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Guía para hablar de los Olímpicos de Río sin tener ni idea de deportes

Si lo único que saben de los Olímpicos que se juegan en Río es lo que aprendieron en la película Río, acá les ayudamos a no quedarse callados.
Por
Redacción Shock

Los Juegos Olímpicos son, de lejos, el evento deportivo más grande del planeta. Incluso más grande que el mundial. No por la cantidad de plata y espectadores/opinadores/especialistas que mueve, sino por la variedad de disciplinas, delegaciones y participantes que lo componen. De hecho, y no nos digamos mentiras, los Olímpicos incluyen categorías que no tenemos ni idea que existen, y de las que no hay opción ni siquiera de opinar o de escandalizarse. ¿O se han sentado frente al televisor para hablar del sintonismo en el bádminton? ¿O conocen la diferencia entre las arrancadas y los enviones en la halterofilia (la disciplina en la que Colombia ha tenido dos oros con María Isabel Urrutia y Oscar Figueroa)?

Aceptémoslo, sabemos lo mismo de los deportes olímpicos que lo que conocemos de la situación política en la Republica Gabonesa: nada. Por eso, si son de los que no soportan perderse del tema de moda, acá les botamos algunos datos que lo pueden salvar de ese silencio incomodo cuando su amigo deportista quiera hablarle de las diferencias entre el pentatlón moderno y el grecorromano.

Las protestas en Brasil

Siempre es buena opción buscarle el lado b a la ciudad anfitriona. Y Brasil, que está en plena efervescencia sociopolítica, da mucho para hablar. A grandes rasgos, esto es lo que está pasando en la tierra que vio nacer el jogo bonito.

Las políticas sociales del partido de los ‘trabalhadores’, al cual comandaron los presidentes Lula da Silva y Dilma Roouseff (actualmente suspendida de su cargo) hicieron que Brasil se convirtiera en del país de mayor crecimiento económico. Para 2010, según el Banco Mundial, el crecimiento del PIB llegó a ser de 7,5%. Con ese panorama, el país se montó en tremendos compromisos: organizar en dos años el mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos. Después del momento de mayor prosperidad económica la cosa se fue complicando y hubo un desplome económico. A la hora de armar estos dos eventos todo fue turbio. Hubo problemas para tener listas las instalaciones y protestas de fondo todo el tiempo. Ademas, la presidenta Dilma, sucesora de Lula, fue suspendida por un supuesto maquillaje presupuestal. Al presidente interino, Michel Temer, tampoco lo quieren. Dilma lo acusa de manejar una agenda conservadora por debajo de cuerda y se esperaba que la gente lo abucheara durante la ceremonia de inauguración de los Olimpicos, razón por la cual la organización le pidió hablar poco tiempo y manipuló el sonido ambiente.

Río, la sede de los juegos, es la cara del desplome. Justo en esa ciudad queda la empresa Petrobras, una de las gigantes petroleras que entró en crisis por la caída del precio del combustible. Por esas pérdidas, en junio, el gobierno declaró la “calamidad pública” por falta de dinero para pagar la seguridad, salud, educación y transporte. La barrera es enorme entre la situación de la gente que habita en las favelas y la gente acomodada. En suma, es la historia del mundo; magnificada con el hecho de que, en el mismo lugar, se celebra uno de los eventos más importantes.

Tropicalismo y funk de favela

Si lo suyo no son los temas políticos y sociales, tienen que agradecer que Brasil no solo es (¿o era?) tierra fértil en futbolistas, también tiene una inagotable y colorida colección de ritmos para parar oreja.

La ceremonia de inauguración en Río brilló gracias a la presencia de dos pesos pesados de la interpretación. Las leyendas Gilberto Gil y Caetano Veloso. Los dos son cantantes, guitarristas y compositores. Con su música, se convirtieron en las caras visibles del movimiento tropicalista, una oleada sonora que fusiona elementos de la bossa-nova, el rock'n roll, psicodelia, la música tradicional de Bahía y el fado portugués.

Pero en las favelas también se baila y se goza con ritmos más vanguardistas. Una tergiversación del funk, que no se asemeja mucho al de los músicos negros de los Estados Unidos, retumba con fuerza en los guettos y en los sectores marginales. Un rimo que pega, y duro, en las pistas de baile es el funk de favela. Este sonido nació en Río de Janeiro, y se caracteriza por combinar un viejo ritmo noventero, el Miami bass, con dosis muy alegres de rap con letras sexuales y explicitas. H. Vianna es uno de los pioneros del género, pero agrupaciones como Bonde do Role lo han sacado de las favelas hasta el punto de que los mismísimos Diplo y M.I.A han sacado temas con este ritmo.  

El cine de la Ciudad de Dios.

Hablar de cine en temporada de Olímpicos tampoco los va  a hacer quedar fuera de lugar. El cineasta Fernando Meirelles, quien dirigió la película Ciudad de Dios (2002), fue el encargado de dirigir la ceremonia de inauguración de Río 2016. Y hay que ponerse de pie para aplaudirlo porque salió tremendo, sobre todo teniendo en cuenta que gastó doce veces menos lo que costó la de Londres 2012.

Merielles que ha dirigido más de diez largometrajes, es reconocido mnundialmente porque gracias a su mayor obra, Ciudad de Dios, estuvo nominado a cuatro categorías del Oscar. La cinta es un drama que se desarrolla en una favela e incluso cuenta con una buena cuota de actores naturales. Uno de los más recientes golpes fílmicos de Meirelles fue inspirada por el clásico libro de Saramago, Ensayo sobre la ceguera. La película se tituló Blindness  y contó con un reparto de lujo: Don McKellar, Julianne Moore, Mark Ruffalo, Gael García Bernal y Danny Glover.

Si no con estos datos no es suficiente, siempre queda la fácil, responder a todo: ‘Pelé, o mais grande’

 

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