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Hablamos con Kase. O de la esencia del rap: "mensaje, rebeldía y protesta"

Por
Fabián Páez López

Kase. O nos visitó antes de montarse con la Jazz Magnetism en la tarima del Metropol. Hablamos de su vida en Colombia, de su exquisito repertorio de influencias musicales y del rap abstracto. 

Por: Fabián Páez López @Davidchaka // Fotos: Alejandro Gómez

Cuando recién empezaban a aparecer los mp3, me trajeron de Barcelona un cd con más de 100 canciones de rap en español. En ese entonces, acá, marginalmente, hasta ahora habíamos escuchado a Asilo 38 en MTV (cuando daban música) y a La Etnnia. Pero el Hip Hop en España ya había explotado gracias a caballos como Lirico, Sho Hai, y R de Rumba. Ellos, junto a Javier Ibarra, formaron una de las agrupaciones más potentes del género: Violadores del Verso. Mi primer mp3, traía muchas de sus canciones. 

Ahora los Doble V tomaron caminos distintos y el joven Ibarra ya es un clásico. Hoy es mejor conocido como Kase. O. Ya lleva años dando catedra de cómo encadenar frases letales con sonidos y beats de los más finos. Vivió y grabó temas con los que hoy son la vieja escuela del Hip Hop en español. Y cuando los miembros de su primer grupo tomaron caminos diversos, Kase. O Jazz Magnetism se convirtió en uno de los discos más pulcros del rap en español. La esencia jazzera de los jam sessions hizo una dupla perfecta con la improvisación callejera de los fraseos de Ibarra.  

Como buen inventor de rimas, después del éxito de esta combinación, Kase. O buscó nuevos rumbos. Se ausentó un tiempo para tomar aire y terminó viviendo en Medellín, donde trabajó en un nuevo maxisingle titulado Previo.

Pero antes de eso, empezó su última gira con la Jazz Magnetism, que aterrizará el sábado 5 de diciembre en el Teatro Metropol. De paso, nos visitó para hablar de su vida en Colombia, de su exquisito repertorio de influencias musicales y del rap abstracto. 

¿Cómo fue la iniciación en el Hip Hop?

Ha habido varias épocas. La primera, cuando yo empecé, fue como en el 90 o el 91. Yo tenía 11 años. Mi hermano mayor ya escuchaba Hip Hop. Él era de las primeras generaciones que empezaba con esto en España. De su cuarto siempre salía música de Public Enemy, Too ShorT, Run DMC, Tone Loc, EPMD...y bueno, algunos compilados en español que salieron en España a principios de los 90. 

Ahí me empecé a enganchar. Por idolatría a mi hermano y a Lírico, que era su compañero de grupo, y que luego fue de Violadores del Verso. 

¿Te acuerdas del primer tema?

Fue en el 91, ahí ya estaba haciendo cositas. Era un tema sobre el racismo. Ya sabes tenía en la cabeza a Public Enemy que era un grupo antirracista. Lo hacía muy inocentemente porque era un niño, pero ya lo empezaba a entender un poco: el rap era mensaje, rebeldía y protesta. 

Al principio grababa en el cuarto de baño cuando se iban mis padres, ahí había mejor acústica para grabar mis maquetas. Las empecé a llevar a las radios underground y desde ahí tuve mis primeros seguidores, como en el 94, 95. 

Paralelo a esto me intenté meter a la pandilla de mi hermano: Lirico, Hazhe, Sho Hai, y R de Rumba, esos eran los amigos de mi hermano. Empecé a tener amistad con ellos y en el 97 hicimos juntos el primer disco de Violadores del Verso. Eran tiempos muy underground. Éramos una música minoritaria, no como ahora que la estética del Hip Hop ha conquistado el mundo; antes eras el raro del barrio o de la clase. 

¿Y cómo empezó lo de Jazz Magnetism? 

No lo había planeado. Había tenido acercamientos y había hecho canciones con bandas de rock y algo de reggae, pero tenía que sacar mi disco de hip hop clásico. Era lo que me tocaba por cronología. Pero mira, empecé a relacionarme con la gente del jazz y a compartir escenario con los jazzistas y me enamoré de la musicalidad, de la sensación. 

¿Ya esuchabas jazzeros de antes? ¿Cuáles son los recomendados?

Claro.Los samples de rap que están llenos de Funk, Jazz, Soul. En los libretos de los CD´s te pone: está canción tiene un sample de James Brown, o de George Clinton. Te empiezan a sonar nombres de música vieja, de los 70. Paralelo a eso escuché mucha música negra. 

Me gustaba mucho un tipo que se llama Grover Washington, que hace un smooth jazz bastante fácil de oír, Hay un pianista que se llama Bob James que también lo recomiendo mucho. Y luego pues el amor supremo de John Coltrane, que hay que tener oído y estar un poco introducido en el mundo del jazz, pero eso es música espiritual, música que te lleva a otro plano. 

La verdad es que antes los escuchaba buscando samples para rapear encima. De funk escuché mucho a George Clinton, James Brown, y Bill Withers, que tiene buenos samples. Ha habido épocas. Al principio que escuchábamos mucho West Coast, mucha música de los Ángels, se sampleaba mucho P-Funk, George Clinton, Parliament,  Funkadelic.

¿Y tenías referentes que combinaran jazz y hip hop?

Los proyectos que hizo Guru de Jazzmatazz son un referente para cualquiera que esté mezclando el jazz con el rap. Luego otros que se llamaban US3, también hicieron una mezcla muy buena. Otros que se llamaban Digable Planets también, todo eso tiene su ambientecillo jazz. 

Pero eres casi que uno de los pioneros al hacerlo en español

Bueno, Rafael Lechowski empezó su proyecto casi que al tiempo conmigo, acá en Bogotá están los Petit Fellas, que también lo hacen muy bien. Desde que empezamos tanto Rafa como yo se ha abierto la mente de los raperos. Los primeros años éramos muy cerrados al purismo Talibán. Hacerlo sin mezclarlo con nada. 

Qué le recomiendas a los jóvenes que hacen Hip Hop desde los guetos

Es duro, pero lo que hay que hacer es divertirse. Y si realmente te gusta, trabajar muy duro, superarte a ti mismo. Sin esfuerzo no hay recompensa. El trabajo y que no se rindan es el consejo que yo les doy.

Si tuvieras que hacer una fusión de rap con otra cosa, con qué lo harías.

Con reggae me gustaría. Incluso una de rock duro, o metal podría ser. Podríamos hacer canciones guapas. Tenemos una con un grupo que es Soziedad Alkoholika de España. También me gusta mucho la música New Age, como Mike Oldfield o Vangelis, me atraen mucho.

"En Latinoamérica yo creo que aún hay esencia, aún hay esperanza en el Hip Hop para sus vidas, en la manera de vivirlo. Quería empaparme de eso".

¿Por qué te viniste para Colombia?

Quería cambiar de aires, coger perspectiva con España, buscar un sitio donde escribir mi disco, un sitio tranquilo. Buscaba cierta inspiración en Medellín, en la naturaleza que me rodea. A mí me inspira mucho escribir a lado de un rio o rodeado de árboles. 

Luego fui buscando también la esencia del Hip Hop, que en España y en Europa está un poco desvirtuado. Allá se ha convertido solo en Rap, los chavales solo están en su habitación encerrados con ordenadores. Solo rap, no hay graffitti ni nada. Es un poco superficial.

En Latinoamérica yo creo que aún hay esencia, aún hay esperanza en el Hip Hop para sus vidas, en la manera de vivirlo. Quería empaparme de eso. 

Tengo amigos en escuelas de Medellín que me han inspirado bastante en esa labor. De tener a los niños, alejarlos de las drogas, educarlos en valores como la lealtad, la sinceridad. Pues aparte, los chavales sudan mucho sus dificultades que tienen en casa; en la escuela se les olvida. 

En la escuela de los Crew Peligrosos están las cuatro disciplinas. Enseñan a scratchear, a rapear, a bailar y a tener un sentimiento de hermandad y de comunidad. Algo que en España es muy difícil de verlo por el individualismo y el ego, aunque allá también hay ejemplos bonitos. 

Habías parado el proyecto Jazz Magnetism hace tres años para tomar un respiro, ¿Qué ha pasado después de eso?

Ahora digamos que tengo responsabilidad con la música. Y quiero que mi mensaje se parezca lo máximo posible a mi persona. Para eso hay que parar y saber dónde estás pintado, dónde están tus valores. Me he propuesto ahora ser una alternativa, porque no hay ejemplos ahora en la sociedad de lealtad, de humanidad, 

No hay ejemplos que compensen toda la perversión, la violencia o la superficialidad que nos impregna. Me he propuesto ser una alternativa a este caos de sociedad porque no sé a dónde nos dirigimos. Es mi punto hoy: hay que dar la cara y con eso me voy a arriesgar. Tenía que parar preguntarme quién soy y ahí estamos, en el camino. 

Escuché que en este nuevo trabajo quieres hacer un rap más abstracto, a lo Kandinski…

Si, en la canción de Repartiendo arte es lo que buscaba, separarme de lo concreto y de las cosas que se pueden tocar. O de implicarme y decir yo, yo, “yo sufro, yo amo, etc. “. No quería llevar ese peso. Quiero hablar de algo que no me implique una responsabilidad. Hablar de la imaginación, del infinito, de qué hay más allá, de dónde se acaba el universo. Son temas en los que no te implicas políticamente o socialmente, son reflexiones ya más imaginativas. Algo que casi no te ofrece la sociedad. Parece que no hay más que el trabajo, el sexo, las drogas. 

Y bueno, el disco no va a ser del todo abstracto pero me he quedado muy contento porque era una cosa que yo quería hacer, rap abstracto, algo que te relaje y que te haga viajar con la imaginación. Inspirar a los raperos también: no todo el tiempo tienes que hablar de barrio o de tu vida, joder, tienes una planta ahí puedes hacer 16 versos de esa planta ¿no? poesía se llama.