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Historias de moteles contadas por sus empleados

La realidad supera la ficción
Por
Johana Arroyave

Por: Johana Arroyave Fotos y Video: Alejandra Mar

Desde excremento hasta sabanas manchadas con el periodo, son sólo algunos de los regalos que dejan algunos ciudadanos que van a calmar las ganas a los moteles de la ciudad… En medio de cuartos, sábanas blancas y jabón chiquito, se mueven los trabajadores de estos sitios que al parecer ya se acostumbraron a trabajar a diario al ritmo de docenas de gritos y gemidos.

Algunos que disfrutan de los sonidos y pasan las noches aburridas comparando el nivel de calentura de los clientes, unos han participado activamente de los juegos sexuales de los clientes y otros han sido víctimas de propuestas indecentes por parte de parejas osadas que los han invitado hasta hacer tríos.

Estas fueron las historias que nos encontramos en algunos de los moteles de Bogotá.

 

Estos son algunos de los héroes de la calentura bogotana y los encargados de atender, llevar hasta los cuartos, limpiar y hasta asesorar a los moteleros de la ciudad. 

Patricia: "me invitaron a hacer un trio"

Elvira “llegó la esposa a buscar al marido y se armó un alboroto”

Rosa: “le gritó a la esposa que estaba con la moza”

Marlen: “vienen parejas demasiado disparejas”

Tatiana: “se están comiendo frente a uno en el ascensor”

Andrés: “me gusta subir a escuchar los gemidos”

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