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Historias de radio, por "El Profe” de la radio alternativa en Colombia

Por
Redacción Shock

Por: Álvaro González Villamarín / @profeastronauta

La radio es el escenario perfecto de la imaginación. Si cerramos los ojos cuando escuchamos un contenido radiofónico cada sonido tiene la capacidad de poder convertirse en colores, olores, imágenes, personas, paisajes, lágrimas, sonrisas y en el caso de la radio musical, en escenarios, artistas, conciertos, pentagramas, épocas, geografías, generaciones y uno que otro sueño sonoro. 

Desde hace 21 años he tenido la oportunidad de trabajar en la radio en la mayoría de sus oficios, me inicié como asistente, contestando teléfonos, redacté noticias, programé toda clase de géneros musicales, estuve en emocionantes transmisiones, realicé programas de radio y actualmente tengo el privilegio de acompañar a Señal Radiónica en su camino, en su historia. En cada uno de estos años he entendido que -desde un carrete de cinta, un acetato, un disco compacto, una consola, un micrófono o desde un sofisticado software de edición y emisión- se pueden construir sensaciones, historias, universos.

Ese poder, quizá mágico, que contiene la radio, debe ser usado con responsabilidad, respeto y servicio. El reproductor radiofónico, ya sea tradicional o digital, posee el encanto de poder transformarse en compañía, aspecto destacable si consideramos que vivimos tiempos en los cuales la soledad es banda sonora, es allí cuando una voz, amable, cómplice y solidaria, tiene la capacidad de salvar un día; de convertir un sonido en vida. Por eso, el realizador de radio debe comprender que cada vez que está al frente de un micrófono tiene la responsabilidad de honrar esa historia, de entender, que a través de esas ondas, personajes como Orson Welles, Carlos Arturo Rueda o John Peel, entre muchos otros, crearon momentos inolvidables, convirtieron a la radio en un medio esencial para la sociedad, no sólo en la construcción de su memoria sino en la proyección de la misma.

Hoy, en plena segunda década de siglo XXI, la radio está más vigente que nunca, por lo menos en nuestro país. A diferencia de lo que podría creerse, la tecnología convirtió el ejercicio radiofónico en uno más completo con contenidos escritos y visuales. El Social Media es su mejor aliado;  desapareció el oyente y nació el usuario, ese mismo que está en capacidad de construir, acompañar y crear; ese interesante nuevo protagonista radial que es fuente y en potencia un medio por sí solo. 

Por lo anterior, considero que el ejercicio radiofónico es sagrado, que no necesita de “radio rock stars”,  ni de medios que construyan audiencias a partir de la especulación, el morbo, el amarillismo y el irrespeto hacia sus usuarios. Creo en una radio incondicional; en una radio entretenida pero a la vez formativa; en una radio inspiradora y comprometida con una información responsable, oportuna y en el caso de las emisoras musicales, en una radio al servicio del arte sonoro, en su constante exploración y por supuesto en el reto que significa compartir con emoción y con pasión una canción, una historia. 

Saludo a los colegas y usuarios que están enamorados de nuestro servicio, que cada día madrugan o trasnochan creyendo en el sagrado poder de la imaginación, porque sí, tu, mi adorada radio, eres el gran amor de mi vida.