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Johan Cruyff: el último gran representante del judaísmo en el fútbol

Detrás del fútbol, la reivindicación de una raza perseguida por siglos.
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Redacción Shock

Johan Cruyff, uno de los mejores jugadores de la historia, hizo parte del Ajax de Amsterdam: un equipo que fue reflejo de la vergüenza de los europeos por haber sido cómplices silenciosos de una masacre masiva.

Por: Juan Pablo Castiblanco Ricaurte // @KidCasti - Ilustración: Felipe Bedoya // @felipe_bedoya

 

La selección de Israel ocupa en este momento el puesto 67 del ranking de la FIFA y son pocos los jugadores judíos y/o hebreos de renombre (el último, Yossi Benayoun, ahora juega en la segunda división de Inglaterra, luego de haber sido figura del Liverpool). Pero no siempre fue así. A comienzos de siglo XX existían fuertes equipos de jugadores judíos en ligas de Hungría, Alemania, Checoslovaquia o Austria, que lucían orgullosos en sus uniformes estandartes como la Estrella de David. El caso más célebre fue el del Hakoah de Viena, cuyo nombre en hebreo traducía “la fuerza”.

Y es que precisamente de esto se trataba el fútbol, y el deporte en general, para los judíos. El líder sionista Max Nordau creó una doctrina llamada judaísmo muscular, que empoderaba a su pueblo contra el antisemitismo creciente a través del deporte: una especie de culto al cuerpo, pero con fines políticos. Así, los clubes de fútbol se convirtieron en símbolos de orgullo racial hasta que los nazis aplastaron todos estos clubes y escribieron el oscuro capítulo de la historia de la humanidad.

En la Europa de la posguerra se ha tratado de borrar la dolorosa huella del Genocidio y de crear movimientos solidarios con el pueblo judío. Dos clubes europeos en particular, el Tottenham Hotspur de Londres y el Ajax de Ámsterdam, han vuelto a abrazar los ideales del pueblo del Rey David. En el caso de los primeros, la simpatía nace por la cercanía del estadio del club con un tradicional barrio judío. Incluso, todos los hinchas del club inglés se identifican a sí mismos como “yids”, término anteriormente despectivo para referirse a los judíos, y han incluido en sus cánticos referentes religiosos.

El caso del equipo holandés es un poco más complejo, pues, a pesar de que los holandeses fueron uno de los focos de resistencia contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial, en su territorio, las cifras del Holocausto estuvieron entre las más altas de toda Europa. Para Franklin Foer, autor del libro How soccer explains the world, la simpatía del Ajax es un reflejo de la vergüenza de los europeos por haber sido cómplices silenciosos de una masacre masiva. Lo cierto es que este club adoptó la Estrella de David en su imaginario, decoró su estadio con la bandera de Israel e incluso en los años 70 tuvo a uno de los más brillantes jugadores de la historia, Johan Cruyff, quien tenía una esposa de familia israelí y varias veces se dejó ver en público con la kipá puesta. Detrás del fútbol, la reivindicación de una raza perseguida.