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Kinky, 16 años de ironía y viaje experimental

Una de las bandas más versátiles de latinoamérica, Kinky, viene a alborotar el Almax. Hablamos con ellos antes de su llegada.
Por
Redacción Shock

Este año Kinky nos puso a movernos hasta Desaparecer y burlarnos de los “meros machos”. Hablamos con Ulises Lozano del nuevo álbum de la banda, de la sacada de onda de Trump y de películas.

Por Fabián Páez López // @Davidchaka

Hace 16 años, en la tierra de los charros, apareció en escena uno de los proyectos más versátiles de Latinoamérica, Kinky. Gil Cerezo (vocalista), Carlos Chairez (Guitarra), Omar Góngora (batería y percusión), Ulises Lozano (teclados, programación y acordeón) y César Pliego (bajo) comandaron una viaje que no ha frenado después de que tomaron un camino musical lleno de recovecos. Un camino sin bordes, que los ha llevado de ida y vuelta por la bossa nova, el funk, el rock, la samba y la música norteña; pero que ha estado amparado en aires de diversos subgéneros de la electrónica.

Ahora, después de haber editado siete álbumes, incluido un MTV Unplugged que los sacó de sus dominios en la electrónica, Kinky ultima los detalles de su nuevo disco. Una placa que ya vio nacer su primer hijo, Desaparecer. Un track que podría ser al mismo tiempo canción de carretera y una canción de fiesta para moverse hasta sudar la última gota. Además, participaron de nuevo en el soundtrack de una película con la canción Macho. Una pieza satírica que cuestiona el estereotipo del mero macho.  

El 2016 la banda lo cierra con una visita a nuestras tierras. Todo para poner su nombre en uno de los nuevos festivales que están poniendo a sonar a Colombia con más fuerza, el ALMAX. Antes de su llegada hablamos con Ulises Lozano, el hombre detrás de los teclados y la programación.

¿Ulises, qué viene en el nuevo álbum?

Las canciones son un poco más largas. No son pequeñas canciones poperas, sino que son unos paisajes musicales para bailar. Muy enfocados para la fiesta, pero al mismo tiempo no tan estructurados como una canción de tres minutos y ya. Hay una especie de libertad que queremos que se traduzca en el disco. Algo que le permita a la gente estar brincando todo el tiempo con nosotros.

Desaparecer es un tema con un video muy viajero, ¿cómo llegaron a él?

Fue una idea muy casual. Plasmamos algunas escenas de la ciudad de México y sus alrededores. Era muy bonito presentar estos panoramas del Desaparecer. Creemos que la canción, como el video, es un viaje conceptual, no tiene una estructura convencional.

¿Cómo le han hecho para sobrevivir en la música estos 16 años?

Primero que todo está el amor al arte. A los cinco nos encanta tocar en vivo y llevar nuestra música a diferentes países. La pasión que le tenemos a esto nos mantiene unidos. Esto es un experimento y sigue siendo un experimento desde que empezó, por eso también creo que nos hemos mantenido frescos y vigentes en seguir explorando. Eso también mantiene al grupo muy despierto, muy activo.

¿Crees que hay un sello de todo ese recorrido en este nuevo disco?

Cada disco ha sido un viaje muy especial. Cada uno tiene un reto, un estilo. Haber hecho un unplugged, por ejemplo, nos puso en una situación en la que nunca habíamos estado. También hacer una colaboración con los Ángeles Azules, una banda muy importante de cumbia en México. El poder viajar a hacer festivales en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica. Eso también nos da la energía para hacer cosas.

No es que sea un grupo que haya tenido que cambiar, siempre hemos sido un experimento. Hemos tenido la libertad de poder jugar con todos los géneros  

¿Qué le metieron al nuevo álbum, qué tiene de nuevo?

Este es un disco de música electrónica. Es regresar a la esencia electrónica de Kinky. Obviamente la gama de géneros musicales es muy amplia. Pero más que de géneros, es de subgéneros. Nos ha influenciado mucho el future bass, el trap, el twerk, el Deep house y el tech house. Todo. Y obviamente estamos empapados mucho de lo que somos nosotros como mexicanos y como latinos. Eso está plasmado ahí porque nos gusta a música mexicana, la música regional. Tenemos la facilidad de poder fusionar y experimentar sin tener un límite o una frontera. Nos gusta dejarnos llevar y eso es algo muy refrescante para nosotros.

Ahora qué hablas de fronteras, ¿qué han hablado con la banda del triunfo de Trump, y de todos sus discursos escabrosos?

Estamos en contra de todos sus argumentos y sus manifestaciones racistas, sexistas o de cualquier tipo de índole supresor. Estamos totalmente en contra. Nosotros como personas, más que como banda, tenemos la misión de manifestarnos de forma pacífica, somos gente que trata de hacer las cosas bien. Debemos demostrar, desde toda Latinoamérica, que somos gente bien, gente que trabaja, gente talentosa.

Antes que ponernos a pelear tenemos que seguir demostrando que nuestras personas son buenas. Lo nuestro seguir con esa lucha contra esa gente opresora. Hoy entre más unidos nos mantengamos como región, es como mejor nos podemos defender. Claro, la sacada de onda de que hubiera ganado es una de las cosas que marcó este año.

Hace poco lanzaron Macho, el tema para una película de Antonio Serrano que precisamente toca otro tema sensible como la homofobia…

Sí, en realidad es una película que plasma la pluralidad sexual, un tema que se puede tornar tabú. Pero creemos que son temas que hay que mantener vigentes para que haya igualdad en todos los ámbitos. Para nosotros, películas así, donde se tocan esos temas con humor, siempre serán bienvenidas y querremos hacer parte de ellas. Y lo hacemos de una manera divertida y bailable.

¿Y crees que la banda está influenciada de alguna forma por el cine? ¿Qué películas los han tocado?  

Por supuesto, nos encanta el cine, las series y los cortometrajes. Nuestra música se ha utilizado mucho en series de televisión, videojuegos y películas. Eso ha sido parte de nosotros. Somos muy fans, por ejemplo, del humor negro de los hermanos Coen..

Yo soy muy fan de Tarantino, de los Coen, de Napoleon Dynamite, de Pulp Fiction y de The Big Lebowski.