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La aventura cinematográfica de Adriana Lucía y su 'Porro Hecho en Colombia'

Por
Redacción Shock

"Cuando la gente está triste canta para aliviar las penas y cuando están felices para festejar. Soy Adriana Lucía y tengo la fortuna de haber nacido en Colombia".

Por: Luis Fernando Mayolo - @Mayolito / Fotos: Alejandra Mar.

Adriana Lucía tiene el don de la palabra. Los que la conocemos o simplemente la hemos visto en algún concierto o noticiero tenemos claro que ella siempre tiene muchas cosas que decir y contar.

Por esta razón escogió la música como su principal herramienta para llevar su mensaje, uno que lejos de apostarle al desenfreno que produce el anhelo de coronar comercialmente los mercados, siempre la ha mantenido dentro de los terrenos del folclor interpretado a su manera y la inspiración que le produce los ritmos con los que creció en su natal Córdoba.

Esta labor nunca se ha detenido y la llevó al año pasado a lanzar su nuevo álbum 'Porro Hecho en Colombia'. (Conozca más de esta nueva joya musical) Sexto disco dentro de los 15 años de carrera, producido por José Gaviria, en el Centro Ático de la Universidad Javeriana de Bogotá.

Pero ahí no queda la cosa, porque luego del CD y el DVD en vivo, ahora es el turno de otro plato fuerte: una película, que lleva tiempo girando por festivales, siempre con el anhelo de aterrizar en salas de cine comerciales. Ese sueño se cumplió y Adriana Lucía estrenará el próximo 17 de septiembre en salas la cinta que nos llevará por un recorrido por su tierra y los alrededores, en un viaje para conocer las raíces musicales que constituyen su música. El testimonio viviente de cómo la champeta, el porro, el jazz, el blues, el vallenato, el pop y el rock conviven en una tierra rica de talento, contada por sus propios protagonistas. Aquellos que pusieron su semilla en los ritmos que la cantante interpreta. De forma paralela haremos un tránsito en la película por las diferentes canciones que componen el disco, como parte de la propuesta de cine musical documental, tan escaso en nuestro país.

Hablamos con Adriana Lucía, esta vez para conocer ese lado cinematográfico en su debut como directora.

¿El propósito de la película es promocionar tu álbum o por qué decidiste aventurarte en el cine?

'Porro Hecho en Colombia' no tiene fines comerciales, el que crea que a una película como esta se le puede sacar mucha plata no tiene ni idea, porque la financiación de un proyecto como este es muy costoso. Aunque estoy enfocada en el plano musical y no aspiro llegar a Hollywood (risas), esta era la posibilidad de contar y rodar en Córdoba una historia universal, mostrando un pueblo que es como cualquiera en el mundo, en donde la gente auténtica puede verse reflejada. Los conflictos son los mismos que se viven en todos los países, desde Estados  Unidos hasta Siria, incluso con las diferencias religiosas, porque el corazón late igual. Aquí lo que hay es una excusa para contar esta historia y  escuchar la música.

¿De qué se trata Porro Hecho en Colombia?

El formato es una locura definitivamente, porque de cine musical en Colombia no hay mucho, por eso no teníamos demasiadas referencias. La historia se cuenta como si yo estuviera aquí en Bogotá en otro universo mirando hacia mi pueblo que siempre llevo dentro, porque a veces cuando se está dentro uno pierde la visión. Cuando estás en el Caribe y ves que la gente pinta, baila, hace de todo y hay tanto talento, no puedes creer que el tipo de al lado que vende la leche sea un gran artista.

Salirse del contexto en un universo como Bogotá, como podría ser otro lugar, te das cuenta que ese pueblo estalla, que no necesitas ir hasta allá para tenerlo. Por eso el reto era cómo hacer para que no fuera chocante el pasar del contraste de una playa hermosa con una fotografía impecable, a una locación interior como la de un bar donde tocamos cada una de las canciones de mi nuevo trabajo.

Lo mejor de la película son sus personajes, todos ellos empapados de realidad...

Los personajes los encontré desde que nací, porque la mayoría son mis amigos. Son 574 los que aparecen. Todas las bailaoras y cantaores son de mi pueblo y los tengo referenciados desde niña porque mi papá ha trabajado toda la vida con fundaciones de música. En esta historia están presentes algunos en vida y otros en espíritu como David Sánchez Juliao, Manuel Zapata Olivella, el compae Goyo, Miguel Emilio Naranjo, quien habla del capítulo del porro, siendo el mismo fundador de la banda 19 de Marzo de Laguneta; Julio Castillo, del que fui siempre fan es el que habla todo lo de Jazz y la improvisación y las notas blues en el porro.

Me encontré los personajes buscándolos y seleccionándolos, porque en verdad había tantos de los que hablar. Pero estoy convencida que los que están son los que debían.

¿Cómo hacer una película agradable con un tema que fácilmente podría convertirse en un ladrillo?

Lo que pensamos fue: si vamos a hacer un documental, había que tener claro el lograr un documento valioso que manejara un lenguaje cinematográfico siendo entretenido, pero sin caer en los clichés. Nuestro propósito era divertir, pero sin sacrificar que al final a la gente le quedara algo. Era muy difícil, la línea era muy delgada y podíamos cruzarla en cualquier momento, pero pensamos que ese elemento de unión era el pop, con un formato ágil, pero que no fuera un videoclip. El resultado: una hora y 10 minutos.

Cómo fue el engranar la música de tu disco con las diferentes historias.

Ninguna canción está ahí embutida, es el resultado de lo que acabamos de ver. Por ejemplo cuando escuchas 'Quiero que te quedes', viene luego del capítulo del jazz, porque el solo está en una línea entre porro y jazz. Luego del capítulo del porro, sigue la canción de mi papá, que se inscribe en este género. Lo mismo con la champeta.

El apoyo de Ciro Guerra fue fundamental.

Claro que sí. Lo llamé con ganas de que fuera él quien dirigiera el documental, pero luego de mirar lo que tenía él me dice: "no señorita, esto lo tienes que dirigir tú. Esto tiene que tener tu ADN, lo tienes claro". Entonces me propuso corregir todo. Así empezamos a trabajar. Teníamos 159 horas de grabación, una vida, y me decía que no era fácil desprenderse de tanto material, pero para mi sorpresa lo logré con facilidad, porque tenía claro lo que quería. Ciro me dijo: "Al final yo te acuchillo o te hago barra". Cuando lo vio me abrazó y me dijo: "Bienvenida al mundo del cine".

Ya la película se estrenó en el Festival de Cine Cartagena con muy buenos comentarios. En este momento, tomando un poco de distancia, ¿qué destacas de todo este proceso?

Le doy mucho crédito a la directora de fotografía, porque tuvimos desde escenas rodadas en helicóptero y playa, sin que nos pasara nada, hasta canoa. Fue algo guerrero, cómo cubrir un fandango, con todos los elementos al lado, la harina, el ruido, la espuma, el picó. Pero la Providencia estuvo con nosotros, porque el sol siempre estuvo presente y la gente dio lo mejor.

Mi gran satisfacción como directora es que todo se viera natural, pero no descuidado; que fuera estéticamente lindo, pero que no tuviéramos que forzar nada.

¿Cómo lograste financiar la película?

Esta es una cinta independiente que cuando la pensamos decidimos que la haríamos como fuera. Nos tocó de verracos, tuvimos que tocar puertas, si claro, necesitamos a la industria si, pero no necesariamente la musical. Yo toqué las puertas y nunca se montaron. Eso me dio la fuerza para salir adelante con un equipo de trabajo increíble. Contamos con el apoyo de Marca País, Viva Colombia, Alcaldías y Gobernaciones, empresa privada y amigos, que se metieron la mano al bolsillo.