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La Generación Suicida. Un billón de personas para cambiar el mundo

Por
Álvaro Corzo

¿Será que por fin podremos saltar sobre el cadáver de la izquierda y jaquear de una vez por todas los códigos del capitalismo? ¿Ganar una guerra de guerrillas a punta de memes que arrodille al statu quo y a todos sus aliados? ¿Revelar todos sus secretos y su hipocresía ecológica? ¿Acorralarlos con nuestra voz? ¿Seremos capaces de cambiar la forma en que se distribuye el dinero y de paso redefinir el progreso?. 

Por: Álvaro Corzo V. @corzo360

El llamado es por una nueva estética del terror que haga que los mercenarios de este sistema, el cual nos tiene al punto de la catástrofe ambiental y financiera, despierten del viaje de codicia y apatía que nos hace adictos de esta sociedad de consumo. Un ataque visual al corazón de la identidad colectiva, al sentido común del 99% de la población. Todo sin anestesia.

Esta nueva convocatoria, como toda revolución parece impensable, justo como hace cuatro años cuando cientos de jóvenes soñaban con tomarse y acampar Wall Street hasta que occidente iniciara un debate sobre los abusos de este sistema económico tan desigual en el que vivimos. ¡Ciudadanos del mundo el llamado para la segunda fase ha llegado¡. 

Dejar de ser tan pelotudos y poner un poco de bien colectivo un nuestra cabeza en vez de angustia y delirio por nuestro próximo selfie será el punto de partida. En esta guerra no todos estarán en las calles protestando o en los estrados judiciales ni mucho menos, gran parte lo harán detrás de computador o celular movilizando a la gente, participando en un flashmob o siendo parte de un Denial Service Attack DDos. Todo es igual de importante. 

Es tiempo de provocar una crisis existencial que ponga a todos detrás de esta batalla en contra de lo que esta mal: las maquilas, el abuso infantil, el exterminio del medio ambiente, el militarismo, la banca especulativa, las corporaciones y su poder infinito, los políticos y su corruptela, el abuso animal, el sistema crediticio, la guerra petrolera, las políticas monetarias, la educación por negocio, la lista no termina. 

"Es tiempo de provocar una crisis existencial que ponga a todos detrás de esta batalla en contra de lo que esta mal: las maquilas, el abuso infantil, el exterminio del medio ambiente, el militarismo, la banca especulativa, las corporaciones y su poder infinito, los políticos y su corruptela".

Para lograrlo se necesita de una generación suicida. ¡Que esté dispuesta a todo!.

Se necesita de una raza de amantes del DIY / Hazlo tu mismo, adictos a la No-Violencia, a la seguridad alimentaria, la protección ambiental, la tecnología P2P y la soberanía digital, la libertad sexual y espiritual. Jóvenes de todas las razas, sexo, religión y condición social. Todos dispuestos a entrar a un carnaval planetario que de inicio al no retorno. Un día mundial de desobediencia.

¿Cuando? 

Adbusters, junto a cientos de grupos de acción directa en todo el planeta están convocando para este 19 de diciembre a la marcha del billón de personas o #BillionPeopleMarch. La idea es que este #D19 día en que termine la conferencia  COP21 de Cambio Climático en París, cientos de ciudades del mundo entero se llenen de personas para denunciar lo que será una vez más, después de Kioto y Copenhague una bofetada al medio ambiente y al sentido común planetario.  Un día cero para irse con toda en contra el sistema. 
    
Para expresar este inconformismo habrá un nuevo símbolo. Un punto negro, un gran signo de exclamación. El anti-logo. Un no simbólico que comience poco a poco a acorralar en el imaginario colectivo a todo aquello que está patas arriba en este mundo. Puntos negros en cajeros electrónicos, facultades de economía, sedes políticas, guarniciones militares, sedes de corporaciones como Monsanto, Exxon, Coca-Cola, cadenas de comida rápida, petroleras, etc. Una patada bien fuerte que por fin refleje nuestro poder colectivo.  El inicio de una gran bola de nieve.