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A la Guadalupe descalzo

Por
Redacción Shock

Por: CeroEsUno (A PLUME OF SMOKE). - Foto: archivo El Espectador.

El camino dura unas 5 horas a pie desde lo que es hoy la circunvalar. Particularmente se estampa sobre la vertical de loma el teleférico que es una suerte de oruga intestinal fabricada por Kubrick.  Mucha gente en su sentimiento se resana subiendo la montaña de rodillas o descalza. A Monserrate le llevan flores a Guadalupe le llevan cantos.

Subir los cerros hasta el pico sirve para alcanzar una conexión más fuerte con el sol y un punto más alto de vibra con uno mismo.  Antes los habitantes de la altiplana iban descalzos pues no existían los Nike. Guadalupe y Monserrate son los cerros tutelares de Bogotá y representan  la mujer y el hombre. La montaña se sube en forma de culebra, la ladera siempre por la izquierda.

El jueves Santo, los dioses redimen todos los pecados que son dolores y fantasmas. Uno a uno perdonados los males se elevan al cielo hechos buenos deseos. Lo básico para el montañista se cruza con la tradición. Lo legítimo es subir bien arreglado, bañado, peinado, sin muda ni tarro de agua. Todo es gratis.

Cada mes la familia se sube a pagar. Así le rezaban y agradecían a las especies, los abuelos, los vientos y las aguas.  Se encomienda a la Virgen María y a todos Santos que curen las enfermedades, traigan el amor deseado y la abundancia para cada uno. El peregrinaje garantiza la fuerza de la flecha programada.

Desde arriba se mira la Bogotá cáustica, perversa, y malhumorada. maltratada. Ya no es la de antes, ¿pero cuando lo fue?. Sueño con una nueva. Comienzo el ruego bendito tirando rosas sobre el suelo y tabaco. Imagine all the people living life in peace … (.) El milagro sucede y el Sol se pone arriba de la pirámide Muisca para marcar las doce. Cuando toco la punta lo trasmuto. Alzo los brazos y elevo el rezo, y soplo cual Houdini Yoguico. Se fue.

Antes de subir, uno se persigna y se toma un tinto. Las señoras van armadas de escapularios y camándulas que son como espadas contra todo tipo de diablo. Ya sé que tengo que empezar el periplo hacia el corazón de la montaña mágica. De rodillas no va a ser está vez. El canto se empuña y comienza el pregón del Avemaría.

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