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Las mujeres de Costa de Marfil están obsesionadas con agrandarse el culo

Desde menjurjes, píldoras, supositorios de caldo Maggi, hasta cirugías plásticas hacen que agrandar el trasero de las mujeres sea tremendo negocio.
Por
Redacción Shock

Estereotipos y modelos de belleza dominantes hay en todos los rincones del mundo. Por supuesto, no en todos lados son iguales. En Costa de Marfil, y hay que reconocerlo, en gran parte del territorio africano, parece que ese molde estético pasa por una obsesión con el trasero de las mujeres.

Esa obsesión ha hecho que el mercado marfileño se desaté en productos ungüentos, brebajes y técnicas que se ofrecen como verdaderos inflanalgas.  Todos los trucos se permiten.

Uno de los productos que se pueden conseguir en los puestos del mercado del suburbio de Treichville por ejemplo, es una crema llamada botcho, que también se conoce como “grossifesse” (engorda nalgas en francés). En la lengua de la calle, el “nouchi”, “botcho” significa “posaderas generosas”.

El ungüento más vendido de la zona está hecho a base de aceite de hígado de bacalao, miel y también manteca de karité. De él se dice que tiene un éxito imbatible.

Cada día se venden miles de botes. Cada uno de ellos cuesta entre 15.000 y 25.000 francos CFA, es decir entre 23 y 38 euros, una fortuna para el país.

En el mercado las clientas también pueden acceder a píldoras para engordar esa parte del cuerpo. La mayoría vienen de países angloparlantes como Nigeria. Muchos son fabricados a base de corticoides, por lo que pueden generar diabetes, hipertensión o infecciones que llevan incluso hasta el coma, según cuenta Fatima Ly, dermatóloga y veneróloga residente en Dakar.

En Senegal, por ejemplo, muchos de estos medicamentos son falsos o están adulterados y generan un problema de salud pública, que afecta a miles de personas cada año.

Pero también utilizan un método menos nocivo: la ropa interior con relleno. Este tipo de prendas aparecieron hace cinco años y cuestan unos 13,7 euros (15,5 dólares).

La leyenda urbana más popular de la zona cuenta que si se introduce un cubo de caldo (Maggi) de comida como supositorio, se consigue ganar volumen en el trasero. Esta práctica, aparecida en el República Democrática del Congo, incluso inspiró una canción.

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