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Lecciones de porno con Esperanza Gómez

Entrevista con la reina del porno en Colombia.
Por
Redacción Shock

Por: Juan Pablo Castiblanco @kidcasti y Antonio “Rolo” Alarcón @elroleins
Foto por: Comes Cake @comescake / Producción: Oh Margot! @_ohmargot

Si bien es cierto que personajes como Juanes, Shakira, Falcao o hasta el mismo presidente Santos son sinónimo de Colombia, una mujer caldense también saca pecho, literalmente, por nuestro país. En voz baja y con algo de pena, muchos en nuestro país han tenido que aceptar la realidad de que su nombre sea, hoy por hoy, uno de los más buscados en internet. Según estadísticas del portal Orgasmatrix, el nombre más buscado en su portal durante el 2013 fue el de la mujer que domina listados en Estados Unidos e Inglaterra, la estadounidense Lisa Ann; algo así como la Meryl Streep-Lionel Messi del porno. 

La segunda, para sorpresa de muchos, es la colombiana Esperanza Gómez. 

Un país que aún está debatiendo las libertades y derechos de las parejas del mismo sexo, que es machista, doble moralista, solapado morrongo y reprimido sexualmente, tiene como embajadora a una actriz porno. Y no estamos hablando de una mujer que hace “desnudos artísticos” o que es protagonista de esos filmes soft porn que presentan en canales de cable pasada la medianoche; hablamos de pornografía hardcore, con sexo real ante la cámara, que incluye a tres o más personas en la escena, que muestra posiciones explícitas, primeros planos de genitales, hombres que avergonzarían al Tino Asprilla y mujeres que no bajan de copa C de brasier. Una mujer que cada vez que aparece en medios de comunicación, pone en posición incómoda a los padres de familia, que no saben cómo explicarle a sus hijos qué es pornografía, sexo oral y penetración. 

Una paradoja más para este país de paradojas.

Y en este panorama, en este país donde se asumen los problemas sexuales con tanta torpeza e ignorancia que somos capaces de proponer un vagón de Transmilenio exclusivo para mujeres en vez de castigar y educar a los abusadores, una mujer como Esperanza Gómez habla sin tapujos ni prejuicios de lo que mejor sabe: el sexo. No habla de actuación, pues ella misma se reconoce como una mala actriz, sino del deseo carnal, de lo que hace falta para que una pareja pueda ser feliz en la cama, de los tapujos que se han puesto sobre la mujer, de la misma noción de mujer que se construye desde su oficio, y sobre su visión cruda y confrontadora del amor y la fidelidad. Gómez le dice al pan, pan, y al vino, vino. O mejor aún, en su lenguaje, a las vergas, vergas, y a las vaginas, vaginas. El sexo como es, sin velos ni censura.

A continuación, tres lecciones de porno que aprendimos de la mejor maestra que tiene este país.