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Llegó Navidad pero no el taxi

Por
Redacción Shock

Comenzó la época más linda del año. Los niños la esperan para recibir regalos, los grandes para bailar y disfrutar en familia, comiendo y bebiendo sin medida dejando las dietas en el olvido, los comerciantes para vender como pan caliente y los taxis para llevarnos a ningún Pereira.

Por: Diego Mauricio Pineda R - @Tuitere_sinjeta
Foto: Latin Stock

No importa dónde estemos, pero el fenómeno es el siguiente: si va para el norte al señor del taxi no le sirve porque va para el sur, si usted va para el sur el pisco va para el norte y entonces usted queda ahí, parado en la acera, pensando en qué va a hacer, con la esperanza de que algún taxi se apiade de su jeta maltrecha  y lo lleve a su destino, mientras carga a manos llenas enormes paquetes de regalos y conservando la ilusión de llegar algún día a salvo,  porque corre el riesgo de ser atracado sin piedad o pagar sin taxímetro un platal que valen casi sus regalos,  con tal de que los lleven con una actitud medianamente buena.

Otros más modernos tienen aplicaciones en el celular, de esas que funcionan con comodidad y lentamente en pico y placa,  pero que dejan de ser útiles en navidad, donde como por obra y gracia de Papá Noel nadie quiere venir a recogerlo, viva donde viva. Por eso debemos recurrir a meternos la mano en el bolsillo y ofrecer propinas enormes,  para que algún taxi se compadezca y nos lleve. Pero eso sí,  debemos estar preparados, con nuestros familiares y paquetes,  para ser recibidos con mala actitud  por el señor conductor,  porque lo hicimos ir hasta donde él no quería. Y si está más de malas, hasta lo bajan del taxi después de haberse subido. 

Por estos días de alegría, la frase que menos queremos oír es “Yo por allá no voy” y tampoco queremos ver aplicaciones rodando en vano sin resultados. Nunca entenderé los motivos por los cuales esto pasa, pero si le echo tres de cabeza, ¿No sería ésta le mejor época para los taxistas? Estamos en navidad y la mayoría de los usuarios estamos dispuestos a pagar algo más. Lo justo.  Pero estamos dispuestos. 

También sería muy bueno que se contagiaran de navidad, a la hora del té son solo 8 días de filas, trancones, gente con paquetes que atraviesa la ciudad y pide abrir el baúl, niños comiendo helado y esas cosas que aunque no nos alegran tanto,  las disfrutamos mejor en este mes del año. 

Debo decir que esto no incluye a todos los taxis, pero a todos nos pasa. Sin embargo, siempre hay gente que hace su trabajo con gusto y no se complica tanto la vida. Cambien la frase y digan “Camine a ver” esa es la llave para irnos contentos y hacernos más amable la dura y fría Bogotá. 

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