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Los amores enfermizos, dañinos y perturbadores que narra Abzurdah

Por
Redacción Shock

La historia autobiográfica que la joven escritora Cielo Latini narró en su primer libro titulado Abzurdah, decidió ser llevada a la pantalla casi 10 años después de su publicación. Solamente en Argentina, la película atrajo a casi un millón de espectadores a las salas.

En una época en la que el culto al cuerpo ocasiona cada vez más peligrosos trastornos, conflictos internos e incluso la muerte, especialmente en los jóvenes, y en la que la anorexia y la bulimia se convirtieron en las enfermedades más recurrentes a edades tan vulnerables como la adolescencia, hablar de este tipo de temáticas prende las alarmas y, como bien lo dice la protagonista de la película, incluso ayuda a que se incremente la cantidad de personas que por decisión propia, deciden internarse para ser tratadas.
Abzurdah acaba de estrenarse en la cartelera nacional y ha generado, en los pocos días que lleva de exhibición, todo tipo de reacciones. Se trata de una película que, podría pensarse que solamente irían a ver los adolescentes, pero que está convocando a las salas también a muchos padres de familia.

La actriz argentina Eugenia China Suárez, quien se dio a conocer no solamente en su país sino en toda Latinoamérica, por su participación en series juveniles como Floricienta, Chiquititas y Casi Ángeles, fue escogida para interpretar a una jovencita que vivió todo en uno, las principales problemáticas de esa edad: sobrepeso, desamores, acoso sexual, intentos de sucidio, autoflagelación, intensas depresiones y peligrosas enfermedades como la bulimia y la anorexia. Otra argentina, Daniela Goggi, fue la responsable de dirigir el filme, en el que también participa como co-protagonista el actor Esteban Lamothe.

 A propósito de la llegada de la película a la cartelera colombiana, hablamos con Eugenia de su participación en el filme.

La historia de Cielo es autobiográfica y bastante fuerte como experiencia de vida. No es tan fácil abordar problemáticas que son tan dañinas, especialmente en la adolescencia. 

Eugenia: Además, lamentablemente es un tema que ves que pasan los años y que sigue siendo una problemática muy grave entre los jóvenes. Por eso creo que en Argentina le fue tan bien a la película, porque hubo demasiadas chicas que se sintieron identificadas con la protagonista. La adolescencia, sin duda alguna, es una época que define muchas cosas en una persona. Yo había leído el libro hace unos años, pero afortunadamente veía esa como una realidad muy alejada a lo que fue la mía. Nunca tuve problemas con el cuerpo, siempre comí lo que quise y no estuve nunca pendiente de si me engordaba o no.

¿Es una película para  un público adolescente?

Es una película que si bien está contada desde ahí, desde la historia de una adolescente, lleva a las salas a la familia porque muestra el papel tan importante que pueden jugar los padres, los amigos. En Argentina, por ejemplo, se volvió un voz a voz impresionante una vez se estrenó en cartelera. La película fue muy comentada en las casas. Incluso hubo chicas que después de ir a verla, decidieron internarse por voluntad propia, o hablar con sus familias y pedir ayuda.

La publicidad nos agobia todo el tiempo con su consigna de los cuerpos perfectos, y en Argentina en especial, las chicas tienden a ser muy flacas.
Más allá de lo que los medios nos impongan, la moda y las marcas mismas, uno tiene que aceptarse como es. Y sí, parece algo trillado, pero realmente es que hay que aceptarse como  se es. Uno tiene una estructura de cuerpo y una contextura que por más que quiera, no va a poder cambiar. Está bien que hagas lo que sea por sentirte mejor, siempre que eso no te haga daño. Hay que quererse y reconocer la belleza más allá de los prototipos que nos venden.

¿Si esa no es una problemática cercana a usted, cómo logró meterse en la sicología del personaje?

Ví muchos documentales en Netflix especialmente, también varias películas y me leí cantidades de blogs en internet. Intenté empezar a pensar como esta chica que se sentía presa de su cuerpo, presa de su vida, que se sentía sola porque tampoco hablaba con nadie de lo que le pasaba. La película no es un documental sobre la anorexia sino que habla de una chica que se enferma por culpa de un amor que le hace daño, que es obsesivo y que hace que ella no sepa cómo llamar la atención. Una chica que al final termina dándose cuenta de que está siendo víctima de una enfermedad de la cabeza, porque en últimas se trata de cómo uno se ve, de la percepción y la imagen que uno tiene de uno mismo.

Por la temática, debió ser un rodaje bastante desgastante emocionalmente.

Sí fue una película agotadora de filmar. Todas las escenas eran un conflicto, el personaje sufría y lloraba mucho, y eso me cansaba. El rodaje me consumía toda la energía, e incluso pensaba en lo que sería en realidad vivir eso en carne propia.

¿Tuvo que someterse a cambios físicos muy drásticos?

Tuve que llegar a 49 kilos para hacer la película, bastante por debajo de mi peso, pero trabajamos de la mano de un nutricionista y de médicos para que todo estuviera siempre bajo control.

La autora del libro, la directora de la película y usted, la protagonista, son argentinas, ¿eso fue algo que ayudó de alguna manera?
Más que la nacionalidad, creo que lo que sí jugó un papel importante fue el hecho de que la directora fuera una mujer, porque en esta historia era muy importante la visión de una mujer, alguien que pudiera verla desde ese lugar. Hilo rojo, la segunda película que estoy haciendo, también la dirige Daniela Goggi

¿Cree usted que en realidad la anorexia es una problemática que afecta más a las mujeres que a los hombres?

Creo que hay muchos casos de anorexia en hombres. Lo que pasa es que no nos enteramos. Yo me dí cuenta de eso cuando empecé a hacer la película. Argentina, por ejemplo, es el segundo país en el mundo que tiene mayor cantidad de casos de anorexia y bulimia después de Japón.

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