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Luego de Batman vs Superman, la cartelera de cine vuelve a su normalidad

El co-guionista de “El abrazo de la serpiente” estrena “Anna”, una nueva joyita del cine colombiano.
Por
Redacción Shock

 El co-guionista de “El abrazo de la serpiente” estrena “Anna”, una nueva joyita del cine colombiano.

RECOMENDADA DE LA SEMANA

Anna

Director: Jacques Toulemonde

☆☆☆☆

El cine colombiano parece haberse partido en dos frentes ideológicos: por un lado está la comedia ramplona y popular donde se inscriben las taquilleras Uno al año no hace daño o El paseo, y por otro están los relatos rurales, exóticos, mínimos y parsimoniosos tipo El abrazo de la serpiente, La tierra y la sombra o La sirga. En la mitad, son pocas las películas que se paran para contar lo que pasa dentro de las ciudades, dentro de la clase media, pero despegados de la estética plana de la televisión. Ese tipo de miradas sobre los problemas citadinos, que dejó tan bien parada a un filme como Gente de bien de Franco Lolli, vuelve con Anna, primera película de Jacques Toulemonde (co-guionista de El abrazo de la serpiente), que toca temas como el exilio en el extranjero, las relaciones familiares, las enfermedades mentales o hasta los añorados paseos por tierra a la costa Caribe.

Una actriz que creíamos conocer pero que a la vez sorprende por el altísimo vuelo que ha tomado su actuación, Juana Acosta, lidera la película. La historia es sobre una colombiana que vive en Francia con su novio y su hijo, pero que súbitamente regresa a su país con el propósito de irse a vivir al mar, y sin obtener el permiso del padre del niño. El viaje que los personajes hacen desde Bogotá hacia la costa, de la capital a la provincia, es también el viaje de cada uno de la calma al caos. Sutilmente Toulemonde va dibujando a una mujer que tiene una enfermedad siquiátrica incierta (nunca se nombra), resaltando que es muy poco lo que nuestra sociedad entiende sobre este tipo de desórdenes.

Anna literalmente y metafóricamente es un viaje, una película versátil que es tensa y dulce, lenta y acelerada, hostil y sensual, y hasta hablada en español, francés e inglés para aumentar sus capas de complejidad. Juana Acosta marca el paso que es bien seguido por el niño actor Kolia Abiteboul y por Bruno Clairefond, recordando otra de las reglas sagradas del cine: unas malas actuaciones pueden tirarse toda una película.