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No hay polvo gratis

Por
Johana Arroyave

Hace varios días escuché a alguien decir: “Pero, si uno lo da gratis”. Comencé a recapitular sobre algunas citas que he tenido y otras, que han comentado mis amigas. Me puse a pensar en las decenas de tácticas que se inventan los chicos para la primera cita, lo que me obligó a preguntar: ¿Será que alguna vez algún polvo ha salido gratis?

Por: Johana Arroyave Sánchez // @JohanaArroyave // Foto: Print tráiler película On The Road.

Y la respuesta es: ¡un rotundo NO! Estoy segura que ninguno de ustedes, por más que lo quieran creer, se ha podido llevar a alguien a la cama sin pagar un solo centavo. Vamos a ponerlo de esta manera: En el momento en el que un hombre decide invitar a salir a una chica, sabe que parte de la cuenta, sino toda, la va a tener que pagar él y si es la primera cita, se va a esforzar porque el lugar, la cena, la rumba o a donde quiera que se dé el encuentro, sea tan perfecto que la noche no acabe ahí y es entonces cuando el “Vamos a otro lugar”, se convierte en competencia y llevarla a la cama en un trofeo.

Amigo hombre ¿de verdad le ha salido gratis algún polvo? Revisemos los gastos: la cena, el coctel, el cóver, la rumba y hasta los condones, Parqueadero, Úber, Taxi, Sitp, Transmilenio, etc, van por su cuenta y si en la primera cita no se logró el objetivo, debe seguir ‘remando’ hasta que lo obtenga y si de verdad le interesa la chica, puede pasar por lo menos un mes detrás de ella hasta que algún día ella decida darle una oportunidad. Así que, después de echar números y recordar todas las citas qué ha invitado ¿cuánto le ha invertido a un polvo? o mejor, ¿Cuánto ha perdido en esas, a las que les invitó hasta el taxi y ni un besito le dieron? (Leer también Las 'ventajas' de salir con un tacaño)

Digamos que la noche terminó tal cual como lo quería, digamos que no la puede llevar al apartamento, entonces el próximo destino es un motel. Como tiene la oportunidad de anotar en la primera cita, no puede ser cualquier lugar barato con una cama y agua caliente. Se esforzará en llevarla a un lugar medianamente decente, pagar y disfrutar al máximo porque como resultado de su esfuerzo y la “remada” logró el cometido.

Pongámoslo de otra manera. De verdad la chica le interesa, se está esforzando porque lo que empieza vaya a otro nivel, entonces decide iniciar invitándola a un café, luego a cenar, cumple la primera cita y aunque se muera de ganas, la deja en su casa y sigue para la suya. Los días van pasando, la química sigue  fluyendo y usted, nuevamente, sale al ruedo con otra invitación, está vez a cine o quizá, algo más íntimo, si pasada esta cita no cumplió el cometido, volverá a intentarlo. Podrán pasar más de tres citas, todas costeadas por su bolsillo y si en alguna no tuvo que pagar, al menos la gasolina o el taxi salieron de su billetera.

Por el contrario, si no es una primera cita, sino una salida con la novia, justo acaban de pasar por una monumental pelea y para colmo de males, no se lo da hace más de una semana. La reconciliación es más que un simple “lo siento”, así que cualquier excusa para salir con ella, darle algún regalo y volver a llevarla a la cama, se convierte en la nueva competencia. Claramente en este episodio cualquier cosa que haga mal, solo alargará la espera y por ende, se va a portar como una santa paloma y será capaz de cumplir todos los caprichos necesarios, para tenerle de nuevo arrodillada a sus pies.

Claro, hablo esto en el caso hipotético de que solo le interese tener sexo con ella. Aunque, si lo piensa bien y se busca otra, le toca empezar de ceros y al menos una cerveza va a tener que pagar para que le ayude con las ganas. Y ni hablar de que se consiga una de las que cobran de verdad, o una de esas recargables, ahí si el polvo le va a salir bien costoso. 

Dejemos de lado el sexismo y pongámonos en los zapatos de las mujeres. Tampoco es que sea muy económico prepararse para una cita de estas. Desde el pelo hasta los pies, deben estar perfectos y la depilación completica, así, la inversión en salón de belleza aumenta.

Nos vamos a dejar de pendejadas, hay ropa interior exclusiva para días como esos, así que el costo también aumenta y si la chica es como una de mis amigas, que para cada cita que pretende terminar en una noche de sexo, compra la mejor ropa interior de marca y la tarjeta de crédito sale a reventar. 

Hay que tener claro que si el chico es bastante importante, lo mejor es causar una buena impresión, entonces, es probable que el almacén favorito, se convierta en el mejor amigo y que la mejor amiga, tenga que caminar detrás de ella, cargando varias mudas de ropa hasta encontrar la prenda perfecta que acompañe la ocasión.

Hombres, aquí entre nos, si al desnudar a una mujer te das cuenta que su ropa interior combina y la hace lucir más bella, ten presente que fue ella la que decidió llevarte a la cama. Entonces amigos, a sabiendas de que hasta los polvos de las hadas madrinas finalmente se cobran, en serio, ¿Aun creen que las mujeres se lo han dado gratis?

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