Se encuentra usted aquí

"No soy una estúpida estrellita pop" Katy Perry

Por
Redacción Shock

Hablamos con Katy Perry hace 8 años, cuando prometía convertirse en una diva del universo pop. Lo tenía todo para tragarse el mundo y llegar a ser una chica grandes ligas, en la tarima y fuera de ella.  Desde entonces, no ha vuelto a pasar desapercibida un solo momento. En esa época, le atinamos y decidimos darle la portada de Shock así que aprovechamos que estará en Colombia en los próximos días, para revivir el encuentro que tuvimos con ella en Guadalajara, México. 

Entrevista por Mariangela Rubbini Q. @bilirubbini (noviembre de 2008).

Estamos todos de acuerdo en que no es bien que un ídolo de los adolescentes (todavía en pleno proceso de formación, de definición de criterios y de conductas, etc., etc.), pose con un cuchillo en su mano. Pero no es bien dependiendo del contexto en el que lo haga. Así como tampoco es bien que los medios sensacionalistas sean tan dañados de la cabeza al poner la foto casual de una  artista pop con un cuchillo (¿quién dice que ella no iba a cortar el gigantesco pastel que le tenía preparado Mtv?)

Para ilustrar la historia de un joven inglés que murió apuñalado. Perry ni lo conocía ni tenía por qué conocerlo. Usaron su imagen para ilustrar la nota. El titular: “Number One idiot”. Pero, claro, es que el morbo vende, y como vende es apenas obvio que una canción como I Kissed a Girl, escrita por una mujer, llegue al número uno de las listas radiales y se mantenga ahí por semanas y semanas. “Un día le dije a mi novio que la canción más extraña y pegachenta se me había metido en la cabeza.

Durante un año y medio no supe qué hacer con ella. Sin embargo, estando en pleno proceso de grabación del disco en Nueva York, cuando me quedaban sólo dos días ahí, decidí terminarla. La letra habla de una curiosidad que es obvia en nosotras las mujeres: besé a una chica y me gustó... el sabor de su ChapStick de cereza. Besé a una chica solo por probarlo. Espero que a mi novio no le importe... Es una canción suave y delicada, pero descarada e irreverente al mismo tiempo”.

¿Por qué cree que a los hombres les gusta tanto ver a dos mujeres besándose?

Los hombres se agüevan con una mujer, y si en vez de una son dos... ¡y besándose!, eso ya es demasiado para ellos. Piensan más con el pipí que con la cabeza.

Shock: Si quisiéramos ser un poco escépticos, podríamos pensar que esa canción no es más que una estrategia de marketing para impulsar el lanzamiento de una nueva artista, así como lo fue en su momento el fenómeno de las T.A.T.U., por ejemplo. ¿Qué puede decir al respecto?

Katy: No es para nada reprochable que la gente piense eso porque es muy cierto, en el pasado muchas chicas del pop han sido tan estúpidas que es difícil creer que algunas sí usamos los dos hemisferios del cerebro. ¿Cuántas veces no se asocian las chicas como yo a una docena de viejos encorbatados que las manipulan a su antojo como si fueran marionetas? Yo tengo el control de mi carrera. De lo que digo, de lo que hago, de cómo me comporto. Las letras que escribo son francas y honestas. Si hice I Kissed a Girl fue porque tuve esa curiosidad, que estoy segura muchas otras chicas han tenido. Pero que no son capaces de reconocer frente a los demás.

Veo que lleva el nombre de Jesús impreso en su muñeca izquierda. ¿Tiene solo ese tatuaje, o hay otro paren partes un poco más ocultas de su cuerpo?

Sólo este. Y me gusta porque habla sobre mi pasado. Habla de dónde vengo, de cómo y dónde crecí. Me parece bien tener algo que me recuerde lo que fui. Y aunque las cosas han empezado a cambiar mucho para mí, siempre que miro hacia abajo me digo: ‘Esto no puedo borrarlo, es de ahí de donde vengo’.

“Yo no soy un títere.  Tengo el control de mi carrera”.

Y ya que hablamos de cambios, ¿cómo fue el proceso de transición entre la Katy Hudson que componía canciones cristianas y la Katy Perry que besa chicas y hace guerra de pastel en escenarios como el de los Mtv Latinos?

Todo esto que me está pasando yo no lo planeé, nunca lo preparé. Porque es como una lotería, nunca sabes si vas a ganar. Y cuando ganas, quedas como tu revista: en “Shock”. Ya había una Katy Hudson antes que yo, y no quise pisar su territorio. Así que me agarré del segundo nombre de mi mamá, Perry. ¡Sonaba bien! Cambiarme el nombre también me hizo cambiar muchas perspectivas en mi vida. Fuí dándome cuenta de que ciertas cosas que de niña me habían dicho que eran malas no eran en realidad tan malas, y que las buenas tampoco eran tan buenas. Empecé a cuestionarme todo.

Hay quienes ya la coronaron como nueva Princesa del Pop. ¿Qué piensa de eso?

¡Me gusta! Pero espero que perdure. Porque yo sí quiero hacer una carrera en esto. Son muchas las que logran algo (una canción número uno en radio por varias semanas, por ejemplo) y ya se sienten princesas. Yo no quiero sentirme princesa de nada, pero si quieren tratarme como tal, no me molesta para nada (risas).