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Óscar Figueroa o cómo esquivar la sal hacia el Oro olímpico

Es el primer hombre en colgarse una medalla de oro en Juegos Olímpicos y lo logró, no gracias a Colombia, sino a pesar de ella.
Por
Álvaro Castellanos

Por Álvaro Castellanos | @alvaro_caste // Foto: Gettyimages

Para ganar el tercer oro olímpico en la historia nacional, el gran Óscar Albeiro Figueroa Mosquera se sobrepuso a todos los obstáculos posibles, casi todos muy colombianos. A una niñez de violencia, al desplazamiento forzado, a la falta de oportunidades, a las promesas incumplidas del Gobierno, a las lesiones, a una escoliosis, a dos Juegos Olímpicos sin medallas, a un implante de vertebras, e incluso a una orden judicial que lo mandaba a la cárcel dos meses antes de Río 2016.

Además, junto a los 318 kg conjuntos que lo llevaron a la gloria, el pesista de 33 años tuvo que levantar el difícil peso adicional de la atención de los medios (que, como es bien sabido, suelen quemar a los deportistas ganadores cuando centran su atención en ellos) y especialmente el de la Gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, que asomó su bótox en Río de Janeiro, dizque por invitación de Coldeportes, para llenar de buena suerte a Sergio Luis Henao en su porrazo ciclístico y a Cabal y Farah en su derrota en los dobles del tenis. A la dama se le ha visto asomando la jeta en informes de noticieros y gorreando desayunos, almuerzos, comidas, escarapela VIP a las competencias y hospedaje completo en la Villa Olímpica. Mientras tanto, decenas de deportistas colombianos lamentan no haber tenido cupo para llevar a sus entrenadores. Por eso la hazaña de Figueroa es aún más grande. Por todas las toneladas de sal, especialmente politiqueras, que tuvo que esquivar camino a su oro olímpico.

En un país frustrado y resultadista en el deporte, que desconoce de procesos (probablemente por su pasado traqueto) y que tiene como costumbre manosear a sus deportistas e incumplirles tiempo después, no es desacertado decir que Figueroa se colgó el oro, no gracias a Colombia, sino a presar de ella. De ahí la cantada de tabla del pesista contra el Gobierno luego de consumar su histórica victoria. Muchos nos quedamos sin manos de tanto aplaudir su reclamo.

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