Se encuentra usted aquí

¿Qué se siente ser el padre de una fan de One Direction?

Por
Redacción Shock

Por: Juan Camilo García 

Mayo del 2013: sale la primera tanda de venta de boletas para el concierto de 1D - One Direction; desafortunadamente no logré comprarlas y mi hija Mariana quien entonces tenía 8 años, no entendía como se me pudo pasar y me hablaba del trauma que le causaría el no poder ir al concierto de su Boy Band preferida. Entendiendo la gravedad del asunto y dándole a mi hija explicaciones no suficientes para ella, me puse en la tarea de conseguir la tan anhelada boleta. Para hacerlo, me inscribí en la página oficial de 1D en Facebook y agregué a cada uno de los integrantes del grupo. También oía las emisoras en las cuales regalaban entradas, estaba pendiente de cuanta noticia salía y le dije a todos mi amigos que si sabían de algo me avisaran,  todo con el ánimo de evitar el ya mencionado trauma.

Durante todo este proceso era inevitable no oír las canciones de 1D y debo admitir que empecé a desarrollar un gusto particular por el grupo. En poco tiempo ya me sabía el nombre de todos los integrantes: Harry, Liam, Zayn (el preferido de mariana en esa época), Niall y Louis ( el preferido de Mariana al día de hoy) y por estar pendiente de las noticias, sabía hasta cuales eran sus novias , sus gustos y hoy puedo decir, que puedo identificar con solo oírlos, quién es el que está cantando.

Luego en noviembre de 2013, ya mariana con 9 años, una amiga me dijo que había oído la noticia que al día siguiente iban a salir a la venta nuevamente las entradas del concierto.  Muy a las 7 am del siguiente día, estaba haciendo fila. Cuando llegué ya habían unas 15 personas, lo que me preocupó porque empezaban a vender hasta las 9:30 am y pensé que así deberían estar los demás puntos de venta. Mientras tanto, una amiga de mi oficina estaba tratando de hacer las compras por Internet (tarea tampoco fácil), para ver quien lo conseguía primero. 

Siendo casi las 10 am, faltaban cinco personas por comprar las entradas y el vendedor dijo: “Lo sentimos pero ya se agotaron las entradas de One Direction”. En ese momento solo pensé en el trauma de mi hija y en lo costoso y arriesgado que podía ser conseguir las entradas por otra vía. Tomé mi celular y vi un mensaje de texto mi amiga de la oficina que me decía: “por qué no me contestas el celular, ya conseguí la entradas, puedes dejar de hacer fila ;)”. Entendí entonces el significado de la frase: “Me volvió el alma al cuerpo”….

Ahora todos felices, Mariana podría ir al concierto y yo me preocuparía por ningún trauma, en adelante solo nos queda esperar.

Jueves 24 de Abril de 2014: recojo a Mariana en el aeropuerto (ella viven en Cartagena y yo en Bogotá) y me dice que venían cinco niñas más en el avión para el concierto, me imagino que entre “Directioners" se reconocen. Le conté que le tenía una sorpresa y era que saldríamos en la revista Shock por un especial del concierto, que nos tomarían unas fotos y escribiríamos sobre esta experiencia. Algo que sumado a la felicidad generada por concierto la dejó como dice un amigo “con los nervios nerviosos”

Viernes 25  de abril el gran día: contraté una maquilladora para que nos hiciera los tatuajes de la banda, cada uno se hizo dos tatuajes. Mariana se hizo el símbolo de las “Directioners” y uno de Liam que son unas flechas en el brazo, el cual escogí yo también. Adicionalmente, me hice uno de Zayn que son unos dedos cruzados. 

Hacia las 2 pm salimos para el concierto, Mariana con una hermosa pinta Hipster me repetía constantemente que se sentía muy feliz y no creía lo que estaba pasando. En esos momentos no puedes evitar que se te contagie esa felicidad y la verdad sentí algo de envidia. Me hubiera gustado ver a mi banda favorita cuando tenía su edad.

Lo clásico a la entrada, una fila bastante larga llena de Directioners y mamás acompañando sus hijas, aunque habíamos varios padres, éramos minoría, además todos sabíamos lo que nos esperaba en el concierto ya que tendríamos que cargar literalmente con el peso de nuestras hijas, cada vez que quisieran tener vista panorámica. Pero bueno para eso nos tienen. 

Como estaba programado a las 4 pm abrieron las puertas, nosotros estábamos en platino occidental sobre la carrera 30 y deberían haber unas tres cuadras de personas antes que nosotros, pero aun así, la entrada fue rápida y organizada. Una vez en el estadio el ambiente es otra cosa, puedes sentir la energía de toda la gente, la expectativa de un concierto muy esperado y todo se veía perfecto. Al poco tiempo siendo apenas las 5 de la tarde, empiezas a darte cuenta que no todo es tan bueno como creías. Niñas de la edad de mi hija llorando por que no encontraban a su mamá o amigas, mamás angustiadas por la misma situación y la enfermería llena de quienes habían sufrido las consecuencias de estar haciendo fila desde las tres de la madrugada.  

Nosotros nos pudimos acomodar rápido, estábamos a unos 35 metros del escenario frente a una de las pantallas gigantes y  al lado de un grupo niñas caleñas con sus madres, con quienes pudimos cruzar algunas palabras sobre lo que estaba ocurriendo y quienes me dieron la confianza para poder retirarme momentáneamente a traer algo de beber.

Esperábamos a que el telonero saliera, de vez en cuando se oían gritos de euforia cuando salía el comercial del perfume de 1D en pantalla gigante o algunas fans creían que alguno del grupo asomaba la cabeza tras bastidores. Pasadas las 6 de la tarde salió “El Freaky”, unos Djs que yo no había escuchado pero me parecieron muy buenos. Además nos ayudaron a mejorar el mood el cual ya estaba un poco golpeado. Todo el mundo bailaba con las canciones más populares que suenan en la radio y el ambiente tomaba colores más vivos.

Ya siendo casi las 8 pm (6 horas después) empezaron a arreglar el escenario para la entrada del grupo y la euforia nuevamente se apoderó del estadio. Al poco tiempo aparecieron y yo no podía dejar de ver la cara de felicidad de mi hija, quien entre gritos y lágrimas no creía lo que estaba ocurriendo.  

El concierto sencillamente espectacular, cantaron canciones de todos los discos. La que más le gusto a mi hija “Don't forget where you belong” y yo me debato entre “Little Things” y “Story of my life”. La verdad tienen un show muy bueno, bailan de manera cómica y descoordinada, lo que te aleja de la boy band clásica de coreografías complicadas; toman del pelo entre ellos como lo ves en muchos de sus videos y como todos tienen cara de muñeco, las niñas (y algunas mamás) se enloquecían con cada cosa que hacían, en especial cuando se envolvían con la bandera de Colombia. Este tipo de espectáculos es como lo que dicen del carnaval de Barranquilla: quien lo vive es quien lo goza.

Yo por mi parte disfrutaba del show y de mi hija, la subí en hombros varias veces y la escuchaba cantar con un inglés casi nativo y con acento británico (en su colegio el inglés es británico)  el cual yo nunca podré tener. Pasadas varias canciones me empecé a dar cuenta que la pila se le estaba acabando y la garganta no le daba más. Después de insistirle varias veces la convencí para que nos alejáramos un poco del tumulto y fuéramos por agua. Su cara era una combinación entre emoción y cansancio, cuando nos dimos cuenta estábamos en una zona muy tranquila, cerca también a la pantalla gigante, así que decidimos quedarnos ahí sentados abrazándonos y disfrutando de las últimas canciones sin tumulto y con aire.

Luego el grupo se despidió y ahí una emoción más controlada me imagino que por el cansancio, empezaron entonces lo fuegos artificiales con lo cual se cerró muy bien la noche y mariana me dice: Papi ya podemos irnos. Caminamos hasta recoger el carro y ella me decía seria chévere que los de 1D se vararan en frente de nuestra casa y nos pidieran ayuda para llevarlos al hotel, la verdad a mí también me pareció chévere. 

Esta mañana mientras ella desayunaba y yo terminaba esta pequeña historia me seguía diciendo: “Papi, todavía no puedo creer lo que pasó ayer, todavía no puedo creer que estuve en un concierto de One Direction”

Temas relacionados: