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Slayer celebra 30 años del ‘Reign in Blood’ con un combo para nostálgicos

El martes 7 de octubre de 1986, el mundo recibió este joya del thrash metal
Por
Redacción Shock

Imposible negar que en el olimpo del thrash, junto a Anthrax, Metallica y Megadeth, está Slayer. Ahora, para celebrar el cumpleaños del Reign in Blood, la legendaria banda lanzó un combo para nostálgicos de los 80.

Por José “Pepe” Plata // @owai

Uno de los cuatro pilares del thrash metal norteamericano también merece su homenaje. Junto a Anthrax, Metallica y Megadeth, Slayer ha estado desde los ochenta militando en aquello que bien sabe hacer: ofrecer ese sonido rudo, fino, devastante, armónico y denso que tres generaciones de roqueros han apreciado.

Mucho se ha hablado del carácter “underground” del metal o de los sonidos extremos. Pero no es un secreto cómo algunas bandas han estado desde sus inicios en aquel mundo de las compañías multinacionales o en los sellos especializados masivos. Tampoco es un secreto que algunas han mantenido su independencia musical a pesar de las oleadas musicales y tendencias efímeras.

En el caso de Slayer, cabe mencionar cómo su tercer disco es un ejemplo de ese salto musical que significa pasar a un sello más grande. En sus dos producciones previas (Show no Mercy de 1983 y Hell Awaits de 1985), la banda había formado parte del catálogo del sello Metal Blade Records, uno de los estandartes del sonido fuerte. Estos fueron dos discos que si bien tuvieron una gran recepción en la comunidad metalera y a la vez buenas ventas siendo independientes, supusieron el deseo de buscar nuevos públicos para la banda.

Los nuevos públicos llegaron con un sello orientado al público de hip hop. En efecto, Reign in Blood es el primer disco que la banda grabó con el sello Def Jam Recordings. Y quien recuerda ese nombre, sabe que en él han estado los nombres de artistas como Public Enemy, Beastie Boys, LL Cool J o Method Man. Pero también fue el sello de Slayer entre 1986 y 2009. (Cabe aclarar que Def Jam pasó llamarse American Recordings en 1993).

Esta jugada maestra venía respaldada nada más ni nada menos que por el productor Rick Rubin. Rubin, quien tiene un “prontuario de trabajo” con bandas y artistas como: Red Hot Chili Peppers, Mick Jagger, Rage Against The Machine, Beastie Boys, entre otras, detectó el potencial de la banda y no dudó en ficharlos.

Hubo así más presupuesto para la producción de su disco. No se escatimaron recursos y estudios para la grabación. Hubo tiempo y hubo un gran acompañamiento con el productor Rubin. El martes 7 de octubre de 1986, el mundo recibió este disco.

El sonido exhibido en esta ocasión era más rápido. Con canciones veloces, densas y enfocadas a una temática entre la muerte y el abismo. Slayer entraba además a los listados de la revista Billboard, ocupando el puesto 94 entre los 100 discos más vendidos.

Reign in Blood tuvo problemas en ser distribuido por su temática y por la portada. En algunas tiendas se negaron a venderlo y en otras, solo lo vendían a mayores de edad. Esto hizo que el disco se convirtiera en un mito sonoro y un tesoro que había que escarbar para encontrar. Se vendieron más de 500 mil copias. Si bien tiene una duración corta (35 minutos), la dosis sonora es letal. Es uno de los discos más apreciados en la discografía de la banda y el responsable de dejar canciones como: Raining Blood, Angel Of Death, Necrophobic y Criminally Insane.

En aquel momento, Slayer estaba conformado por el legendario Tom Araya, Kerry King, Dave Lombardo y Jeff Hanneman. Era el Slayer original y clásico que luego se fue deshaciendo. Ese que sembró el terreno para ser parte de aquella sacra unidad del  thrash de los ochenta.

Para celebrar los 10957 días desde su salida al mundo, la banda festeja el aniversario ofreciendo a través de su página web una placa con la firma de la banda, una litografía con la portada, una reproducción de una boleta y un setlist de la época. Todo por la módica suma de 500 dólares (un millón y medio de pesos). De seguro los recuerdos valen para quien los vivió o pueden valer una placa quien quiere ser parte de la historia.

No cabe duda que este disco de Slayer dejó las canciones que ya tres generaciones de seguidores aprecian. De eso, bien pueden dar fue personas de más de 50 o hasta millenials que buscan las raíces de los sonidos pesados.