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Sobre el cierre de Latora y la muerte inminente de la fiesta en Chapinero

No solo es Latora. A los bares de chapinero y a los espacios para la música alternativa los están botando a la basura y sin alternativa alguna.
Por
Fabián Páez López

A menos que hagamos algo, la fiesta va a morir en Chapinero. Hablamos con Luis Felipe Ríos, uno de los dueños de esa casa del ritmo y de la independencia que fue Latora, sobre cómo los espacios para la cultura parecen enemigos del gobierno, que "planea" un POT y cierra lugares ayudando a las inmobiliarias y olivadando a los jóvenes y en la gente que vive de la música. 

Por: Fabián Páez López @Davidchaka 

Los espacios para la música en Chapinero están desapareciendo. En una ciudad mal planeada y mal hecha somos los jóvenes los desamparados. El Teatro Metropol, el Royal Center, el Metro, y una buena cantidad de bares y teatros han sido cerrados. O ‘porque hay mucho ruido’ o ‘porque a los vecinos no les gusta’, o ‘porque el POT no lo permite’, o por mil excusas más, la localidad está perdiendo cada vez más espacios para la cultura y la escena alternativa.

La última víctima fue Latora 4 Brazos, que desapareció después de siete años de rumba y conciertos, pero el problema se remite a una falta de planeación y a una ineptitud monumental del gobierno local. ¿Nos quieren apiñar en la “Zona Rosa”?. ¿Nos quieren mandar a acampar a las afueras de la ciudad cada vez que vayamos de fiesta? ¿Y con qué plata vamos a ir?

Además, están desvalorizando predios y arrancándole empleos a la cultura sin tener nada que ofrecer a cambio. Parece que cada normativa respecto al uso del espacio público está en contra de los jóvenes, de la cultura y de la música.

Así pasó con Latora, hicieron sellar un establecimiento que desde hace un buen rato viene siendo comercial. La cerraron desvirtuando el valor de su propiedad comercial porque unos vecinos con poder se quejaron, porque quienes gobiernan no piensan o porque las poderosas inmobiliarias están metiéndole mano negra al asunto. Fue como una expropiación, nada lejano al real castrismo al que la gente tanto le teme, solo que aquí a quien le quitan no es que tenga mucho, y en cambio sí le suma mucho a una cadena de beneficiados que se nutren de la música.  

Hablamos Luis Felipe Ríos, uno de los dueños de ese santuario del ritmo y de la independencia que fue Latora durante estos siete años de existencia.

¿Por qué cerraron? ¿Fue simplemente porque en el POT no podía estar ahí?

En efecto, ese es el argumento del cierre: que el POT no nos permite estar ahí. Sin embargo, nosotros tenemos otros argumentos. Como que la casa tiene en su licencia de construcción de 1948 el uso comercial, el cual debe respetarse por encima del POT que no entra en vigencia sino en 2010.

Por otro lado, en esa casa han existido bares desde 1982, lo cual no permite concebir como  se llevan a cabo reglamentaciones sin tomar en cuenta el uso EFECTIVO de los inmuebles. Adicional a esto, los abogados que intervinieron en nuestra defensa encuentran que la velocidad en la que actuó la alcaldía y el orden definitivo de cierre que se expidió sólo se ve en casos relacionados con prostitución o expendio de drogas. Al final, sabemos que hubo una persona con una buena mano dentro de la alcaldía que logró hacer sacar las decisiones en tiempo record y, bajo nuestro punto de vista, sólo tomando en cuenta los argumentos del edificio de en frente. Cabe anotar que este edificio no fue construido sino 1 año y medio después de existir ya el bar, por lo cual esperábamos que el principio de haber llegado primero nos amparara. Lo cual, evidentemente, tampoco ocurrió.

No somos ni el primero ni el último bar que va a ser cerrado porque unos vecinos recién llegados deciden que no les gusta convivir con actividad nocturna. Entonces ¿qué hacemos? ¿Todos nos movemos a la zona rosa donde la misma presión inmobiliaria lleva los arriendos a precios impagables? ¿O donde sí se pueden pagar sólo si se vende a precios exorbitantes?

¿Por lo menos les ofrecieron alguna alternativa para operar en otro lado, o para saldar las pérdidas que dejaría el cambio del POT al inmueble?

Por supuesto que no. Eso es otra cosa que nosotros estamos evaluando. Cómo es posible que después de 7 años de actividad simplemente digan que ya no se puede trabajar acá. Como empresarios, inversionistas, empleadores, ¿sólo nos queda el desalojo?

La pregunta de fondo acá es cómo las decisiones administrativas toman en cuenta la actividad que se lleva a cabo, la antigüedad, la inversión, hasta la sostenibilidad de un emprendimiento como este. No ofrecen ninguna alternativa, sólo el cierre definitivo. Es una pena pero no es exclusivo a Bogotá.

¿Y han apelado la decisión?

Por ahora llegamos hasta el consejo de justicia apelando la decisión de la alcaldía, sin embargo la decisión parece también pasar por alto los argumentos presentados.

¿Queda alguna otra instancia?

Después del Consejo de justicia no hay más. Y de nuevo, la discusión de fondo no es "Salvemos a Latora" es que por primera vez se plantee por qué la cultura tiene que ser relegada a la periferia, a barrios cada vez más alejados de las personas. Por qué la presión inmobiliaria puede llegar a destruir espacios como este. No somos ni el primero ni el último bar que va a ser cerrado porque unos vecinos recién llegados deciden que no les gusta convivir con actividad nocturna. Entonces ¿qué hacemos? ¿Todos nos movemos a la zona rosa donde la misma presión inmobiliaria lleva los arriendos a precios impagables? ¿O donde sí se pueden pagar sólo si se vende a precios exorbitantes? ¿La cultura alternativa tiene que verse desplazada entonces a donde a la gente le toque desplazarse de su barrio, hasta de su localidad, a barrios a veces inseguros y con pocos servicios de transporte? Así se está haciendo. Francamente no estoy de acuerdo con ese modelo de ciudad.

Otro dato curioso: un día un asistente del anterior alcalde local me dijo que el 90% de los bares de chapinero estaban en nuestra situación: sin uso del suelo y con órdenes de cierre definitivo desde hace años. Y aún no los cierran. ¿Qué está pasando? ¿Para qué ordenan cierres si no se acatan? ¿Por qué el cierre es la decisión administrativa y no se estudian medidas paliativas del impacto del que tanto se quejan los vecinos?

¿En alguno de los intentos recientes de modificar el POT han tratado de cambiar este tema?

Nada, nunca han pensado el ordenamiento de la ciudad incluyendo espacios culturales o escenarios independientes. El problema es que a un bar como Latora, o Latino Power, o Anónimo, que se han dedicado a hacer conciertos de artistas independientes y a mostrar una escena alternativa tanto local como nacional, que hemos traído artistas internacionales por primera vez a Colombia, que le hemos apostado a la música tradicional como pocos...nos ven como un expendio de licor. Es la simplificación extrema de la actividad que uno desarrolla y por la que se quema la cabeza semana tras semana. Esta ciudad no entiende la cultura, cómo se hace y se desarrolla. No han podido diseñar políticas (con una sola excepción dentro del idartes) que reconozcan nuestra actividad como un eslabón fundamental en el desarrollo musical de esta mal denominada Ciudad Creativa de la Música. Pero hasta en Londres pasa lo mismo...

¿Y entonces, tienen pensado algo nuevo para Latora?

No, aún no hemos decidido si habrá o no habrá nuevo rumbo para Latora

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