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Soplamos 30 velitas metaleras por uno de los grandes clásicos de Megadeth

30 años de “Peace Sells... but who’s buying?” de Megadeth.
Por
Redacción Shock

¿Cómo llegó este disco a convertirse en uno de los pilares fundamentales del thrash de los años ochenta? ¿Cómo hizo Dave Mustaine para catapultar este sonido al mundo que estaba lleno de pop?

Por: José 'Pepe' Plata @owai 

Cuenta la historia que Metallica despidió al guitarrista Dave Mustaine cuando se encontraban en Nueva York, listos para grabar su primer disco, Kill´Em All. Corría el mes de abril de 1983 y Mustaine fue abandonado en una estación de autobuses de esta ciudad para que tomara uno que lo llevara de regreso a Los Ángeles. Un viaje de muchas horas al que Mustaine se tuvo que enfrentar como prueba de los malentendidos con sus antiguos integrantes de banda. Los problemas con el alcohol y las drogas dieron punto final a esta relación y este guitarrista tuvo que buscar otros horizontes.

Al llegar de nuevo a la ciudad, entre un trabajo de telemercadeo y su deseo de armar una nueva banda, armó un proyecto llamado Fallen Angels. No duraría mucho. En 1984 un primer Megadeth aparecería y Mustaine comenzaría a satisfacer su deseo de hacer una banda alejada de aquel heavy metal hedonista de los ochenta. Con su primer disco, Killing Is My Business... and Business Is Good! (1985), la banda se ganó el respeto de la prensa y de aquellos que decían que Mustaine no iba a ser capaz de sacar algo bueno sin estar en Metallica.

Ese primer impulso discográfico fue lanzado bajo el sello independiente Combat Records. Pero al año siguiente, justamente con Peace Sells... but who’s buying?, el nombre de Megadeth era ampliamente reconocido en el mundo del sonido pesado. Ya entonces se conformaba el cuarteto de los pilares del sonido thrash. Justo con Anthrax, Slayer y Metallica; la historia se construía con headbanging, sonidos fuertes, crítica social y muchos seguidores.

Y en este disco, en el que Megadeth se da a la tarea de cuestionar el sistema, hay una fuerte crítica al mercado y a los gobiernos. En Peace Sells... but who’s buying? hay ocho canciones en donde encontramos una fuerza y energía punk, pero matizada justo con la precisa dosis de la rapidez thrash, y con voces fuertes y agrestes que son un llamado a la toma de consciencia. Se confrontan las convicciones y las ideas del bien y del mal en The Conjuring y hay también ideas sobre cómo puede ser irse de este mundo y dejar dichas las últimas palabras justo en Last Words.

Habiendo sido lanzado en 1986, el disco fue rápidamente acogido como pieza fundamental de esa década. Megadeth llevó a cabo más de 60 presentaciones por escenarios de Estados Unidos respaldados por el sello Capital Records. Y fuera esas fronteras, Canadá, Japón, Alemania, Holanda e Inglaterra vivieron en vivo la fuerza de esta banda.

Colombia no fue ajena a este fenómeno. En ese año se prensó este disco a través de la compañía EMI. Bajo el catálogo número 111094, este vinilo trajo alegrías thrash para la época. Hoy en el portal discogs.com hay dos vendedores que lo ofrecen. Uno pide por él 20 dólares y el otro 85. ¿Será entonces que se pueden comprar emociones de este tipo entre 60000 y 255000 pesos o será mejor escucharlas en streaming?

Que sean sus oídos los que escojan y decidan qué hay detrás de este pilar del thrash.

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