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Sultana: el combo aletoso de salsa futurista será el protagonista de sus noches

El combo de salsa futurista nos presenta en exclusiva su nuevo video: "La Merca"
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Por: Nadia Orozco @Cornfake // Fotos: Alejandro Gómez @LPSPH 

El flaco recuerda cómo llegó el hip hop a su vida, cuenta la historia de los polizones como si fuera ayer. Los más escurridizos viajaban encubiertos en los buques y barcos que desembarcaban desde Buenaventura a Estados Unidos y cuando regresaban llegaban cargados de novedades musicales, los discos de hip hop eran la joya de la corona de los más jóvenes. Pero no solo los beats hacen parte de la memoria sonora del Flaco, también los alabaos, esos cantos de alabanza que hacían eco cuando se moría un niño en su natal Buenaventura y que lo arrullaron más de una vez.

Mientras tanto Melanina, en el Distrito de Agua Blanca en Cali, había escogido al rap como su escudo. 

“Dejá la bulla con ese chow chow” le decían en las calles esos para los que el rap solo era un cirilili sin ton ni son; pero él, a ritmo de Vico C o Public Enemy, entendía que se trataba de una forma de resistencia. “Era la voz que tenía la gente pobre y además no costaba nada. Era decirle al amigo que hiciera el beatbox y uno se tiraba encima su freestyle y mostraba la inconformidad”, cuenta el Mela, mientras habla también de las enseñanzas que le habían dado personajes como Malcolm X o Martin Luther King.

Lo demás es historia. El Flaco llegó a vivir al barrio del Melanina, se vinieron a la capital y hace 14 años formaron ese dúo que se encargó de meterle un tumbao distinto al hip hop. En palabras del flaco: “Fuimos el primer grupo en hacer hip hop y currulao”. Hoy siguen haciendo eco con canciones como “Tiki Tiki”, que lograron transpasar la frontera del underground y coronar nuevos oídos. 

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La Ruka nació en Buenaventura pero a temprana edad se mudó a Cali. Habla de la salsa como si se tratara de una eterna enamorada con  la que no quiere romper el idilio. “La salsa es mi plato fuerte; la escucho en las esquinas, en los barrios, en las discotecas, mi relación con ella es fuerte”. Y es tan fuerte que decidió fusionarla con el hip hop, otro dueño de su corazón, y agarrar el micrófono para entonar canciones de salsa choke con esa timidez misteriosa y una sabrosura implícita en su cuerpo que la hace especial. 

El Flaco Flow & Melanina y La Ruka son precisamente los invitados de honor de esta nave futurista donde la salsa es el motor, una nave que se llama “Sultana”. Son los directos responsables de la calentura y el sabor.

Ellos llegaron a hacer parte de este proyecto gracias a la invitación de los dos pilotos: Jacobo Álvarez, un caleño que hace 20 años se asentó en la capital pero que aún se sigue transportando a las esquinas de su Cali cuando por su oído se posa algún número de Rubén Blades o Willie Colón y de Fredo, el mismo que ha puesto a bailadores a seguirle el paso con Cero 39, el de sangre fría y sangre caliente que ha explorado la fortuna musical del caribe colombiano y la electrónica experimental.

Todos  tienen algo en común:  a la sucursal del cielo como inspiración, pero también a Bogotá como la base de operaciones y el único lugar donde se hubieran podido encontrar. Cada uno de ellos es un ingrediente necesario en este sancocho de salsa, de hip hop, pandebonos, sazón del pacífico colombiano, electrónica, lulada, chontaduros, misticismo, calor y hasta una dosis- justa y necesaria - de oscuridad. Un sancocho raro, pero que le sienta bien al que se lo tome.

Y no están haciendo nada raro a lo que se ha hecho con la salsa made in Cali desde tiempos inmemorables. Re significarla: amasarla, agregarle nuevos ingredientes, poniéndola sobre calderos hirvientes y lanzarla a los ansiosos que se le miden a experimentar nuevos pasos. 

Ya tienen dos álbumes calientes, y desde ya  se preparan para contagiar de ese misticismo salsero a los asistentes de uno de los festivales musicales más grandes en Colombia, el Estéreo Picnic. Hoy nos presentan en exclusiva el video de “La Merca”, canción que hace parte de “Oso – pantera – cocodrilo”, dirigido por Tomás Corredor y realizado por la productora Versus. A ritmo de salsa, electronica y hip hop  invita a los espectadores  a disfrutar de un concurso de baile para perros que se lleva a cabo en una discoteca salsera ambientada en los años 70.

Disfrute y goce este amasijo caleño, futurista y caliente. 

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