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ChocQuibTown se confiesa con Shock sobre su nuevo disco. Exclusiva

Por
Redacción Shock

Por: Jenny Cifuentes @Jenny_Cifu

Desde hace más de una década Chocquibtown viene enganchando al público.  Acudiendo  a la riqueza musical del pacífico y aliándola con sonidos del hip hop despegaron, ascendiendo a punta de trabajo y garra, llegando a ser en la actualidad una de las agrupaciones nacionales más relevantes.  Pasaron de independientes a estar bajo una discográfica grande, han contagiado escenarios fuera del país  con su estilo, son apetitoso plato bajo los focos para audiencias locales y han reclutado miles de adeptos que en la actualidad hacen parte de una gigante comunidad: la Chocquibnation. El grupo, ganador de varios Premios Shock y  del Grammy Latino en 2010, tras el éxito obtenido con su anterior placa Behind The Machine (2013), hoy viene con toda y  lanza su quinto álbum titulado El Mismo, bajo la producción Andrés Castro y Slow Mike, y la coproducción de Goyo y Tostao.  

El grupo nos reveló todos los detalles de su nuevo trabajo.

¿Qué es lo que más destacan de este nuevo disco?

Es un álbum que tiene mucho de Behind The Machine, por su sonido puro y por todo lo que aprendimos en ese trabajo anterior.  Reincorpora elementos de Behind The Machine, como los arreglos de los vientos, de las percusiones, pero tiene muchísima más exploración que todos los discos pasados.  Tocamos ritmos que nunca habíamos tocado e hicimos cosas que nunca habíamos hecho.

¿Como cuáles?

Por ejemplo, es la primera vez que hacemos una electrónica neta, la armamos con toda su base de levanta polvo  y la bautizamos Nadie Dijo.  Hace rato estábamos en mora de realizarlo, tiene beats hechos por nosotros. Nos cocinamos ahí algo bien chévere. También incluimos  una canción titulada Una Raza Llamada sabor en la que grabamos un clarinete.  Nunca habíamos usado este instrumento  en nuestra música. El clarinete es algo que pertenece mucho a la chirimía, es como el rey de la chirimía y estuvimos muy contentos de hacerlo.  Esa canción habla sobre lo que somos nosotros: una raza a la que tildan de sabor. Entonces la desarrollamos por ese lado con un beat de hip hop, que no tiene nada de tropical,  ni nada de bailable al estilo convencional,  sino que es más cercana al rap.  Tiene un traqueteo de hip hop y  guitarras típicas, una mezcla muy bonita.

Otra innovación en nuestro nuevo  trabajo es que hicimos un tema cercano a la salsa choque, y es   que el álbum también tiene sonidos latinos.  Siempre nos ha  gustado  mucho la salsa y en el pacífico  es muy fuerte. En general  para la gente afro latina, la salsa es el pilar de todo.

Entonces quisimos  hacer una canción muy pegada a la salsa choque en el sonido, se llama Salsa y Choque. Para ella invitamos a Ñejo, un artista urbano, que viene de los más calle pero siente lo latino. Para este tema lo sacamos un poco de lo que estaba acostumbrado a hacer,  aunque él también ha realizado colaboraciones con Andy Montañez y varias figuras de ese tipo.  Nos encanta el ritmo de la salsa choque. Nos parece que es un gran paso para el movimiento de la salsa urbana, y chévere que haya existido porque nos inspiró para hacer esa canción para el disco. 

Supe que también hicieron una canción corta venas…

Sí. Este es el primer álbum en el que escribimos una canción de desamor, corta venas. Se llama Desde el día en que te fuiste.  Es un tema como alterno con algo de rock.  Baladoso. Batería, bajo, guitarra y marimba. Es una canción súper pop de esas que  suenan  en España y México todo el día, pero con guitarras roqueras. La letra es algo como: se fue este man,  ¿y no tuvo ni cómo llamar o qué? ¿No le alcanzó la plata? ¿No tenía minutos? 

Cuando te veo también marca diferencias con su anterior material, cuéntennos

Claro. Cuando te veo (que es el tema que abre el álbum), muestra  la parte romántica del grupo.  La parte más melódica. Es una canción 90 %  cantada. Quedaron muy presentes en ella las voces de Slow y Goyo. Es una composición muy bonita y nos gusta hablar de ella porque la gente que no conoce  bien la música del pacífico, no sabe que desde el principio,  el sonido del bombo suena mucho al aguabajo y al bambazú chocoano. Un dato muy importante es que la percusión fue grabada por Kae un amigo y familiar nuestro. Lo que es algo bonito e innovador de este trabajo.   Siempre tuvimos el sueño de coger lo típico del Chocó y plasmarlo en un disco. 

Nunca lo habíamos hecho, y ahora lo traemos a él, que es uno de los salvajes de la chirimía en el Chocó, pupilo de Alexis Lozano. Kae “La Malandraye” se hace llamar y es de los precursores de la chirimía callejera. Tiene algo muy particular y es que él mismo creó su set que es completamente callejero,   tiene redoblante, jam block y muchas cosas como típicas pero que suena diferente. Es algo a lo que le llaman jazz palo en el Chocó. El toque es típico-callejero.

Lo que hicimos con este músico fue ponerle todos los temas para que tocara encima, y eso da un color, porque rellena las esquinas. Es como yo tener un disco listo y decir: “Hey, Carlinhos Brown, vení”, y él coge todo su set de percusión y mete esto y lo otro. Kae  le dio mucha riqueza al material.  Le dio el cuero, le dio  roots, esa raíz.  Como que se trajo ese pedacito de San Pacho y lo puso en el disco. Eso nos tiene muy emocionados. 

¿Qué otro tipo de exploración con ritmos colombianos hicieron?

Recurrimos a la champeta. Hay una canción  llamada El Arriendo que tiene champeta, souk, marimba y un pedazo de dubsteap. Es una mezcla,  porque en la música no hay reglas, no hay limitaciones.  Todo depende de cómo la vea uno en su cabeza y eso lo tiene Andrés Castro, nuestro productor. Él no se limita, hubo mucha libertad de creación en este disco. 

Hablando de no tener límites grabando, un artista también se hace en el estudio de grabación. A través de todos estos años ¿cómo ha sido su desarrollo y aprendizaje en estudio?  

A nosotros nos pasó que vivimos el proceso desde lo específico hasta lo general.  Antes  grabábamos en computador, con micrófono de computador  y luego vimos cómo los espacios iban cambiando. Primero trabajábamos en un espacio súper pequeño, más adelante en uno más grande  y después éramos asombrados porque llegamos a otro el doble de grade. Y luego uno aquí, más el otro allá. 

Pero después pudimos  romper ese mito que teníamos en la mente sobre el tamaño del estudio o la cantidad de aparatos y aterrizamos en  que el problema no es la cantidad de máquinas que hay sino quién las esté manejando y quién puede llevar el material de uno a un mejor sonido. Por ejemplo,  antes pensábamos que todo era  L y R y resulta que eso era multitrack. Fuimos rompiendo mitos.

Es que hay que considerar que venimos del Chocó, y eso es una medio contradicción. Porque somos de zonas rurales y hacíamos música urbana en su máxima expresión pero con historias que no eran de edificios altos ni de avenidas grandes, sino historias que tenían otra dinámica, otra temperatura, por así decirlo. Y eso de andar en los estudios a nosotros nos calibró casi que para saber  ya cómo suena en la música pop la marimba de chonta.

 El proceso es relacionarse uno mismo, con los sonidos de uno, y después de saber a qué suena cada cosa.  Poner todo en su lugar sin temor. Porque no tuvimos miedo. Nosotros logramos traer el Chocó a Bogotá, de Bogotá lo sacamos a Paris, Londres, Nueva York, y ahora podemos decir que lo enmarcamos con la música electrónica, con el pop, con el hip hop, el reggae. Sentimos que estamos más tranquilos en cuanto a que ya conocemos los ingenieros que tienen nuestro sonido.  Además, ya sabemos  los textos que queremos poner, no sólo para que se entienda en Colombia, sino que se entienda en un contexto global.  Claro que siempre va a pasar que uno escribe una letra y se la muestra a una persona de otra parte y le preguntan ¿qué es esto?  Eso está bien porque quiere decir que aún sigue siendo una cuestión exótica en medio de un lenguaje plural.

"Nosotros logramos traer el Chocó a Bogotá, de Bogotá lo sacamos a Paris, Londres, Nueva York"

¿Hubo alguna vez hubo miedo a que los etiquetaran como pop?

No. Cuando por ejemplo preguntábamos por qué nos querían rotular como pop en  pasados Premios Shock era más por temor a con quién nos iba a tocar competir. Fue hace mucho tiempo y había nombres muy grandes. Ahora que nos pongan con el que quieran. 

Háblennos sobre su trabajo con el productor Andrés Castro

Andrés nos aporta mucho y nosotros a él. Él ya había trabajado en  nuestro disco Behind The Machine (donde viene Calentura que hicimos con Tego Calderón). Andrés nos da mucho en el tema de las melodías y las armonías, y también nos ayuda a ver la música de forma global. Es de resaltar su tranquilidad cuando está en acción.  Lo que hacemos con él es complementarnos. Por ejemplo,  le llevamos Cuando te Veo, que es una canción compuesta por nosotros de cabo a rabo.

Le llegó  de una forma  y luego del trabajo conjunto, salió de otra. Pero hay cortes que no tienen su mano porque no fue necesario. Esa también es su virtud: soltar. Como la frase que dice que el productor sabio no es el que  interviene sino el que sabe qué no quitarle a la obra. Otro aspecto del trabajo de producción fue que ninguna canción salió del estudio hasta que todos estuvimos de acuerdo.  La construcción de cada tema fue  muy en conjunto. 

¿Quiénes son los invitados en su nuevo disco?

Ramón Benítez en el trombón, Dante, un peruano en la trompeta, Robert Vilera que es un timbalero tremendo, “Junito” en los pianos, Larry, nuestro habitual percusionista estuvo en las marimbas, Richard Bravo (que es percusionista de Juanes), Ñejo  y Alexis Play quien tocó con Chocquibtown en los inicios, cuando éramos cuatro. 

¿Tienen alguna entre sus favoritas del álbum?

Para este disco pensamos: ahora que tenemos la oportunidad de estar en estudios más grandes, pues aprovechemos y metamos elementos de toda nuestra carrera en un álbum, y así fue. Hay una canción que tiene mucho de lo que hemos hecho: El Mismo, que da título al trabajo y que es funky jazz con folclor y rap. ¡Como para película de Hollywood! Es de nuestras favoritas. Habla sobre la discriminación como si fuera una película.  Hay una parte que dice: “dale un poco de agua a los muchachitos, pa que no se atranquen con el plátano frito. Que prueben un poco de otros sabores pa que no se asusten cuando vean otros colores. Sírvale sancocho a los pelaítos….” O sea, habla como que la gente no conoce tanto de nosotros o tanto de uno, que empieza a discriminarlo. Algo así como: al que habla mal del Chocó, sírvale sancocho pa que sepa, pa que se vaya impregnando, dele plátano frito con queso, para que sepa cómo es la cosa. 

¿Cuánto tiempo duraron trabajando en el álbum?

Desde que terminamos Behind The Machine.  Ese lo sacamos el 7 de diciembre de 2013 y el 7 de enero de 2014 ya estábamos dándole a este nuevo.  En esas estuvimos como hasta hace un par de meses. 

¿En dónde grabaron?

En Los Ángeles,  Miami, Las Vegas, Nueva York, en Slow Records, en Quibdó, en Medellín en el estudio de Juancho Valencia etc. Como se hacen los discos de verdad, donde vaya saliendo la idea ahí se hace. Mira que en Las Vegas estábamos en los Grammy y pensamos: ah, la melodía debería ser así. Nos buscaron un estudio y grabamos.

Esa es la ventaja de estar en una compañía grande. Una disquera te aporta en eso, que cuando se tiene la necesidad de hacer la música  se puede hacer realidad. O sea, el recurso, y decimos una disquera ahora, en este momento,  porque ellos en la actualidad entienden que lo más importante es la música. Y casi que te están diciendo: mijito si usted nos trae unas buenas canciones, nosotros hacemos el resto. Una de las ventajas de estar en una discográfica grande es poder decir: búsqueme por favor un estudio que necesitamos grabar esto.

"Una disquera te aporta en eso, que cuando se tiene la necesidad de hacer la música  se puede hacer realidad"

¿Es un privilegio ante la independencia?
Sí. Antes tenías que acomodar una idea a un presupuesto, ahora la situación es: saca tu idea y ellos consideran el presupuesto.  Por ejemplo el sueño de hacer Behind The Machine se nos cumplió. Nosotros con ese álbum habíamos pensado: un momento, ¿vamos a hacer un disco de catálogo o un disco nuevo? Y luego dijimos: hagamos un disco nuevo,  porque un álbum de catálogo…. eso es de  Los Beatles  o de gente así súper pesada. Después  fue como, ¿vamos a hacer un disco de catálogo de nosotros? Bueno. Hagámoslo que esos manes tienen cómo respaldarnos. Te lo decimos aquí, hablándolo sinceramente, porque ellos saben que eso es lo que opinamos. 

Siendo independiente no vas a hacer un video con Simón Brand ni por imaginación.  Y eso que él y nosotros veníamos con esa idea hace rato. Desde antes de 2012. El plan era que él hiciera  el video de Tu Canción. Y hablamos, fuimos y charlamos con compañías de celulares, de iniciativa nuestra con Simón, no había disqueras ahí. Y no se logró.

Esta vez fue plantear a la disquera: bueno, vamos a hacer un video, tenemos una ideíta trazada de hacerlo son Simón Brand. Y nos dijeron háganlo. Estamos muy agradecidos, porque hemos  trabajado. Es gratificante saber que con lo que hemos hecho en los discos anteriores podamos generar confianza en lo que estamos haciendo. 

Ustedes han tenido oportunidad de tocar con músicos grandes ligas como John Paul Jones o Carlos Santana. Cuéntennos

Sí. En 2010 estuvimos en Africa Express,  un proyecto de improvisación colectiva con los músicos más duros del momento.  Donde se juntan africanos y músicos de diferentes países. Ese año invitaron al guitarrista de The Clash, a Amadou & Mariam, a John Paul Jones (el bajista de Led Zeppelin), Eliades Ochoa, Femi Kuti, The Noisettes entre otros,  y  a nosotros.  Tostao salió a rapear con Slow,  Mick Jones (guitarrista de The Clash) y Amadou & Mariam. También tocamos con John Paul Jones.  

Justo hace poco Tostao puso una foto en Instagram de John Paul Jones  con nosotros tocando currulao. ¡El bajista de Led Zeppelin tocando currulao con nosotros! Tocamos una canción que se llama San Antonio. Gran experiencia. 

A eso súmale una vivencia más reciente con Carlos Santana. La esposa de Santana es baterista de Lenny Kravitz…. ¡y nosotros parchados en la casa de esa gente!  La historia fue que Santana  estaba haciendo su nuevo trabajo y dijo que quería poner algo de rap en ese material, pero diferente. Entonces  le mostraron varias bandas, entre esas Chocquibtown con De dónde vengo yo, y nos escogió. Nos invitó a su casa, a su estudio y grabamos.  Después de eso, nos hemos encontrado por ahí un par de veces más y logramos estrechar un vínculo importante con él y su familia.

Digamos que es importante para nosotros contar con 10 minutos a solas con Carlos Santana porque son cosas que van más allá de la música.  Fue muy enriquecedor.  La experiencia con Santana nos llenó de mucha fuerza y de más confianza de la que traíamos y nos dio más conciencia de que es importante seguir inspirando a la gente. 

Eso es muy relevante para nosotros. Poder decirle a la gente y al mundo que Chocquibtown es más que coca, marihuana y café, y más que muchas cosas.  Por eso los sorprendemos cuando sacamos canciones como Cuando te Veo, y seguimos sorprendiendo, porque nos seguimos inventando. Es que pensar: esta es la fórmula y vamos a hacerla, sería un error.  

"Digamos que es importante para nosotros contar con 10 minutos a solas con Carlos Santana porque son cosas que van más allá de la música"

Hacer en este momento Somos Pacífico…. que lo haga otro grupo está  cool.  Pero si nosotros nos devolvemos 15 años a hacer el plin plum plin plum de esa canción, sería como: ¿Y estos qué están haciendo? Creemos que todo en el momento,  y el ejemplo más claro son los raperos de Estados Unidos. Ves al rapero Nas diez años atrás,  y lo ves ahora y lo desconocés. Pero es que los tiempos cambian. Por ejemplo - dice Slow -,  yo hace 10 años no estaba cantando lo mismo.  A mí hace 10 años, ni el sonido de la batería me gustaba. 

Hace 10 años trabajábamos en un estudio tan pequeño que  por alguna razón especial, no cuadraba el sonido de la batería con el beat. Uno decía: Bro, quita la batería. Nos tocó llevar varias veces a Richard Blair al estudio y a las pruebas de sonido  para que nos dijera: “Yo casi no sé, pero podemos bajarle aquí”. Es algo que ni el mismo Richard tenía claro  y que después aprendió.

Era una experimentación. Subíamos algo, bajábamos lo otro.  Cuadrar eso fue como un secreto que nadie supo (risas). Pero lo aprendimos en el disco Oro.  Correr toda la máquina a la batería, y quedó con un sonido más humano. 

Ese fue uno de los aprendizajes en Oro, en este disco ¿qué aprendieron?

En los dos discos pasados aprendimos muchísimo de composición, pero en este hubo algo importante y es que nosotros no habíamos grabado a Kae porque como grabábamos los discos por fuera pensábamos: Ay, ¿cómo  lo grabamos acá? En este álbum aprendimos que  uno puede  estar en Manhattan, en la China, donde sea,  el otro, en un estudio en otro lugar y uno lo puede estar grabando en simultánea.

Porque una cosa es pedirle a un tercero que grabe un músico y luego darse cuenta de que lo hizo mal. Otra cosa es estar uno ahí en el estudio y poderle decir: no, así no,  toca diferente. Pues esta vez lo hicimos. A Kae lo veíamos por Skype pero le estábamos hablando por una consola y él, entre su asombro nos decía: “ahí les metí una malandraya”, que es su expresión para decir que metió un tumbao diferente.  Eso fue enriquecedor, divertido y hasta chistoso. Estamos muy contentos con El Mismo, y esperamos que a la gente le guste y que se lo goce tanto como nosotros. 

 

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