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¿Trabajar 3 días a la semana? la polémica idea del hombre más rico del mundo

Por
Juan Pablo Castiblanco Ricaurte

¿MENOS TRABAJO, MEJOR PAGADO? ¿TE VOLVISTE LOCO WILFRIDO?

Carlos Slim, el magnate mexicano dueño de la fortuna más grande del mundo, propone trabajar menos días a la semana. ¿Qué sigue? ¿Dos navidades al año? ¿La eliminación de los lunes?

Por: Juan Pablo Castiblanco Ricaurte  //  @KidCasti

“A mí me llaman el Negrito del Batey
porque el trabajo para mí es un enemigo.
Trabajar yo se lo dejo todo al buey,
porque el trabajo lo hizo Dios como castigo”.

Así comienza una de las más sabias y célebres canciones de La Sonora Matancera en voz de Alberto Beltrán, que resume la sabiduría de la calle: nadie quiere trabajar, y si le toca, que sea lo menos posible. Para tanto “negrito del Batey” que hay por ahí, llegó una propuesta del megamultihiperultramilllonario mexicano Carlos Slim, algo así como el señor Monopolio de Latinoamérica, dueño entre otras de Claro (diríjanle a él los madrazos por su señal pecueca y sus llamadas caídas), quien propuso que la jornada laboral se redujera a tres días de once horas activas cada uno, para que la gente pudiera tener más tiempo libre y además para que las empresas pudieran generar más puestos de trabajo (leer la noticia).

¿Trabajar menos días? ¿Tener ya no dos, sino cuatro días libres a la semana? ¿Es posible que este Mr. Burns mexicano sea capaz de proponer semejantes bellezas? Vamos por partes, porque la cosa está llena de letra menuda.

El primer “pero” de la propuesta de Slim es que si bien se trabaja menos por semana, la edad de jubilación se debería posponer hasta los 70 o 75 años. Si tenemos en cuenta que la expectativa de vida para Colombia está entre los 73 y 74 años, muchos colombianos podrían morirse en la fila de tramitar su fila para reclamar la pensión o trabajar hasta el penúltimo día de sus vidas. Empezamos mal.

El segundo “pero” es que, si bien la ley dice que la jornada laboral es de ocho horas, muchos saben que eso es una mentira y que hay días en los que fácilmente el trabajo puede alargarse dos, tres o hasta cuatro horas más. Así que en términos prácticos, muchas personas ya están trabajando once horas y sin descansar cuatro días a la semana. ¿Qué va a pasar entonces con estos tipos de trabajos? ¿Van a hacer tres jornadas pero de 21 horas cada una? ¿25 horas al día, vida mía?

Y el tercero, último pero no menos importante, es que hay que considerar quién dice las cosas. Si Pelé dice que Colombia va a ganar el Mundial, Colombia NO ganará el Mundial. Si Antanas Mockus habla de paz, entrenamos las palomas blancas. Si Uribe habla de paz, nos ponemos el casco. Si el Tío Rico de América Latina habla de darles más tiempo libre a sus empleados, a su fuerza de trabajo, a sus monos entrenados para facturar y facturar, ¿no hay derecho a pensar que hay gato encerrado? ¿Estamos ante un millonario mañoso o ante un príncipe Siddhartha que se cansó de la piscina de billetes en la que nada diariamente?

Estimado señor Carlos Slim, no nos trates no, no nos trates de engañar.