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Un nuevo horror se suma a la lista de horrores de Bogotá

Por
Redacción Shock

Comenzaron como un furioso acto en la ola del post-punk y el garage rock, pero hoy conforman una de las más rigurosas búsquedas por un sonido elaborado, profundo y ambiental. La banda británica The Horrors se presenta mañana en Armando Music Hall para sumarse a la lista de horrores de la Bogotá Humana.  

Por: Juan Pablo Castiblanco Ricaurte // @KidCasti

Una tras otra, las olas musicales van apareciendo, consagrándose y decayendo. Algunas se quedan en modas y otras se convierten en influyentes y decisivos movimientos artísticos. Sucedió con el new wave, el grunge, el neopunk, el nu metal, el garage rock o la neo-psicodelia.

En todos estos buses se colaron múltiples bandas que en su momento oxigenaron la escena roquera; algunas se quedaron en la fascinación del momento y otras empezaron a navegar con criterio propio hacia la búsqueda de una madurez artística respetable que los hiciera indistinguibles. El caso de los ingleses The Horrors pertenece a la segunda categoría, quienes hicieron su debut en 2007 con el look de los primos más desaliñados de la Familia Adams, fundiendo el legado de influencias básicas del punk y el como Joy Division o Sex Pistols en un retorcido y pesadillesco álbum como “Strange House”. 

El Papa de la imagen oficial de los productos más oscuros de la cultura pop, Chris Cunnigham, que solo dirige videos de las bandas que le interesan como Aphex Twin, Björk, Autechre o Portishead, bendijo a los Horrors realizando para ellos el clip de uno de sus primeros éxitos, “Sheena Is A Parasite” Cunnigham no soltó esta mina de tinieblas y coprodujo junto a Craig Silvey y Geoff Barrow de Portishead el siguiente álbum de la banda, “Primary Colours” (2009).

Desde ahí la banda comenzó a desprenderse del garage y post-punk que tantas bandas estaban replicando, sofisticando drásticamente su sonido y llevándolo a las fronteras del shoegaze y el ambient. Es decir, la misma oscuridad, menos punkera, pero más ruidosa y experimentalmente instrumental. El disco venía coronado por un hipnótico viaje de bajos y sintetizadores de 8 minutos titulado “Sea Within A Sea”, donde el vocalista Faris Badwan dejaba atrás la gritería y cantaba más. 

¿Dónde había quedado el punk? ¿El post punk? Joshua Hayward, del otro lado de la línea, en conversación previa a su concierto de mañana en Bogotá, explica que “lo que pasa con el post-punk es que se trata de ir a nuevos lugares y dejar a un lado lo que estás haciendo. Lo que estamos haciendo es una continuación del mismo espíritu. Al seguir con este mismo método terminas con diferentes resultados. Queríamos hacer las cosas un poco más extrañas, sorprendernos más, así que la abstracción y la sicodelia fue el camino que decidimos tomar”. 

En efecto, la abstracción y la neo-sicodelia fue su siguiente peldaño. Con “Skying” (2011) The Horrors mostraron una faceta más asentada, premeditada y tallada, con robustos arreglos instrumentales, sin que la banda haya perdido ímpetu. Canciones más suaves y profundas, reemplazaron los estruendos furiosos de la primera etapa, mientras los integrantes seguían con su estilo gótico y pantalones tan entubados que amenazaban sus venas várices.

En segundo plano aparecían texturas y sonidos que recordaban la faceta más arriesgada de los Beatles; un referente extraño, lejano en primera instancia, pero que curiosamente siempre ha sido muy acercado a la banda. “Si recibiera una moneda cada vez que alguien nos menciona a The Beatles sería más millonario que la Reina de Inglaterra. Muchas veces usamos sonidos y texturas de fondo invertidas. Mucho de eso es hecho por Tom, que juega con sonidos de especies de primates”, explica Hayward. 

Tanto en “Skying” como en “Luminous” (2014), su último lanzamiento, los fugaces rugidos punkeros de dos a tres minutos de duración fueron cediéndole paso a canciones que oscilan entre los siete y los ocho minutos. Y a su vez, fueron convirtiéndose en sonidos más abiertos y amigables con grandes públicos.

No se podría decir que han llegado a rozar en los terrenos del pop, pero sí que su música ahora se siente igual de cómoda para una escucha íntima o como acto nocturno en una pista de baile. El concierto de mañana será un despliegue de todo el abanico de sonidos que han construido en menos de diez años, que evidencia su paso de la oscuridad glam al brillo sicodélico neon. 

Cancionero horrorífico 

 

 


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