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El Conjuro 2 no reinventa el género, pero construye una historia aterradora

Este es nuestro veredicto sobre este nuevo capítulo de los expedientes Warren.
Por
Luis Fernando Mayolo

Este es nuestro veredicto sobre este nuevo capítulo de los expedientes Warren.​

Por: Luis Fernando Mayolo @mayolito

Entender que el terror va más allá de asustarnos porque algún demonio o payaso sorprendió al protagonista intempestivamente debajo de la cama, es la clave para comenzar a disfrutar propuestas menos facilistas del género.

La ambientación, las relaciones entre los personajes, el tratamiento perverso de la historia y elementos realmente aterradores se comienzan a valorar con el tiempo, mucho más que lo que podríamos llamar como terror efectista. Aunque a decir verdad, no creo que el público deje de reírse como mecanismo de defensa ante el miedo o burlarse en un momento solemne cuando por ejemplo en 'La Bruja' la maldad se muestra en forma de caprino, así algunos queramos acabarlos cuando nos perturban la película.

'El Conjuro 2' logra ubicarse en un punto intermedio, porque además de sorprendernos con los reflejos de los demonios en el espejo o el sotano inundado, se toma el tiempo de profundizar en la relación de los Warren, crear dos entidades realmente aterradoras y utilizar los elementos clásicos del terror para atemorizarnos como si nunca antes los hubiéramos visto. Así que todos felices.

Que viejo tan aterrador el que podemos ver en este  caso de Enfield, sobre todo cuando se mese en su sofá viejo y olvidado. Y que decir de la imagen de Ed Warren vuelto mierda en la visión de su esposa. A eso es lo que le llamo aterrador.

Pero los detalles también cumplen su cometido y a eso es que me refiero cuando hablo de elementos clásicos del terror. Aquellos que cuando vemos en la película sabemos que algo malo va a ocurrir, nos ponen en sintonía y nos ayudan a crear la atmósfera. 

La casa con piso de madera, el sótano oscuro y húmedo, el espejo con reflejos aterradores, la linterna estilo Bruja Blair, la lluvia constante como en Poltergeist, los columpios, crucifijos y la advertencia o aviso de basado en una historia real.

El Conjuro 2 no reinventa el género, por el contrario se apega a sus símbolos y narrativas, pero a pesar de esa certidumbre, logra construir una historia realmente aterradora.