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Los actos musicales por los que vale la pena tomar un avión a verlos en vivo

Saquen su lista de deseos: acá les damos varios nombres para anotar.
Kaytranada en el Sonar 2016
Kaytranada en el Sonar 2016
Por
Luis Fernando Mayolo

 

¿Realmente vale la pena coger un avión y atravesarse medio mundo para ver un concierto ó festival? Con los cambios que ha tenido la industria musical, los artistas se están teniendo que esforzar mucho más a la hora de subir a los escenarios, con tal de convencer a su público y encontrar el éxito y el reconocimiento. Algunos demuestran que realmente vale la pena meterse la mano al bolsillo.

Texto y fotos: César Londoño - Agencia Press Riot // Foto apertura: Kaytranada en el Sónar 2016

El público ya no solo busca oír  y ver a sus artistas.  La gente va en busca de sensaciones diferentes, de experiencias límites, de asistir a un concierto y estar frente a verdaderas performances que alimenten todos sus sentidos. La reciente experiencia en el Sónar Barcelona reveló el poder de artistas como el canadiense Kaytranada, un hombre solo ante su mesa de mezclas, pero que es capaz de crear una atmosfera extraordinaria, logrando que el público enloquezca con su puesta en escena que va más allá del house y sus múltiples etiquetas. Su show, lleno de imágenes lisérgicas perfectamente confeccionadas que hacen parte de la música y que remezcladas con el ataque brutal de R&B y hip hop, crean un discurso perfectamente elaborado del cual es muy difícil perder el hilo. Kaytranada se deja ver, hay luz y los colores son tan penetrantes y fuertes como sus beats y sus líricas. Una  sesión de un dj se convierte en un show redondo, limpio que no permite despistarse ni un minuto.

La maestría es algo a lo que tiene acostumbrado a sus seguidores el alemán Alva Noto, fundador del prestigioso sello Raster-Noton, autor de la matemática pura hecha música. Carsten Nicolai –su nombre real– es uno de los investigadores sonoros más importantes de este siglo y un artista visual en toda regla, capaz de construir paisajes sonoros que hacen de sus presentaciones una suerte de clase magistral sobre las leyes de la física que le ponen sonido e imágenes a los procesos de la electricidad pura.

También están los artistas que reivindican el directo puro y sin adornos; el discurso sonoro y lírico sin mediar nada más que la pura capacidad interpretativa del propio ejecutor.  De esto sabe muy bien Roots Manuva, un  británico que se monta a un escenario a descargar sin complejos sus líricas inteligentes y sus versos descarados. El público enloquece desde el minuto uno y el nivel sube tema tras tema. El más reciente trabajo de Manuva, Bleeds, vuelve a tomar elementos de dub, funk o soul-jazz alcanzando una madurez que han permitido que este MC lleve al hip hop británico a lo más alto de la escena internacional.

Por su parte New Order no necesita presentación y a veces alguno puede pensar que estos viejitos (y otros) ya deberían estar gozando de buen retiro en su casa de campo. Pero luego aparece el mítico guitarrista Bernard Sumner sobre el escenario, con su voz sin tiempo y pone a disfrutar, a vibrar y a revivir temas que varias generaciones han bailado desde que tienen memoria. Los de Manchester mantienen el acto en vivo como en los viejos tiempos de la 24 hours party people, con la misma energía de los años gloriosos de Joy Division y con un público entregado de principio a fin.

Ver un show sin músicos en directo, pero con unas imágenes y una música que raya la espectacularidad, también es una forma de puesta en escena por la que vale la pena asistir a un evento cueste lo que cueste. Este es el caso del colectivo de artistas plásticos Semiconductor quienes durante la feria de creatividad y tecnología Sonar + D presentaron Earthworks: un montaje impresionante que le permite al espectador escaparse del ruido y la masa para sentarse a reflexionar al frente de una pantalla 4K de cinco metros de ancha  que proyecta una video-instalación multicanal. Allí se representa el proceso de formación de la tierra y los cambios que se van produciendo en sus capas gracias a la actividad humana sobre el planeta.

A pesar de su juventud, otro de los artistas que más proyección internacional está teniendo en los últimos años es el productor de Enfield James Blake quien, con la sencillez que le caracteriza, demuestra en todas sus presentaciones que todo su éxito no es gratuito. Su concierto nítido, lleno de elementos orgánicos, piano y su voz extraordinaria, sin duda suponen un show con un alto contenido musical e intelectual.

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