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Crudo Means Raw lanza Esmeraldas: “No se trata de mí, esto es de la gente”

Hablamos con Crudo sobre ‘Esmeraldas’, su nuevo disco
Crudo Means Raw presenta Esmeraldas - Fotos por Lauren Luxenberg
Crudo Means Raw presenta Esmeraldas - Fotos por Lauren Luxenberg
Por
Santiago Cembrano

Esmeraldas. La palabra/concepto/estrella polar que ha guiado el trabajo de Crudo Means Raw por los últimos años se empezó a escuchar a principios de 2018, cuando lanzó DMT, un trap frenético que, junto con Bendiciones y Síntesis, presentaron un nuevo color en la paleta de cantante paisa. Después vinieron canciones como los dembow/reggaetones de No Copio y La Mitad de la Mitad, así como atmósferas lisérgicas con el EP María. Esmeraldas seguía rondando todo el proceso. Luego de un 2019 en el que soltó canciones como El Estrén, Día Uno y Jammin’, y de la incógnita de qué iba a pasar con ese concepto que agrupaba todo lo que venía haciendo, ya está acá el disco.

Por Santiago Cembrano // @scembrano - Fotos: Lauren Luxenberg.

Esmeraldas es el segundo álbum como solista de Crudo Means Raw, que antes también había sido Amalgama Beats y había hecho parte del grupo Da Distrikt. El primero fue Todos Tienen Que Comer (2016), un disco de rap (de los mejores en Colombia de ese año) que, con canciones como Horas Extra, Sangre En El Pool Party y Hubiera impulsó a Crudo como hacedor de beats y como rimador en el panorama nacional. En el camino y trasegar desde ese diciembre de 2016 hasta este marzo de 2020, el perfil de Crudo se elevó en la música colombiana, principalmente por temas como No Copio y La Mitad de la Mitad, que fueron ubicuos en el panorama de la fiesta alternativa en Colombia por varios meses.

Esmeraldas va más allá del nombre del disco: también abraza a The Colombians, el equipo de productores compuesto por Ily Wonder y Juan Sinatra con el que Crudo produjo el álbum. También incluye a U&D, la productora de videos que se encargó todos los videos del disco (salvo el de Lucía Circones) y consolidó una identidad estética de baja definición y distorsión para esta etapa de Crudo. Esmeraldas, lo ha repetido Crudo en varias ocasiones, apunta también a una creación colectiva, a algo que es más grande que él.

“Cambia el flow pa’ que se inquieten”, propone Crudo en No Copio. Eso es lo que ha hecho. Esmeraldas recoge todos sus flows y estilos: es un collage que mezcla rap con trap con reggaetón. Al igual que su álbum instrumental Voyage (2015) y Todos Tienen Que Comer, Esmeraldas fluye mientras difumina las fronteras entre canción y canción, se siente como una gran obra que se estira y se contrae a medida que va cambiando el BPM y los colores (que también son como capítulos del álbum). Aunque la gran mayoría de canciones ya han sido publicadas como sencillos desde 2017, muchas de ellas incluyen arreglos o fueron grabadas de nuevo para que funcionaran para el resultado final que Crudo quería lograr para el disco. Así, el énfasis más que en las letras se siente en los ambientes y atmósferas que Crudo dispone; más en sensaciones amplias que en palabras particulares que vaya enunciando.

(Vean también: Crudo Means Raw, el explorador del hip hop astral)

Días antes de que Esmeraldas sea publicado, Crudo responde su teléfono para hablar del disco con Shock. “Fai, en el estudio camellando. No paramos. Hay que seguirle dando. Tiene uno hasta tiempo para ser más consciente de cada acción que uno hace, porque podría ser la última, ¿si me entiende? Hay que ser consciente al existir y dar cada paso también con el cerebro. Si morimos, morimos guerreando: qué vamos a morir encerrados y cagados del susto”. Hace pausas cuando habla: piensa en las respuestas, no las recita de memoria.

Durante 40 minutos, Crudo reflexiona sobre qué significa Esmeraldas, el equipo de trabajo con el que creó el disco, cómo mató a su ego, cómo construyó las transiciones sonoras entre canciones, por qué su música ya no es solo de él y qué viene ahora. Esta fue la charla que tuvimos.

***

Han pasado casi cuatro años desde que publicó Todos Tienen Qué Comer. ¿Cómo han cambiado su vida y su visión de la vida desde entonces?

Men, entre más uno sabe, más sabe que no sabe es nada, cabrón. Ha cambiado bastante, jefe. Yo soy una persona que, musicalmente, no quiero escuchar lo que hice hace un año, parce, ¿si me entiende? A mí me gusta es ir siempre hacia adelante. Siento que ha habido una evolución. Sigo siendo el mismo, pues… no sé, bro, más amplio mentalmente, tal vez. Todos Tienen Que Comer también me parece que tiene su nivel, pero el Esmeraldas está más completo, ¿you know what I’m saying? Me siento un poquito más: un poquito más sabio y un poquito menos bruto.

¿Qué significa para usted Esmeraldas? Lo digo porque se siente como más que el nombre del disco.

Esmeraldas somos nosotros, Colombia. Es gemas, esfuerzo, sacrificio y es también un homenaje a todos los colombianos y los fans de Colombia. Se volvió más que el nombre de un álbum: un concepto, un movimiento artístico. Nos juntamos varios para sacar esta visión que es Esmeraldas adelante. No va a parar. Esmeraldas continúa, no solamente es un álbum. Me gustó mucho trabajar bajo un nombre y un concepto artístico, más que con un nombre de artista, para que la gente que se fuera uniendo a la vuelta no sintiera que estaba haciendo algo por Crudo, sino algo por Esmeraldas. Es Crudo Means Raw + U&D + The Colombians, ¿me entendés?

A diferencia de Todos Tienen Que Comer, no produjo Esmeraldas usted solo: la mano de The Colombians está en varias canciones. ¿Cómo fue trabajar con ellos para crear Esmeraldas? ¿Qué escuchó en Juan Sinatra e Ily Wonder que lo llevó a querer trabajar con ellos e integrarlos a su proyecto?

Me refrescaron demasiado a la hora de producir. Después de Todos Tienen Que Comer yo venía en un pequeño bloqueo artístico. Haber llamado a Wonder y a Sinatra me refrescó demasiado la mente, parce. Me dieron otra vez ganas de empezar a crear. Ellos me enseñaron mucho a la hora de crear instrumentales de trap y de reggaetón; con ellos aprendí bastante y pude darle el twist y el color de Crudo. Fue un proceso de aprendizaje, ¿sí me entendés? Estuvimos practicando, cabrón, por más cliché que suene, para hacer trap y dembow.

Yo empecé haciendo beats imitando a otros beatmakers como Pete Rock y J Dilla. Me estresaba mucho pensar “¿cuándo voy a sonar como yo?”. Eso llegó solito. Llega con práctica. No se busca, sino llega en el proceso de hacer. Tu propio estilo te va llegando gradualmente. Dejás de sonar a tus mentores y empezás a sonar a vos, cada vez más. Eso se logra con práctica, bro.

A la vez, los de U&D fueron aliados cercanos desde 2018 e hicieron casi todos los videos del disco. ¿Cómo ha sido desarrollar esa identidad visual de Esmeraldas? ¿Qué quería lograr ahí?

Coincidimos en que nos gustaba demasiado el lo-fi, toda esta vuelta chatarruda. Lo que les dije fue “¿ustedes han visto los videos que hacen con RED One? Quiero lo opuesto a eso”. Estaba muy de moda el súper-ultra-mega HD, y con ellos por fin coincidí con gente que tuviera el mismo gusto en cuanto a visuales que yo. Queríamos chatarrizar la imagen. Evolucionó, porque mirá que en La Fea las tomas son más largas y contemplativas, mientras que en Esmeraldas la parte visual empezó con un strober así rerápido con DMT y Síntesis. Se fue volviendo más lento y contemplativo a medida que fuimos avanzando. El Skinny, Óscar, Librestylo, la gente de U&D, tienen flow a la hora de editar videos, y eso es algo súper importante. Lo hacen con ritmo, parece que estuvieran haciendo pistas.

De alguna forma, Esmeraldas podrían ser varios EP. ¿Por qué quiso publicar canciones como Será Será y Lucía Circones–que se sienten como de un ciclo distinto– en este disco?

Justo después de Todos Tienen Que Comer surgieron las ideas de Será Será y Lucía Circones y entonces quedaron como en un limbo. En vista de que el disco también tenía boom-bap como Día Uno o Jammin, sentí que tenía sentido integrar estos boom-baps. Clasificaron dentro del álbum. Es como un DJ set. Si nos ponemos técnicos y dejamos el romantiqueo, es como un DJ set. Fuck yeah. Todo cazaba.

Parece, por la contraportada del disco en físico, que Esmeraldas está ordenado por capítulo: La Caprichosa, Libre, Guaraná, Índigo y Mi ego es un cadáver. ¿Cómo concibió el desarrollo del disco y la forma en que va avanzando?

Quería que fuera y sonara a un viaje, como Voyage; que todo tuviera su feeling, y que estuviera justificado con otro feeling similar y ese con otro similar, pero que fuera variando gradualmente. Si hubiera tenido más canciones y colores, a lo mejor habría sido más gradual la transición. Quería viajar la vuelta. No quería repartirlos ni tener el miedo de no, muchos dembows juntos o muchos traps juntos. No: si vos sentís que estas canciones son de este color, agrupalas y vas difuminándolas hacia este otro color. Son rayes: a lo mejor para ti el amarillo no suena como lo hace para mí.

El outro del disco, o sea Mi ego es un cadáver (Collage y NADA), es la parte más vulnerable y personal de Esmeraldas. Se permite ser más introspectivo ahí, parece. Habla de matar a su ego: dice que lo tuvo que matar para ver lo que necesitaba ver, y que incluso le hizo sentir vergüenza, hasta de sus padres. ¿Cómo fue esa relación con su ego y cómo lo mató? ¿Por qué sintió necesario matarlo?

Mi Ego es un Cadáver también justo salió después de Todos Tienen Que Comer, es más de ese disco que de Esmeraldas. Esa fue la canción con la que sentí que estaba en un bloqueo creativo. Fue la que primero estuvo lista de todas. La rescaté, parce, para ser honesto, porque muchos panas me lo pidieron. Como “hey, parce, ¿ese tema qué? ¡ese tema es serio!” Y yo como “hey, men, pero mirá que es todo introspectivo y todo vulnerable”, como vos decís. No azara. Muchos temas los rescaté y los puse a sonar chimba. Hay canciones que ni siquiera me gustan tanto, pero las puse ahí y las traté de rescatar y de organizar con el mood que yo tengo en este momento. Entre más maduro y sabio, entonces menos frontear, menos ego, menos afán de verse y sonar cool o bravo o duro o hardcore.

¿Cómo maté el ego? Bro, uno lo necesita a veces; no siempre, pero a veces sí. Matarlo es imposible, una vuelta utópica, casi. Lo maté por un momento, pero ese marica vuelve y sale. Lo ideal es tenerlo bajo control, pero sí, en ese tema me machuqué el fuckin’ ego y acepté y hablé de cosas que me revuelven el estómago un poco. En un momento muy chimba me volvía a traer oscuridad, por eso no quería volver a él casi, quería grabarlo de una. Te lleva.

En general, y en particular en canciones como Bendiciones y No Copio, su actitud es firme pero también de agradecimiento. Así lo dice, “dele la cara a sus bendiciones”. ¿Qué implica para usted darle la cara a sus bendiciones?

Utilizar todos los talentos y reconocer todas las fortalezas que tiene uno. Aceptar esos talentos y esos dones, utilizarlo; ponerlos al servicio de la gente. Ya en un punto se deja de tratar de uno: empieza a tratarse más de la gente; más cuando uno sabe que lo escuchan y que uno está cambiando momentos en la vida de las personas. Las bendiciones dejan de llegar cuando uno es ingrato, cabrón, y se está quejando siempre y no las ves por estar en eso. Mis bendiciones las recibí aceptando lo que tengo y trabajando con lo que hay.

¿Sabes qué? Esas canciones tan fronteadoras no sé cómo suenan en este periodo del tiempo que estamos pasando. Creo que ahora quiero hacer cosas que sirvan del todo, no solo para darme fuerza a mí. Aunque pillate, güevón, que eso también le da fuerza a la gente. Cuando uno se da fuerza a uno, eso le da fuerza a la gente. Bendiciones tiene su testosterona, y no es pecado tener testosterona, parce, y ser activo, güevón; ser guerrero.

Hace un par de años en su casa, antes de que saliera María, me comentaba que quería escribir sobre cosas más positivas. En general, su forma de escribir ha cambiado desde Todos Tienen Que Comer ¿Cómo lo siente usted? ¿Hacia qué dirección apuntan las letras de Esmeraldas?

Estoy tratando de escribir en mayúsculas, que cada barra diga algo. Tratando. Busco cosas que sirvan, y cuando empiezo a sentir un roce de muchacho resentido en la onda, la pienso dos veces. No quiero sembrar amarguras, y menos ahora. Se deja de tratar de uno, bro, al menos en mi caso. Se deja de tratar de ser uno el más monstruo, cabrón. Suena peye, pero uno se empieza a volver de la gente, fai. De buena.

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Me imagino que eso, que usted entienda su música como algo que es de la gente, es complicado. Algo por lo que ha trabajado toda su vida ahora ya no le pertenece solo a usted. ¿Cómo lo vive?

Sí, jefe. Y está bien. Hay gente que dice “pero vos no tenés responsabilidad de educar a nadie, deja de ser güevón”. Pero bro, yo sí escribo diferente sabiendo que me están escuchando las abuelitas y mucha gente del común en la calle; la calle calle, ¿sí me entiende? Si tengo ese poder y ese don de palabra, creo que solo deben salir gemas. Punto. No le huyo a esa responsabilidad, ¿te imaginás? Esa no debe ser la actitud, hell no. Eso se te va a devolver. Pues, creo, no sé, bro.

Algo que destaca de Esmeraldas es el cuidado que le pone a las transiciones entre canciones. Esto ya venía desde Todos Tienen Que Comer e incluso desde Voyage: se siente como una sola canción larga que va variando y estirándose y comprimiéndose, va mutando fluidamente. ¿Qué intención tenía con las transiciones y con la narrativa a través del orden de las canciones?

Entre más opciones tengas en el repertorio de beats, más vas a poder construir a la hora de hacer un beat. Entre más samples tengas, hay más alternativas para hacer transiciones y beats. Y para el álbum, entre más canciones e ideas tengas, más tendrás para construir esa gran composición. Ahí entra la memoria: “ah, yo tengo un beat que suena similar a este, ¿cómo es que se llama? Vamos a escuchar cómo suenan uno al lado del otro. Uy, tienen el blend”. Y así también salen canciones como María, que son dos beats pegados en uno.

Ahí hay un truco elegante para hacer beats, bro. Usted hace un beat: tiene chimba de percusión, le mete una melodía y los bajos. Lo tiene. Se empieza a cansar. Mutee todo y solo deje las bateras. Va a la librería de samples que tenga guardados, y empieza a ponérselos a la batera. Así se reactiva el estímulo creativo. Así surgió María. La parte de no me dejes morir surgió antes que la principal, sino que con Wonder y Sinatra muteamos todos los samples y los bajos y dejamos las bateras y buscamos en las librerías y surgió ese sample por ahí. Y por eso María tiene esa variación: se construyeron dos beats encima de la misma batera. Y con la voz se hace el blend.

Hay una versión del inicio de Síntesis que había cantado en cyphers hace unos años que decía “era el sintético; yo, pangola y salsa timbal”. En la canción, esa frase quedó como “es la hora del sintético, que descanse en paz la pangola y la salsa timbal”. ¿Cómo fue esa transición hacia lo sintético? ¿El DMT tuvo algún papel en ese proceso?

Fue una era que llegó solita, mi niño. Estaba hablando del momento. Yo nunca promociono ni promuevo: me paro en el medio y leo lo que está pasando. Simplemente lo digo, como si yo fuera un canal y pasara a través de mí. Síntesis quería que sonara estresante, que hubiera desacuerdo. Quería que fuera metalera. Más oscura de ahí no sé si hubiera sido posible. Las experiencias psicodélicas no las promuevo y no creo que sean una cosa que se deba tomar con ligereza. Debemos tener claro que hay vueltas que son recreativas y que hay vueltas que son espirituales. Esas medicinas son espirituales, para decodificar, tal vez, cuando estamos demasiado estructurados y somos incapaces de ver algo con ojos diferentes. Ahí puede entrar una ayudita psicodélica, ojalá guiada, con gente alrededor que te quiera y vos querás. En un ambiente que te abraza y arropa, una experiencia así no está para nada mal. Me ha ayudado: mi vida es otra desde el LSD. Y lo de la dimetiltriptamina (DMT) es algo que está, existe. Son muchos elementos de la naturaleza. Era hora de que se supiera, más que todo porque esto acá se está volviendo como una meca para esas experiencias. Que los colombianos no sepamos qué es eso y que el resto del mundo sepa, no debe ser así. Tenemos que saber qué es lo que hay aquí también, y por qué el mundo está sabiendo tanto de Colombia.

Bueno, para acabar. Esmeraldas agrupa la mayoría de su trabajo desde 2017. Me decía que sigue trabajando, asumo que ya vendrán cosas nuevas. ¿Puede contar un poco de cuál es su norte ahorita después de Esmeraldas?

Inmediatamente hay que trabajar, ponerse al día con lo que está pasando. Es el momento de escribir y hacer, acá se define si sí o si no. Trabajando. No se trata de mí, se trata de la conciencia colectiva. Yo ni sé para dónde vamos, cabrón. Cuidando la salud, pensando positivo porque no hay de otra. Si vas a hablar, ojalá hablar a consciencia y de corazón. Con la música que estoy haciendo en este momento, estoy muy contento porque está muy parecida a lo que hacía Amalgama Beats y al Crudo de Comida Rápida. El referente ahorita de Crudo es el Crudo de Comida Rápida. Esa es otra cosa de la que me di cuenta: el referente se empieza a volver uno solo, pero solo con práctica. El Crudo del 2013 es lo que se viene para 2023. 

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