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‘El año de la rata’ de Bañista Lunar: Rock lloraculos y reggaetón pesado

La banda bumanguesa Bañista Lunar lanza su primer disco de estudio.
Cortesía de la banda
Cortesía de la banda
Por
Jennifer Daniela Chavarro Trujillo

La banda bumanguesa Bañista Lunar lanza su primer disco de estudio. Nueve cortes que van desde el post-rock, al hardcore y se devuelve por matices del punk, el shoegaze, y hasta el dembow. O como ellos prefieren llamarlo: rock lloraculos y reggaetón pesado.

Por Daniela Chavarro Trujillo // @SoyMiroslawa

1996, según el calendario chino, es conocido como el año de la rata. Es el mismo año en el que nacen David Duffel, Edwin Villareal y Julián Serpa, para conformar en el 2017 lo que hoy es Bañista Lunar.

El 2020 también es el año de la rata. No solo lo indican los chinos, también las circunstancias que se desarrollan bajo el concepto de la carrera de este animal, que enmarca el vivir cotidiano y la rutina en la búsqueda de objetivos inútiles (algo más notorio en los tiempos de pandemia y teletrabajo), y el primer álbum de Bañista Lunar, que debutó en plataformas de streaming.

Con un nombre inspirado por una de sus influencias, Deafheaven, la banda bumanguesa, que toma fuerza con el paso del tiempo no solo en la escena independiente local, sino también en la nacional, lanza su primer disco de estudio en medio de una mezcla de sonidos que van desde el post-rock, al hardcore, se devuelven por matices del punk y el shoegaze hasta el dembow. Géneros que ellos prefieren llamar “rock lloraculos y reggaeton pesado”.

Con un tono divertido que raya a veces en lo irónico, y en algunas ocasiones con letra melancólica, la banda reúne en 9 canciones —que debieron ser 10, pero la pandemia no lo quiso así— experiencias del diario vivir, sentimientos confusos e inseguridades que se desarrollan a lo largo de la vida en comunidad, del compartir, querer —y también odiar— a otras personas.

Este trabajo fue en su mayoría presencial, pero también tuvieron que llevar a cabo un proceso de grabación remoto por la contingencia, dificultando el trabajo puesto que Edwin, su bajista, se encontraba en Bogotá. El álbum fue producido por Julián Quijano y mezclado por Diego Camacho.

La portada, una ilustración que recoge el concepto de lo cíclico además de la rata en sí, fue realizada en un trabajo conjunto de Julián Bermúdez, fundador de Primario, y Mario Gonzales.

Pese a las dificultades de este año de la rata, la banda recuerda anecdóticamente su proceso de creación, en medio de risas y borracheras, reuniendo tres años de vivencias juntos en la ciudad de Bucaramanga.

Julián Serpa, vocalista y guitarrista, es quien condensa todas estas voces en las letras. Junto a David Duffel en la batería (el último en ingresar a la agrupación) y Edwin Villarreal en el bajo, anotan en papeles a qué le suenan los sonidos para que no olvidarlos al tocar. Son apuntes como pájaros volando o riffs vallenateros, que concretan musicalmente el resto del trabajo y, aunque dicen que elegir una canción favorita es como elegir a un hijo sobre los demás, por consenso, Partiendo se lleva el título del hijo consentido.  

Adentrarse en el mundo de Bañista Lunar es como recorrer Barranca comiendo pescado; como conocer en Bucaramanga a personajes como Ernesto Navarro y visitar lugares ya quebrados como Bonobo. Para entender estas referencias, y para escarbar más en el álbum, acá les dejamos un canción por canción según sus integrantes. 

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Canción por canción

Sunce Krv

Julián: Esta es la primera canción de la banda, la escribí hace dos años. No tiene mucha profundidad conceptual. Yo solo quería una canción que diera la sensación de ser buena vibra, optimista. Utilicé muchas imágenes del espacio, hablo de Marte, los aliens, la galaxia y Andrómeda. Es medio punk, pero bastante melódica también.

Partiendo

Julián: Fue la última canción que escribí y de las últimas que grabamos. Es de mis favoritas. Habla de cuando uno no se siente a gusto con ciertas personas, que no siente el rechazo pero sabe que no cuaja, que uno está distante respecto a los demás .

Pan Paniscus

Julián: Es casi una dedicatoria. Nosotros ensayábamos en un sitio que se llamaba Bonobo, un espacio conocido de la ciudad para eventos. Un día estábamos ensayando y Sara, mi novia, tenía una idea de hacer una fiesta de reggaetón, le dijimos al dueño que dijo que no porque no le gustaba el reggaetón.

Días después nos vetó en una publicación en Facebook diciendo “fuera reggaetoneros, si paga covers de reggaetón y no de rock, del bar no esperen nada”. Nos dio risa.  Yo pensaba en Quicksand con perreo. Pan Paniscus es el nombre científico del Bonobo y cuenta la historia de un mono al que no le gusta compartir. Es un reggaetón pesado.

50%

Julián: Es la canción más vieja que tengo. La escribí en el 2015, es medio punkera pero tiene matices, la más corta de disco. También es de las que más me gustan. Habla sobre cómo la mitad del tiempo uno está seguro de las cosas que hace y el resto no, es sobre la inseguridad.

Ideal

Julián: Es de las más largas del disco. Pensé que esta debía, junto con 50%, ser la mitad del disco porque encapsula perfectamente lo que es la banda musicalmente, un sonido medio shoegazero, pero no introvertido, sino enérgico. Tiene varios segmentos, es muy fluida. Trata conflictos personales en las relaciones, el cómo decae algo que uno intenta sostener. Por una parte dice “Tenemos que mejorar”, pero retrata lo malo de la situación, aquello que ya no se puede arreglar aunque el coro dice que hay una cura necesaria para que nuestro corazón no sangre.

Canción de amor en Drop D

Julián: Esa canción nació sola, en dos patadas. Quería hacer una canción de amor, sin muchas metáforas, solo que dijera explícitamente eso, que era una canción de amor, por eso tampoco es tan larga. Lo importante es la melodía, creo que es una canción de pop parchable que contrasta con el tono pesimista de la anterior.

Metamorfosis

Julián: Es sobre el cambio, es muy personal. En el colegio había personas que se burlaban de cómo era uno, de cómo lucía. Eventualmente pasan esos períodos y uno se da cuenta que cambió y es mejor persona en muchos aspectos, pero otros se quedaron ahí, en esa burla colegial. Es una canción un poco para hacerles pistola.

Edwin: Musicalmente es rock and roll inspirado en Jorge Celedón porque tiene un segmento que para aprenderlo lo había notado tal cual, Celedón, recordando la canción de Me Dejó Solito. Incluso, al principio, la canción se tituló Metamorfosis Celedón.

Ernesto Navarro

Edwin: Es una canción mezclada con post hardcore y rock alternativo, tiene muchas cosas. La historia nació de una ocasión en la que iba a un ensayo, iba manejando y paré en un semáforo. Ahí se me acercó un individuo y me pidió dinero. Yo no tenía. El hombre me escupió en la cara y me gritó “Ernesto Navarro” y sacó un vidrio. Yo tenía mucho miedo y arranqué, no sé cómo una persona es capaz de generar tanta saliva. Después me salió en sugerencias en Facebook un Ernesto Navarro, dijimos que el Edwin del futuro había enviado una señal, porque ese Ernesto trabaja en el círculo social de Bucaramanga y yo soy realizador audiovisual. La historia cuenta eso, pone a este personaje que me escupió como protagonista, siendo el yo del futuro.

6 de Abril

Julián: Es la más personal del disco, es muy diciente, aunque yo no digo nada. El 6 de abril murió mi abuelo y, en la misma fecha, una de mis gatas. Yo la estaba haciendo y él aún estaba vivo, quería mostrársela, pero se fue, así que la completé. Tenía una letra pero la deseché. Utilicé el archivo de la familia y encontré una pista de él hablando, que cuadraba perfecto con la métrica, que narra una anécdota familiar en la morgue. Es mi homenaje máximo, es el ambientazo, o sea, 100% calmada.