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Los Carrangomelos: sonidos de campo con sabor a ciudad 

Carranga millennial.
Foto: Javier Quintana // Shock
Foto: Javier Quintana // Shock
Por
Redacción Shock

El interés por rescatar los ritmos tradicionales del folclor colombiano ha estado presente en nuestra música durante varios años. Aunque no tanto como la cumbia o la música del Pacífico, la carranga ha sido explorada por grupos como Rolling Ruanas o Velo de Oza. Los Carrangomelos es una banda bogotana de carranga que mantiene el buen humor y el afán de este género por retratar de la cotidianidad, pero aplicado al contexto de Bogotá del 2019. Animalario carrangomelo es su primer disco, un bestiario de la vida en la ciudad. 

Fotos: Javier Quintana. 

La carranga es, por sí misma, una fusión de muchos géneros. Es una síntesis de los ritmos de la región andina. El vallenato, el pasillo, el bambuco, el torbellino, la música mexicana y los corridos sonaban en la radio y la gente, con los instrumentos que tenía a su disposición, los adaptó a su manera, según nos cuenta Nicolás Sadovnik, vocalista de Los Carrangomelos. 

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Animalario carrangomelo consta de 10 canciones con ese toque pícaro y crítico de la carranga, así como con su desvergonzada mezcla de géneros, pero todo aplicado a Bogotá en 2019. “Hablamos de la ciudad porque es nuestra realidad. No tenemos la posibilidad de estar con burros o vacas, así que hacemos la analogía de la “fauna” de la ciudad”, nos cuenta Nicolás. Así llegaron a un álbum muy divertido para escuchar, reírse, bailar, pero también para reflexionar sobre quiénes somos como colombianos: nos habla de corrupción, contaminación ambiental, ruralidad y hasta del sistema de salud. 

Aquí nos explican cada una de las canciones del disco 

Laurita la metalera 

Es la primera del disco porque sentimos que es la carta de presentación, porque resume nuestra visión de la carranga. Es un merengue carranguero con muchos elementos de ciudad y describe el bagaje de cada uno en lo musical. Está basada en una de las mejores amigas del colegio de Nicolás. En un momento de revuelto emocional, ella decide dejar su vida en la ciudad e irse a vivir a una finca en Chocontá. Es como La china que yo tenía, de Jorge Velosa, pero al revés: no sobre una campesina que se va a la ciudad, sino una citadina en el campo. 

La burrita 

Todos acá montamos bicicleta y nos parece que es una de las mejores formas de moverse en Bogotá. Es la canción que mejor describe nuestra relación con la ciudad: criticamos Transmilenio y la contaminación, pero al mismo tiempo, nos encanta la libertad que nos da para ir donde queramos. 

El pasaporte 

Habla sobre el estigma que tenemos los colombianos alrededor de la cocaína. También es una invitación a la gente para que no consuma todo lo que sigue promoviendo estereotipos y mostrar lo bueno del país. Nicolás escribió esta canción cuando viajó a Europa y todas las cosas que le decían de Pablo Escobar cuando mencionaba que era colombiano. Habla no solo del estigma al colombiano, sino el estigma al migrante, como sucede hoy con los venezolanos en Colombia. 

Solo fue una vez 

 

La única canción que no es una historia concreta. Es como una caricatura de muchas cosas que hacemos muy colombianas. Habla sobre un personaje que siempre quiere saltarse las normas y tomar ventaja. Es una burla a las “colombianadas”. 

La dotorcita 

Habla en general del personal de la salud en Colombia. Musicalmente, es la más “bambuquera” del disco, es muy tradicional en ese sentido. 

La lechona del padre Bernal 

Surgió porque en la facultad de música de la Javeriana hay una actividad de fin de semestre y nos gastaban lechona. Era un momento de distensión. Es un cliché y surge en las aulas de la universidad, la hicimos pensando en ese momento como una especie de chiste interno. 

El sobornito 

Es de las más críticas del disco. En ella hablamos de cómo normalizamos el soborno y el querer pasar por encima del otro. Es una caricatura sobre cómo el soborno no pasa solo en las más altas esferas de la sociedad, sino en el día a día.  

Campo alegre 

"Una canción que le hice a mi colegio", según nos dice Nicolás, pero el sentir de la canción es añorar un lugar del pasado. Para cualquier persona puede ser un lugar diferente, nostálgico. Musicalmente es la que más llanera suena: pasa de torbellino a joropo, tiene varias progresiones. 

El burro cojo 

Es una canción que no es de nuestra autoría. Surgió en una clase de la universidad en la que se dio el espacio creativo para hacer música. Trata la temática del desplazamiento. El burro cojo es el que no está en el campo, sino que se quedó en la ciudad.  

Morena boyacarioca 

Una canción que le hice a mi novia (Nicolás). "Es de Duitama pero vivió toda su vida en Río de Janeiro. Ella es muy boyacense, pero también muy tropical, la canción mezcla elementos que resuen lo que ella es. Pasamos de carranga a samba". 
 

 

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