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‘Miss Colombia’, la nueva declaración de Lido Pimienta a su país

Una carta musical con cinismo, miedo, dolor, pero también con terapia, reivindicaciones raciales, proclamas feministas y una búsqueda de trascendencia.
Lido Pimienta - Miss Colombia - Cortesía Phoebe Smolin
Lido Pimienta - Miss Colombia - Cortesía Phoebe Smolin
Por
Nathalia Guerrero

Hablamos con la artista barranquillera radicada en Canadá sobre su nuevo álbum, la búsqueda por la coherencia artística y las inquietudes de ser mujer, Wayuú y latina haciendo música en otro país.

Por Nathalia Guerrero // @nxthxchxs

- ‘Esta es una carta de amor cínico al país’. 

Lido Pimienta responde con un tono de voz sólido, cuando le pregunto sobre Miss Colombia, el nuevo álbum de la artista barranquillera radicada desde hace varios años en Canadá, desde donde ha venido posicionándose con sus creaciones artísticas como una referente actual de la música nacional y regional.

Han pasado cuatro años desde su última producción, La Papesa, con la que ganó el premio Polaris en 2017 y reconocimiento a nivel global. Ahora, con un álbum que evoca ese confuso episodio donde le pusieron la corona de Miss Universo a nuestro país durante unos segundos por error, Lido le escribe y le canta a Colombia desde la distancia, un canto que se siente ajeno y que le deja más preguntas que respuestas luego de Miss Colombia.

En esta carta musical hay cinismo, miedo, dolor, pero también hay terapia, reivindicaciones raciales, proclamas feministas y una búsqueda de trascendencia en el camino que lleva recorriendo Lido desde hace años como una artista integral. La carta comienza con una estela que deja su voz, casi a modo de aleteo de invitación al álbum, y que luego sigue con una variedad que mezcla ritmos electrónicos con marimbas, percusiones propias de los ritmos afros, voces enaltecidas al mejor estilo de las cantaoras de nuestro país, y un mensaje que atraviesa como un cable eléctrico todo el trabajo, y que se resume en el título de una de sus canciones: Resisto y ya.

Esta carta de amor cínico por momentos se vuelve esquela y por ratos manifiesto, como cuando canta con su gran amiga (“hermana”, dice ella) Li Saumet, sobre lo que las une como mujeres en Nada, o el sueño cumplido en este álbum de poder hacer una canción con el Sexteto Tabalá, reyes del son palenquero, en Quiero que me salves, anteponiendo los ritmos tradicionales y artistas referentes de nuestro país en una industria musical de talla global que se antoja blanca y colonial. 

 “Yo sabía de mi rol aquí como mujer, joven, con ciertos privilegios, haber salido de mi país y tener una plataforma como la que tengo y tener acceso a los equipos y la tecnología que tengo, pues tenía que traerlos a mi álbum y voy a seguir haciendo cosas con ellos, como deberían hacer muchos en Colombia”, se refiere Lido cuando le pregunto por el Sexteto. En épocas jamás vividas, épocas de encierro y de pandemia, Miss Colombia puede ser una producción musical que nos ayude a repensarnos lo esencial en nuestras vidas: ¿A qué queremos serle fieles cuando la ‘vida normal’ arranque de nuevo? Lido Pimienta ha tenido ese norte claro a lo largo de toda su carrera musical, quizá su música nos haga llegar a la respuesta.

Ha afirmado antes que una inquietud surgida con este nuevo trabajo era poder conservar su integridad como artista. ¿Cree que pudo lograr este objetivo con Miss Colombia?

Creo que, igual que con este álbum, la inquietud de mi integridad igual la tengo en todas las cosas que hago. Pienso que es muy importante para mí mantenerme firme en mi posición como artista, no como alguien que entretiene’. No soy ‘entertainer’, no me parece que eso sea una buena palabra. Entonces trato de que ‘Miss Colombia’, mis canciones, mis videos...todo lo que tiene que ver con mi plataforma y lo que tengo que decir, que permanezca en el pedestal que yo quiero que esté, de arte. De arte que va a trascender, que va a inspirar y que va a evolucionar. Hay cosas para las que simplemente no pierdo mi tiempo haciendo, ni me interesa hacer parte de ciertas cosas que no son buenas para mi objetivo de ser una real artista.

¿Considera que Miss Colombia se presenta como una narrativa sonora terapéutica con su país? 

Todavía tengo mis preguntas sin responder. Muchas de las preguntas que me hice haciendo Miss Colombia. Todavía no sé si soy o no soy aceptada por mi propia gente. Definitivamente hay una alineación, me siento ya muy alejada del país, a pesar de que yo me siento la misma persona cuando vuelvo la vaina es diferente, la vaina es otra, o me ven diferente… no sé si más bien esto fue una terapia para mí, porque igual lo que me ha dado es más ansiedad en realidad. Lo que sí sé es que este trabajo es una carta de amor cínico al país.

Tengo entendido que Li Saumet es de sus mejores amigas, quien participa en este disco con la canción Nada. ¿Cómo es trabajar con una amistad tan cercana y qué experiencias las unen creativamente en estos momentos de sus vidas?

Liliana y yo más que una amistad somos hermanas. Trabajamos juntas de una manera muy natural, hablamos todos los días, nos aconsejamos mucho, nos apoyamos mucho. Ella, que tiene una plataforma mucho más grande que yo, y una carrera que lleva más tiempo que la mía, me guía mucho, me ayuda mucho. Es una persona que tiene una visión del mundo muy positiva, muy abierta y muy diferente a la mía. Ella y yo somos como el ying y el yang. En esas diferencias que tenemos y en ese contraste es que nos unimos tanto y funciona muy bien. Nos unen muchas cosas. Ser madres nos une y estar en este mundo de la música. Ella desde donde ella vive y yo desde donde yo vivo nos apoyamos. 

Somos hermanas de creatividad, de arte, de esperanza y tenemos muchas ideas y muchos planes a futuro que van a hacer que todos esos lazos se pongan más fuertes. Es muy importante para ella y para mí que se note que nosotras como mujeres nos queremos mucho y nos apoyamos. Ni ella me ve a mí como su enemiga, ni como su competencia, ni yo a ella. Y lo que más admiro de ella es que es una persona muy famosa, muy querida, muy amada, a donde ella va la gente la persigue y nunca tiene esa actitud de diva. Cuando yo empecé a hacer música ella siempre me apoyó y mucha gente en su posición ha hecho lo contrario, más bien ha tratado de cerrarme puertas. Es una bendición poder trabajar con una persona así.

Quiero que me salves es la canción que hizo con los reyes del son palenquero Sexteto Tabalá. Cuéntenos un poco sobre esta experiencia.

La canción con Tabalá fue un sueño hecho realidad para mí. Cuando aún vivía en Colombia, en mi adolescencia, la primera vez que escuché el Sexteto me obsesioné con ellos. Yo sabía que algún día teníamos que hacer algo cuando pudiera hacerlo. Cuando fui a Palenque la primera vez me hice amiga de Piña, que hace voces y toca las maracas y a veces las claves en el grupo, y hemos mantenido una amistad muy linda.

Con la escuela, los hijos, la vida pasa, y pasan los años pero hay amistades y conexiones que nunca se apagan. Cuando ya estaba en grabación de Miss Colombia y escribí la canción de Quiero que me salves, contacté al grupo y les encantó la idea. Viajamos, estuvimos juntos una semana muy linda, filmamos video, grabamos las canciones, comimos juntos. Para mí el Sexteto es un grupo que merece mucho más de lo que le han dado; debería estar donde están muchos grupos en Colombia y en el mundo, pero que sufren de la misma condición de ser colombianos, negros, afro, y sufren la ignorancia que tienen las entidades de cultura en el país donde no se valora la cultura en realidad. 

Pienso que hay muchos artistas en Colombia que tienen la oportunidad de hacer cosas muy geniales con grupos tradicionales del país, pero buscan más los sonidos trillados, quizá por esa misma enfermedad de querer ser famosos o millonarios. Quizá estar aquí en esto del virus haga que la gente se dé cuenta que es importante tener música que sea real. Por eso es que yo necesitaba tener al Sexteto Tabalá en mi grupo, en mi álbum, en todo. Y ahí vamos.

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Ha dicho pertenecer a un grupo cultural, étnico y socioeconómico que siempre vive en estado de alerta. Ha hablado de miedos de infancia y adolescencia que tuvieron que ver en esa época con grupos armados y el conflicto armado colombiano. Ahora, siendo adulta, mujer migrante y latina en otro país, ¿cómo ha mutado esa alerta, ese miedo? ¿Sigue presente de otras maneras? ¿Se expresa en este disco y de qué manera?

Yo soy Wayuú. El 90% de toda mi familia vive en la Alta Guajira: en Riohacha, en la provincia guajira, y tengo familiares que les cuesta mucho sobrevivir, que no tienen acceso al agua y viven a la merced de cualquier cosa que El Cerrejón decida hacer en conjunto con el gobierno de Colombia. Mis preocupaciones son las mismas, mis objetivos son los mismos: querer sacar a mi gente adelante, alzar las voces de los grupos indígenas de la Guajira, y no solamente del Wayuú sino todos los grupos indígenas que tenemos que proteger en la tierra que son tan vulnerables, y teniendo un gobierno tan violento, que en realidad atacan la vida indígena y la vida campesina por fines económicos. 

Yo siempre he estado pendiente de eso. No me interesa para nada escribirle una canción a un hombre, darle más poder a un hombre y darle mis lágrimas a un hombre y que no me llamó y como no me llamó pues voy a llorar… yo no hago eso. Pero lo que sí es necesario es que quede muy claro que somos un grupo que vive en resistencia y que sobrevive, y que merecemos vivir en paz y con dignidad y con respeto. Y si con cualquier cosa que yo diga va a traer luz a esa causa y pueda llevar ayuda a mi gente, pues yo lo voy a hacer, y voy a seguir aquí.

¿En qué momento se pasa de ser considerada una artista latina migrante que hace música a una artista de talla global? Es decir, en qué momento el abordaje por parte de la audiencia hacia un artista latinx ya no se atrae solamente por esa 'exotización' de lo latinx. ¿Ve esa 'exotización' como algo que puede ser negativo?

No considero que sea artista de talla global. Yo me veo igual, yo me veo como una colombiana que vive en Canadá, que hace música experimental y que es artista de adentro hacia afuera. En cuanto a que me exoticen eso siempre va a estar ahí porque hasta que los medios no los controlen otras personas que no sean los de siempre, me van a seguir denominando como ‘la cosita rica latina’, ‘la colombiana nueva cumbia no sé qué’... pero eso viene con el territorio, y poco a poco le he dejado de poner atención. 

Yo no leo las cosas que dicen de mí como lo hacía antes, cuando me daban ataques de ansiedad porque no podía creer que me dijeran esto y lo otro. Pero ahora no. Ahora estoy en una carrera contra el tiempo: tengo muchas ideas y siento que se me está acabando el tiempo para realizarlas. Que digan lo que digan (...). Por eso si alguien se pone a decir que yo soy algo que no soy, o si la publicación es racista y se meten conmigo tengo mucha gente que está lista para poner las cosas como son y decir lo que es de Lido Pimienta. También estar en la industria de la música quiere decir que estoy en el mundo del entretenimiento que es una porquería, y quiere decir que estoy en el mundo de la farándula, que es una estupidez. Pero yo soy artista, soy artista de verdad entonces no me preocupo mucho por cómo me están mirando porque mi música trasciende y mi arte y todo lo que yo hago demuestra lo que soy y la gente que yo atraigo es gente espectacular que no tiene más agenda más allá que la de conectarse de manera significativa con un proyecto artístico que le llene el alma. 

Entonces que digan lo que digan que Lido Pimienta sigue tranquila, sabroso, sin pena, sin duda.

 

 

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