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Navegando: El primer álbum de estudio en la carrera de Mike Bahía

Luego de varios años de carrera, Michael Egred Mejía lanza su disco debut
Cortesía Warner Music
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Por
Redacción Shock

No se trata únicamente del primer disco del artista caleño, también de la primera colaboración que el venezolano Danny Ocean hace en una canción. Detente, sencillo con el que se presentó el álbum el 15 de noviembre, es un “despecho pop reggae”. Así lo define Mike Bahía.

La canción con la que se presentó el álbum de Mike Bahía fue escrita por Keityn, los Rudeboyz y Danny Ocean junto a Mike Bahía. En su producción, aparte de los Rudeboyz, participaron también grandes nombres del momento como Lexuz, Illy Wonder y Mavig. El video fue dirigido por Jean Paul Egred, hermano de Mike, y en muy buena parte, creador del concepto artístico del proyecto desde las épocas de Buscándote, sencillo con el que Mike Bahía se dio a conocer como solista. Hasta hoy el artista caleño había lanzado únicamente uno que otro EP y canciones sueltas. Por fin, después de más de 6 años de carrera, su primer disco de estudio ve la luz. Unos días antes de su salida a plataformas, nos sentamos con Mike a conversar sobre este viaje sonoro y sobre lo que ha sido para él, construir una carrera sólida y una empresa de la mano de quien hoy es, su mujer, su socia, su cómplice y la artista femenina revelación de Colombia: Greeicy.

Por: Mariangela Rubbini Q / @bilirubbini

¿Cómo se conocieron Danny Ocean y Mike, y cómo logró que él hiciera su primera colaboración en una canción?
Nos conocimos por Ovy On The Drums, con quien habíamos hecho ya La Lá, canción que me tuvo sonando y vigente casi todo el 2019. Ovy es muy respetado en la industria como productor -si vieras como lo hace todo de simple, te sorprenderías- De hecho, creo que fue precisamente por eso que hubo un clic entre nosotros y que se fue consolidando una amistad tan fuerte. Porque yo realmente soy más empírico que estudiado y él también igual, pero en la parte de la producción. Un día me dijo: “Vení, ya te llego, vamos a jugar Mario Kart”. Ovy se apareció en mi casa con Danny, que tiene esa energía tan bella, jugamos Nintendo y parchamos. Ese día me dijo: “me gusta mucho lo que haces”. Y yo me dije a mi mismo: “bueno, debe ser un cumplido como por salir del paso”. Pero no, cuando salió Detente, de la disquera me dijeron a esa canción hay que buscarle una colaboración grande. Casualmente le mostraron el tema a Danny y le encantó la canción. Yo casi me muero. Sus pedazos fueron escritos completamente por él. Detente es el primer feat. que Danny hace con otro artista y eso para mí, fue ¡Wow!

¿Qué cree que le sumó Danny a la canción?
Le sumó frescura, le sumó esa esencia suya que todos sabemos que es perfectamente identificable. Ese elemento Ocean que me encanta y que, en parte, fue lo que me pareció más interesante de la mezcla entre Danny y Mike. Ese ¿a qué puede llegar a sonar? Detente es una canción, que por más de que sea un reggae, también tiene una base, medio popular. Podríamos decir que es un despecho pop reggae. Logramos una mezcla bien interesante.

¿Cuándo se escribió esa canción, a la que luego se sumó Danny?
Yo hice un camp, motivado por la editora, buscando sencillos para el álbum. Sabíamos que me hacía falta música, así que busqué a los Rudeboyz, y ellos llamaron a Illy Wonder, a Lexuz, a Keityn. Este man venía tarde de otra sesión de trabajo, pero llegó y nos dijo: “Muchachos, la tengo”. Con sonrisa y todo. Sobrado. Se sentó con su guitarrita y la tiró de una, acelerada. Hicimos un buen equipo y que las cosas hayan fluido, yo se lo atribuyo mucho a la falta de egos. Había tanta gente buena reunida, pero en ningún momento, vi sus egos rondando por ahí.

Después de más de cinco años de carrera como solista, este es el primer álbum de estudio de Mike Bahía. ¿Está satisfecho con el resultado?
Mirá que, con este álbum, yo traté de ser muy, pero muy honesto. Soy un tipo para quien la conceptualización es algo demasiado importante. Yo crecí como tú dices, con álbumes y con historias narradas por otros artistas, así que me dije: “bueno, cómo voy a plasmar esto en esa historia he ido escribiendo en el día a día”. Porque en realidad, cada día de mi vida ha sido diferente al anterior. Y es que me demoré haciendo este disco casi un año y medio porque no fue como: “bueno, aquí está la obra, la tiro a ver si funciona”. Fui un poco más albañil, lo fui construyendo ladrillo por ladrillo, cogí cada canción y fui llevándola hasta que me sentí completamente cómodo con el resultado.

¿Y cuál es esa historia que cuenta el disco?
Fui navegando, de puerto en puerto, de canción en canción, y se fue armando un recorrido, que más que una historia que esté redonda, que tenga un principio y un final, es una distancia, un camino, y es de ese camino que habla este álbum. Los sonidos mismos de las canciones dan fe de ese recorrido que hice, porque me fui encontrando con productores y con personas que no conocía, que le sumaron de una u otra manera, y que se convirtieron en protagonistas. La misma Greeicy estuvo ahí, muy presente, en cada momento. Y debo decir que no estuve navegando a la deriva, pero sí me fui encontrando con muchas cosas que fueron desviando del camino inicial. Desviando en un sentido positivo.

Jean Paul Egred, su hermano, ha jugado un papel determinante en la conceptualización de su carrera artística como Mike Bahía, ¿No es así?
Cuando uno, como artista, le quiere transmitir a quien maneja la parte audiovisual de su proyecto el concepto musical, muchas veces la cosa se complica, pero en el caso de Mike Bahía no es así, porque John Paul, mi hermano, conoce la historia perfectamente. La creamos juntos desde el inicio. Para él, plasmar en una gráfica lo que yo quería contar en las canciones de este disco, fue algo muy natural. Simplemente fluyó. Un día me dijo: “vení, ¿qué te parece?, tengo esta idea”. Mi hermano ha sido creador del concepto de Mike, creador de la camisetica de rayas, de los aretes grandes que me tocó ir a buscar en algún momento, y que están desde el día cero ahí puestos en mis orejas. Hemos sido muy fieles a la estructura del personaje y digo personaje, no porque no haga parte de mí, sino porque Mike Bahía vendría siendo como Michael Egred Mejía en uno de esos tantos días felices de su vida. El diseño de ese álbum es muy orgánico, hay mucha ilustración, las estampitas, el recorrido, el viaje, mapa, ese tema de ser un poco gitano. Estoy muy contento con el resultado. Creo que es muy honesto.

El navegar habla también de su historia familiar.
Y navegar es lo que a mí más me gusta. Realmente la historia del personaje de Mike nació en el mar. En el agua, y fue en el agua donde fui encontrando una a una las canciones de este disco. Adicional a eso, hay algo que es muy bonito, y es que mi papá está en una etapa de su vida en la que está viviendo en un velero. En un barco. Así que en el agua hicimos muchos listening sessions de las canciones. Las escogí en el agua. Pero hay un dato curioso, y es que también hubo un incidente en el camino. El disco no se iba a llamar Navegando, se iba a llamar Oasis. Pero justo cuando estábamos probando tipografías, salió el disco de J Balvin con Bad Bunny.

¿Por qué quería llamarlo Oasis?
Porque me encantaba el concepto de la arena y del agua en la mitad de la nada. Visualmente era muy atractivo. Yo me imaginaba una toma aérea del oasis para la carátula del disco. Ya habíamos hecho bocetos de la tipografía, y a mí me encantaba el nombre.

Hablemos un poco de las canciones que incluye el disco.
Son 11 canciones en total, y de ellas hay 6 que la gente no había escuchado (Detente, Solita pa´ mí, Sufrimos de lo mismo, Apareciste, ¿Cómo estás? y Olvidarte).  Es un disco apasionado, y digo que es apasionado porque en todos los temas, de alguna manera hay amor, desamor, o un sentimiento de fiesta muy fuerte. La Lá, por ejemplo. De esa canción yo no escribí una sola letra. Lo único que hice fue meterle mi voz, pero sabes que me pareció un ejercicio muy interesante porque me permitió entender que, como Mike, muchas veces yo no tengo las palabras para decir ciertas cosas que otros compositores sí pueden. Desde entonces, he empezado a trabajar con otros artistas en la composición.

¿Cómo identifica Mike cuando una canción que escribe es para su proyecto, o para el de Greeicy?
La tonalidad en la que la canción funciona tiene mucho que ver. Hay canciones a las que, si uno le cambia la tonalidad, o la embarras, o resulta algo bacanísimo. Así que la tonalidad es una de las cosas que define eso. Pero debo decir que yo no me siento compositor. Me daría mucho miedo decir que soy compositor y un día no lograrlo. Creo que, más bien, soy como un detective caza-canciones. En este mueble puede que haya una canción, y lo que yo hago es empezar a destapar frases. Cuando siento que la cosa va fluyendo, literalmente la canción me va diciendo. Mis temas se crean así, se van armando solos. Esto es matemática pura, las palabras ya existen, ya todo está hecho. Uno solamente tiene que ir descubriendo la música. Yo no la hice, la música ya estaba hecha. Yo la descubrí, la acomodé como a mi me gustaba escucharla y se las mostré como yo la veo.

¿Qué tanto le ha aportado al proceso creativo mudarse a vivir a Medellín?
Me ha nutrido muchísimo. Es una de las decisiones más inteligentes que Greeicy y yo hemos podido tomar. La calidad de vida es muy agradable. Tanto que ni te das cuenta si estás trabajando 24/7. Vivimos a solo 10 minutos del aeropuerto, y eso también ha sido maravilloso.

¿Qué tanto de Cali persiste en Mike Bahía?
Yo amo a mi ciudad, amo mi esencia como caleño. Y en realidad, estoy un poco preocupado por todo lo que está pasando en Cali, por la percepción que hoy tenemos de los caleños. Yo sé perfectamente el potencial que tenemos, como también sé que hay muchos proyectos de caleños que no se han podido desarrollar ni ejecutar. Y no hablemos solamente de música. Hablemos de moda, de cultura, de arte. Un día me dije: “Vení, yo no me puedo quedar conversando de esto sin hacer nada”. Y justo coincidió con que yo tenía mi banda conformada desde hace mucho tiempo, pero cuando Greeicy empezó a crecer de esa manera tan increíble, yo empecé a entregarle mis mejores elementos. Sabía que ella necesitaba mucho fuego y que yo tenía que entregarle mis mejores leños. Me quedé, de cierta manera, muy vacío en mi banda y me preocupé, pero me dije: “vamos a aprovechar esta debilidad y me voy a ir para Cali. Voy a hacer una convocatoria y voy a sacar de ahí a los mejores. A los manes que están estudiando, a los recién graduados. Esa gente noble que necesita una oportunidad”. Y me armé una banda de puros caleños. Músicos todos muy jóvenes. Hace poco les dije: “Ustedes llegaron a darme vida. A recordarme los inicios y lo importante que son las pequeñas cosas”.

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