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Polikarpa y sus Viciosas: así suena la crudeza de nuestra historia

“Un estallido musical sacado de los ovarios, del corazón y de las exigencias de múltiples mujeres latinoamericanas”.
Hijas de la rebeldía - Polikarpa y sus viciosas - Punk Colombiano (Portada)
Hijas de la rebeldía - Polikarpa y sus viciosas - Punk Colombiano (Portada)
Por
William Martínez

Después de once años de esfuerzos e incidentes, ‘Las Polas’ presentan su nuevo álbum: un estallido crust punk de 18 minutos.

Por William Martínez

Parece que la leyenda del anarcopunk colombiano hubiese recrudecido su sonido en Hijas de la rebeldía (2020), su nueva entrega. Los guturales, la voz aguda que contrasta, las guitarras y las baterías incesantes parecen sonar con una vivacidad y una ferocidad nuevas en la agrupación conformada en Bogotá en 1994. Pero si uno repasa su discografía, se dará cuenta de que estas solo son impresiones. Polikarpa viene reproduciendo a nivel sonoro la crudeza y la podredumbre de nuestra historia desde hace dos décadas. Lo que ocurre es que este nuevo larga duración —me hace percatar Paola Loaiza, baterista y una de las vocalistas— está mejor grabado y mejor producido que sus tres álbumes anteriores, cuyo estudio de grabación fue el garaje de su casa. “Eso hace que se esuche más fuerte y más acorde con el sonido que realmente queremos proyectar”, dice.   

Hijas de la rebeldía fue grabado en Panorámica Estudio en 2018 y mezclado y masterizado en 2019 por Ralph Mertingk, novio de Loaiza y baterista de la curtida banda de anarcopunk alemana Bluttat. Fue justamente Ralph Mertingk quien ayudó a darle orden al proyecto, después de que el álbum hubiese sido grabado en tres ocasiones y perdido las mismas veces. “Nosotras tuvimos varias grabaciones anteriores. En una de ellas se robaron el computador, en otra nunca aparecieron los que nos grabaron y en la última, no la quisieron entregar”, cuenta Loaiza. Hijas de la rebeldía existe desde 2009 y solo ahora, once años más tarde, ve la luz.

Una de las razones fundamentales para que el álbum demorara tanto en salir es que las tres integrantes se han embarcado en proyectos independientes relacionados con derechos humanos que las han llevado a otras geografías. Sandra Rojas, bajista y vocalista principal, vivió en España durante cuatro años. Andrea Restrepo, guitarrista y corista, vivió en el Putumayo, al sur de Colombia, durante varios meses. Y Paola Loaiza residió en Medellín. También tuvo que ver la falta de plata, pues las tres tienen familias que sostener. Estamos hablando entonces de un álbum sufrido, de lo difícil de sacar adelante un disco cuando no se vive de la música.

De izquierda a derecha: Andrea Restrepo, Sandra Rojas y Paola Loaiza

Polikarpa y sus viciosas: el punk después del punk

Polikarpa es denuncia. Veinte años de denuncia. Es la forma de tres mujeres de estar al pie del cañón, en el frente de batalla.

Sandra Rojas define Hijas de la rebeldía como “un estallido musical sacado de los ovarios y del corazón y de las exigencias de múltiples mujeres latinoamericanas”. Andrea Restrepo, por su lado, habla del álbum como una trinchera de resistencia. “No dejaremos que la memoria de las mujeres y de las víctimas sea eliminada para favorecer a sectores de extrema derecha”. Y una definición similar tiene Paola Loaiza: “Este disco nació en medio de la crisis social, la violencia, el deterioro ambiental, y clama por otro mundo. Tiene la fuerza de la rebeldía para seguir por los caminos de la resistencia”.

Concretamente, el LP tiene dos temas centrales: los abusos del conflicto armado colombiano (el abanadono estatal, la infancia rota, las mujeres utilizadas como botín de guerra) y los abusos patriarcales sobre las mujeres latinoamericanas. Pero también celebra su fortaleza. ¿Cómo dialogan letras escritas hace años con el panorama nacional actual? “Efectivamente se firmó un Acuerdo de Paz que representa un hito en la historia del país, pero lamentablemente hoy estamos con un gobierno que se opone a su implementación y que intenta por todos los medios retroceder al país al contexto de la seguridad democrática, al fortalecimiento de los grupos paramilitares y al favorecimiento económico de las élites. En esta medida, las letras no se alejan de las vivencias actuales. Nos resistimos a que el país retroceda”, dice Andrea Restrepo.

Polikarpa había programado una gira europea para presentar su nuevo álbum, que arrancaría el pasado primero de abril, pero en vista de la expansión del nuevo coronavirus tuvo que ser aplazada. De modo que, después de esperar tanto —me cuenta Sandra Rojas—, decidieron presentarlo a través de Facebook el 8 de abril. ‘Las Polas’, como les llaman cariñosamente sus seguidores, sacaron inicialmente 500 vinilos doce pulgadas. A pesar de las restricciones que ha provocado la pandemia, ya han volado a España, Francia, Austria, Alemania, entre otros países.

La próxima semana deben llegar a Colombia y a otros países que no tengan restricciones de envíos. Lo más probable —me dice motivada Paola Loaiza— es que pronto saldrá una segunda edición de vinilos. Hijas de la rebeldía también está disponible en Amazon, Spotify, iTunes y, de manera gratuita, en Youtube. “Les dejamos nuestra música, nuestra hija rebelde para que se destresen. Estén pendientes de nuestras redes, que por ahí los acompañamos y apoyamos a los que necesiten de nosotras generando lazos de solidaridad”, concluye Loaiza.

Once años de esfuerzos vertidos en un estallido de 18 minutos. Más allá de la odisea: vale la pena escucharlas.
 

 

 

 

 

 

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