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Profundizando en la ‘Vergüenza Propia’ de Granuja 

Con una mezcla de ironía, crudeza y sutileza, Granuja se declara como un “humano que odia la humanidad” en su álbum ‘Vergüenza Propia’.
Granuja, Vergüenza Propia
Granuja, Vergüenza Propia
Por
Nadia Orozco

Mateo Montaño AKA Granuja lanzó su nuevo trabajo discográfico, Vergüenza Propia, y con este disco expande sus reflexiones críticas. Ya no solo se trata de Medellín, ahora se trata del universo. 

Por Nadia Orozco @LadyEmpanadia

En el 2017 Mateo Montaño entregó Círculo Vicioso, una honda reflexión de la cotidianidad paisa hecha en 20 tracks memorables. Ese, además de su participación en Gordo Sarkasmus al lado de su colega Zof Ziro, fue el punto de quiebre para entender a Mateo, o mejor, a Granuja, como un articulador de críticas sensatas sobre lo que lo rodeaba, y si en ese momento fue Medellín, hoy con su nuevo trabajo expande esas reflexiones personales al universo. 

Vergüenza Propia es un disco de 12 canciones. Hay que decir que los beats en esta placa discográfica no son los protagonistas, acá son las letras confesadas por Mateo las que corroboran el peso de la pluma de este mc y productor nacido en Apartadó. Desde el germen hasta la consumación de este disco, Granuja está enjuiciando sobre la sociedad, la iglesia, la política, la policía y la humanidad y algunos temas más personales como el paso del tiempo o las personas que lo rodean.  Lo hace con una aleación de ironía, crudeza y sutileza.

Pasa por Trump: “Si el infierno existe entonces Donald es Satán”; deja claro su aborrecimiento por los humanos: “Si es creación del hombre va con error por defecto”, “Tener fe en la humanidad me enseñó a no tener fe en la humanidad”; rectifica su discordia con la religión “Religiones son ejemplo de cómo engañar rebaños, desde hace miles de años”, pero siempre haciendo un sensato elogio al rap como su salvador: “si no existiera el rap en este mundo sucio te lo juro "baby" que enloquezco, yo no sé qué haría”. 

Este disco llega después de Messier 64 –completamente instrumental- y Selección Natural, ambos lanzados en el 2018 y se siente como un largo ensayo de varios capítulos. En términos musicales no contiene grandes variaciones entre canción y canción, su mayor logro es entregar un cúmulo de cavilaciones por parte de Mateo. 

Hablamos con Granuja sobre esta, su Vergüenza Propia

Después de ahondar en temas como el espacio en su disco instrumental Messier 64, e incluso ponerle a un EP el nombre de una teoría de Darwin (Selección Natural), ¿qué exploraciones llegan en Vergüenza Propia?

Es un disco más introspectivo, es como un análisis del hombre a través de mi punto de vista. Es ir de lo general a lo particular. La exploración del universo y lo que nos rodea, todo lo que está por fuera de nosotros, hasta llegar al ser humano y analizar el ser humano es entrar en un análisis de sí mismo, por lo que necesariamente hay que pasar por ese proceso para llegar a conocerse y eso se expresa de alguna manera en el álbum.

Partículas, la primera canción de este nuevo disco, arranca con Simius Mendax, discurso de Fernando Vallejo y luego a lo largo de la canción se hace preguntas sobre el papel del humano en el universo. ¿Se extienden esas inquietudes en el álbum?

Es precisamente de eso que se trata el álbum. ¿Qué estamos haciendo? ¿para qué servimos? ¿Cuál es la finalidad de la existencia del hombre y de uno mismo finalmente? ¿Hasta qué punto de oscuridad puede llegar el ser humano? Del egoísmo hasta la autocompasión, lo peor de lo peor dentro de una armonía que solo el universo puede mantener.

En Messier 64, su primer disco instrumental, probó cómo era contar historias sin palabras. ¿Hacer este disco cambió su manera de producir? ¿Se ve esto reflejado en Vergüenza Propia?

Hacer un disco de instrumentales cambia todo porque el elemento de la voz es lo que hace al rap prácticamente. Una instrumental de rap lleva en sí prácticamente cualquier género. Entonces el hecho de tener que narrar algo ya hace que el proceso sea muy diferente. La mezcla, la forma de pensar la producción y post producción, aunque tiene sus similitudes porque puede empezar de forma similar, termina siendo un trabajo totalmente diferente. 

A Círculo Vicioso se le conoce como un disco que logró retratar a Medellín. ¿Hay en Vergüenza Propia un retrato mucho más personal?

Sí, es un algo más personal pero teniendo en cuenta siempre el contexto y el lugar de donde soy, todo lo que me rodea. Por eso el nombre del disco, más que vergüenza de pena es una vergüenza de orgullo, de un honor que ya está casi desaparecido.

En De Pe a Pa decía que “después de los 25, el tiempo viaja el doble” y ahora en Días de perros dice que “se le fue la juventud, no me acuerdo de la cuna, pero veo el ataúd”. ¿Por qué tantas referencias al paso del tiempo, a la vejez e incluso la muerte?

Es la principal preocupación del ser humano. Cuál es el sentido de la vida, si al final todos mueren, es el gran misterio que no ha podido resolver el hombre, que desde de épocas inimaginables hemos buscado la forma de extender la vida y de incluso hallar esta utopía de vida eterna.

Musicalmente hablando, ¿qué cambió en la producción de Vergüenza Propia, con respecto a sus demás producciones? ¿Hubo nuevas exploraciones? ¿Experimentos? ¿Otras máquinas?

No, en cuanto a la parte instrumental creería que es una evolución de lo que siempre he hecho, algo más pulido. Pero en esencia es lo mismo que vengo haciendo hace unos años. Usando samples de música vieja, en la Maschine y luego la post producción la realizó en Logic.

¿Qué estaba escuchando paralelo a la producción de este disco? ¿Cuáles fueron esas referencias que, explícita o implícitamente, hicieron parte de este disco?

Realmente no estaba escuchando algo en particular. Es una época donde solo escuchaba la música de donde saqué los samples, pero no hay un artista en particular. Eso hace que el disco sea más personal y de alguna manera las influencias y referencias siguen siendo las mismas de siempre.

 

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