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Redil Cuarteto: el monstruo de múltiples cabezas del jazz nacional lanza disco

Con “Remolino en el Estero”, Redil demuestra lo que pasa cuando el jazz se revuelca con sonidos folclóricos y de vanguardia.
Redil Cuarteto (foto: Giuliano Ferreira)
Redil Cuarteto (foto: Giuliano Ferreira)
Por
Jenny Cifuentes

Adrián Sabogal nos explica cómo hacer para juntar en un mismo sonido influencias del Pacífico, el Caribe, la India, Brasil y una de las leyendas del jazz. Si está buscando nuevos sonidos nacionales, Redil Cuarteto cae como anillo al dedo con su nuevo disco Remolino en el Estero. 

Por: Jenny Cifuentes - @Jenny_Cifu // Foto: Giuliano Ferreira

Suponga que el influyente saxofonista de jazz Wayne Shorter adoptara un hijo con el marimbero Gualajo, lo criaran en Bogotá y cada cual le metiera el disco duro de su cultura. Luego le contrataran una nana caribeña que lo tuviera desde el desayuno hasta la comida a punta de gaitas y tambores, y lo llevaran de cuando en vez a la India y al Brasil a comprarle instrumenticos con los cuales jugar. El chino ya crecido se conseguiría unos amigos músicos duros, se metería con ellos en un estudio y registraría todo ese menjurje sonoro en un disco. O también puede hacer esta ecuación:

Sume a Bahía Trío:

Más Hermeto Pascoal: 

Y así suena Redil Cuarteto.

Antes de avanzar, dele play a Remolino en el Estero, el disco de Redil Cuarteto lanza hoy en exclusiva con Shock. Luego, o mientras, siga leyendo la entrevista. 

Este combo se armó en Bogotá hace cuatro años con Urián Sarmiento (de Curupira) en la batería, Santiago Botero en el contrabajo,  Juan Ignacio Arbaiza en la flauta y saxofón y Adrián Sabogal  en la marimba de chonta y guitarra eléctrica. Urián es gran investigador de expresiones sonoras tradicionales colombianas, Juan Ignacio se ha adentrado en la investigación sobre las gaitas,  Santiago está muy involucrado con la música improvisada y la corriente contemporánea,  y Adrián es estudioso del jazz y los ritmos del Pacífico. Todos,  virtuosos improvisadores, han hecho de Redil un grupo en el que convergen entre otros, sonidos de la tradición,  música de marimba del Pacífico, gaitas del Caribe, jazz, experimentación  y ritmos de la India.

La banda ha tocado en encuentros como el Festival Internacional de Jazz del Teatro Libre y Jazz Al Parque y ha resonado con sus discos La Rana (2012) –del que se desprendió el EP Squetches of La Rana, publicado en el mismo año con reinterpretaciones de algunos de sus cortes– y El Canto del Búho (2013) –lanzado en el Festival Internacional del Folclor de Buenos Aires–, y ahora presenta su nuevo álbum Remolino en el Estero.  Una placa que cuenta con invitados de lujo como Hugo Candelario González, poderoso marimbero y saxofonista cerebro del  Grupo Bahía; Freddy Colorado, prestigioso percusionista, parte de la agrupación Ondatrópica, quien  ha engrosado las filas de orquestas como la de Alfredo Linares; el saxofonista Juan Benavides, teso de circuitos jazzísticos;  Leonel Merchán, cantante y compositor de la banda Phonoclórica; y Julio Arnedo, instrumentalista peso duro del jazz, que desde la década de los 50 armó proyectos jazzeros en el país, padre de Antonio y Tico, también insignes  del jazz nacional.

El disco que luce composiciones de los integrantes del grupo, un par de versiones y mucha improvisación,  será lanzado en plataformas digitales el 30 de marzo. Hablamos con su director, Adrián Sabogal.

Cuéntenos sobre el sonido de Redil
Hay un concepto que maneja el brasilero Hermeto Pascoal que es el de “la música universal”.  Es algo que no se enmarca en un sólo género, y que une ritmos de su tradición, jazz, experimentación y exploración con todo tipo de instrumentos. Nosotros, partiendo de eso, decimos que Redil es música universal con sabor colombiano.  Redil no solamente es jazz.  Es como decía Hermeto, “música universal”, con flow de marimba e influencias del jazz. Lo que nos da la improvisación es esa libertad de ir más allá de un género. Fluimos a través de las herramientas que nos brindan el folclor, el rock, el jazz etc. Queremos quitarnos las etiquetas, porque aquí se suele pensar que todo lo que se toca con contrabajo, batería y guitarra, es jazz. Lo que sería igual a decir que todo lo que se toque con guitarra, bajo y batería es rock. Es una equivocación. Nosotros estamos untados de jazz, pero también de muchas otras cosas.

¿Cómo se desarrolló la idea de hacer este disco con invitados?
La idea del álbum nació de un concierto que hicimos en Cali en diciembre de 2014 en el que invitamos a tocar a Hugo Candelario y a Freddy, con quienes ya veníamos conversando hacía rato. Hubo mucha empatía y magia en la presentación, y fue una sorpresa, porque a veces aunque uno invite a un crack, el cocinado no sale tan bueno. El show al lado de Hugo y Freddy lo presentamos nuevamente el año pasado en el Festival Distritofónico en Bogotá, en Pastojazz, en Barranquijazz y en la Franja Raíz del Teatro Colón.  Al ver que todo fluía de manera natural cuando tocábamos, decidimos hacer el disco y convocamos a los demás invitados.

Cuando llegaron al estudio ya sabían cómo era tocar con Hugo Candelario y con Freddy, pero no lo habían hecho con Julio Arnedo. ¿Cómo fue la grabación con él?
Tener al maestro Julio fue un gran honor para nosotros. Quisimos como rendirle un pequeño homenaje a través de nuestro disco. Para llegar al estudio, le pedimos que preparara algo que quisiera tocar y lo que terminamos grabando fue una improvisación que salió allí. Improvisamos una cumbia que partió de una idea de Hugo Candelario en el momento y nos pegamos todos de ella. La bautizamos Cumbia JJ. Con el maestro Arnedo también hicimos un tema a modo de bonus track de nombre Mala Cara (un corte compuesto por un familiar suyo),  en el que él hace una descarga con las percusiones.

¿Por qué el disco se llama Remolino en el Estero?
Es el título de una canción que compuse. La idea conceptual del disco es que ellos, los duros que invitamos, son el estero: ese lugar del Pacífico donde se va metiendo el río, donde están los manglares, y nosotros somos como el remolino. Yo tengo la imagen de ese lugar en el que pasa algo mágico y hay un remolino en el agua, algo que está revolviendo toda la energía. 

Cuéntenos sobre las canciones.
El álbum tiene 10 canciones. Incluimos composiciones de todos nosotros.  Por ejemplo Urián compuso el corte Río Guapi, Juan Ignacio creó El Duende Cojo, Canción de Bienvenida y Refugio. Santiago compuso La Milagrosa y yo hice Rivieri y Remolino en el Estero. Legado Ancestral es un tema muy bonito que me encontré cuando fui hace un año a Tumaco, es original de Wilman Tenorio, director del grupo Changó, a quien le pedí la autorización para grabar una versión. De todo el material que hemos grabado, es el primer tema que tiene voz.

***Este es el original Legado Ancestral de Changó:***

***Esta es la versión de Redil:***

Refugio es una composición de Juan Ignacio. Un corte que es entre fiestero y viaje sicodélico. Con muchos vientos, marimba, y varias atmósferas.

¿Cómo percibe el jazz actual colombiano?
Hay explosión de creatividad.  Grupos de nuevas propuestas como Bituin, Suricato o Raquel, entre otros. Aquí se oyen cosas diferentes, innovadoras. Cabe escarbar en el trabajo de colectivos como La Distritofónica, Sonalero o Festina Lente para oír que hoy se produce  una variedad de sonidos que pueden ir desde el noise, cosas extremas contemporáneas, hasta música tradicional, fusión y encuentros de maestros con grupos urbanos. De pronto nosotros no tenemos el mismo nivel de países que llevan décadas  liderando el género en el mundo y quizá no todos tenemos interés en hacer jazz norteamericano, pero en el sentido de improvisación hay una baraja de propuestas de alta calidad.

Si quedaron antojados de oír más jazz nacional, échenle una repasada a estos cinco discos clásicos nacionales.

1. Canto Mestizo, de Pacho Dávila

2. Orígenes, de Toño Arnedo

3. Pura chonta, de Bahía Trío

4. Danta, de Toro Quinteto

5. El bunde nebuloso, de Juan Sebastián Monsalve

 

 

 

 

 

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