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¿Por qué Disney está haciendo remakes de sus clásicos animados?

La tendencia no se va para ningún lado.
El rey león.
El rey león.
Por
Julián Ramírez

Un tráiler dominó todas las conversaciones en Internet el pasado 22 de noviembre. Ese día por fin pudimos dar una mirada al anunciado remake de El Rey León que Disney planea estrenar el 19 de julio de 2019.

Por Julián Ramírez // @Sir_Laguna

No se puede negar que luce maravilloso. Los animales parecen reales, la voz de Mufasa nos llena de emoción y la música invade de nostalgia a quienes vieron la película original cuando eran niños. Algunas escenas parecen directamente calcadas del filme animado.

Pero no todos están felices de que esta película sea una realidad. Desde que Disney comenzó a hacer versiones live-action (con actores reales, aunque en el caso de El Rey León, el equivalente es la animación por computadora) ha sido acusado de falta de originalidad. De “reemplazar” las obras maravillosas que este estudio creó en el pasado por nuevas versiones que no están a la altura de las animadas. Aunque en esta clase de pensamientos hay mucho de ese “miedo a que arruinen nuestra infancia” que ya hemos desacreditado,  también hay algo de razón. Disney hubiera podido remasterizar y relanzar las películas originales sin necesidad de crear nuevas versiones (de hecho, en 2011 ya había relanzado El Rey León en 3-D). Estas nuevas películas de alguna manera “reescriben” las anteriores y dejan a los espectadores pensando en cuál es realmente la versión oficial o definitiva de una historia.

¿Cuál es la razón de Disney para hacer esto? ¿Qué los ha llevado a revivir de esta forma cuentos como La Cenicienta, La Bella Durmiente, Aladdin, El Libro de La Selva y El Rey León? Vamos a analizarlo.

El factor nostalgia

La primera razón, y la más obvia de todas, es que estas películas han sido exitosas en el pasado y eso aumenta las posibilidades de que sean exitosas en el futuro. Uno de las principales elementos que usa el público para elegir una película, créanlo o no, es la familiaridad con el nombre. Esta es la razón por la que ha habido tantos remakes en las últimas dos décadas. 

Disney no debería tener miedo de que sus ideas originales no funcionen. Películas como Frozen o Ralph el Demoledor son originales y alcanzaron números de taquilla increíbles. Pero aun así no se acercaron a los logrados por el remake live-action de La Bella y la Bestia, la cual se ha convertido en una de las películas más taquilleras de todos los tiempos. 

La mayoría del público no es purista. No les importa que la película que vieron en su infancia y tanto les gustó “sea reemplazada” por una nueva con los actores de moda y efectos por computadora. Solo están emocionados por volver a ver los personajes y la historia que les fascinó de pequeños, y llevan a sus hijos para que también las conozcan. 

La nueva tecnología

Una controversial forma de pensar dice que “Las cosas no se hacen porque se deben hacer. Se hacen porque se pueden hacer”. Disney está haciendo El Rey León con animación fotorrealista básicamente porque la tecnología se lo permite. Muchas veces una película es producida, no porque sea una historia que el estudio quiera contar, sino porque quieren lucir las nuevas tecnologías que tienen. El technicolor, los gráficos computarizados y el 3-D son algunas de las novedades cinematográficas que han justificado la existencia de bastantes filmes durante la historia. 

El éxito de la tecnología de captura de movimiento y efectos visuales usada en el remake de El Libro de la Selva, la cual ganó el Oscar a mejores efectos especiales en 2017, fue lo que convenció a Disney de dar luz verde a El Rey León. Sabían que con estas técnicas los personajes lucen increíbles, así que podían continuar con una obra cuyo elenco completo es formado por animales. Por si fuera poco, con esta película se está probando por primera vez el uso de herramientas de realidad virtual y realidad aumentada durante la filmación.

Una triste consecuencia de esto es que la animación tradicional en 2-D está prácticamente olvidada por el estudio. La última película importante que Disney hizo con esta técnica fue La Princesa y El Sapo hace casi una década (también hubo una película animada de Winnie Pooh en 2011 que pasó sin pena ni gloria por los cines). 

Reescribir la historia

Algo que parece acompañar sin falta a cada película animada de Disney es la controversia. Ariel de La Sirenita fue criticada por ser ejemplo de una mujer que cambia todo lo que ella es por un hombre, de Bella se ha dicho que sufre de síndrome de Estocolmo por enamorarse de un hombre abusivo, mientras que Aladdin está basado en estereotipos sobre medio oriente.

Desde hace un tiempo, Disney ha trabajado activamente para deshacerse de los elementos más problemáticos que identificaban sus películas. Frozen criticó fuertemente la idea del amor a primera vista, Moana redefinió lo que significa ser una “princesa Disney” y Wi-Fi Ralph aprovechó su escena con dichas princesas para burlarse de todos los clichés que han creado a lo largo de los años. Con los remakes, busca retirar literalmente esos problemas de sus historias.

En Maléfica se deshizo de la idea de que una mujer solo puede ser salvada por un hombre, La Bella y la Bestia dio mucha más agencia y un trasfondo feminista “adelantado a su época” a su protagonista. El Libro de la Selva hace referencia a lo desconsiderado que el es ser humano con la naturaleza y muy seguramente los cuervos de Dumbo van a desaparecer o serán completamente modificados, pues son considerados una caricatura bastante racista.

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En el caso de El Rey León, el cambio está en su elenco de voces. Esta vez han seleccionado famosos actores y cantantes de raza negra como Donald Glover, Beyoncé y Chiwetel Ejiofor para interpretar a Simba, Nala y Scar. Esto con el fin reflejar el origen africano de al menos los personajes principales.

La tendencia sigue

Nos guste o no la idea, Disney ha encontrado una gallina de los huevos de oro en estos remakes y seguirá haciéndolos mientras sigan haciendo dinero. Las audiencias parecen bastante felices con ellos, por lo que no parece que se vayan a detener pronto.

En los próximos meses tendremos en cartelera a Dumbo, Mary Poppins, Aladdin, El Rey León y Mulan. También se han anunciado remakes live-action de La Sirenita, Lilo & Stitch y La Dama y el Vagabundo. Aunque no será de Disney, también hay una nueva película de Pinocho en producción. ¿Creen que eso es todo? Se equivocan, pues se ha expresado interés en hacer nuevas versiones de Blancanieves y La Espada en la Piedra. Lo más interesante, es que incluso se habla de hacer películas sobre personajes específicos como Campanita de Peter Pan, El Príncipe Azul de La Bella Durmiente y Cruella DeVil de 101 Dálmatas, que contaría la historia de cómo esta mujer se llegó a convertir en uno de los villanos más despreciables de universo Disney.

Lo importante es que no olvidemos las películas animadas originales. Con todo y sus defectos, estas formaron parte importante de la niñez de muchas generaciones. Afortunadamente, siempre podremos recurrir a nuestros DVD o Blu-Ray para volverlas a ver (ya que esas cintas de VHS guardadas en cajas en el closet de nuestros padres probablemente ya no funcionen).

 

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