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Ficci 2016: Las películas ganadoras del India Catalina

Los títulos y directores que se llevaron la gloria en la edición 56 del Festival de Cine de Cartagena.
Por
Redacción Shock

Cuántas veces hemos escuchado a Maturana decir que “Perder es ganar un poco”. Creo que perdimos la cuenta. Y aunque estamos de acuerdo con su postulado, también hay que decir que el ganar produce un gran fresquito, sobre todo por el reconocimiento , los recursos y el apoyo que viene de la mano del mismo. 

Por eso este grupo de realizadores se montaron en el bus de la victoria para seguir con sus películas el camino en el circuito de festivales, para luego buscar la manera de estrenar en salas.

Esta vez la edición 56 del Ficci, que contó con la presencia de Susan Sarandon, Gaspar Noé, Luis Ospina y muchos otros, seleccionó este parche como el triunfador:

Mejor nuevo creador: A poquito es de noche, de Paula Murcia Restrepo.

Una historia sobre la crisis que genera el deseo de independizarse de María Antonia, hija de María Consuelo, que pretendía que esta la relevara en el cuidado de tres ancianas y de su hermana mayor, que sufre retardo mental. Culpa y dependencia, dos sentimientos que quedarán revelados.

Mejor cortometraje: La Impresión de una guerra, de Camilo Restrepo

El fantasma de la muerte parece indetectable por exceso de visibilidad. Violencia escrita en los cuerpos, en las calles, en los muros, en los periódicos, como tatuajes de la ciudad de Medellín. Signos contra el olvido, la diferencia y la impunidad.

Mejor Gema: Premio especial del jurado: Chevalier de atina Rachel Tsangari.

En medio del mar Egeo, seis hombres se encuentran en pleno viaje de pesca en un lujoso yate para jugar a un juego. Durante este juego, cosas serán comparadas. Esas cosas serán medidas. Las canciones serán acribilladas, y la sangre analizada. Los amigos se convertirán en rivales, y los rivales en hambre. Pero al final del día, cuando el juego termine, el hombre que gane será el mejor hombre. Y podrá llevar en su dedo meñique el anillo de la victoria: el Chevalier.

India Catalina: Chronic, de Michel Franco. 

Un enfermero introvertido (Tim Roth) y con tendencia a la depresión se dedica a ayudar a pacientes terminales, al tiempo que trata de retomar la relación con la familia que abandonó. 

Mejor documental: Premio especial del jurado: Rastreador de estatuas.

Tras reconocer en una película la estatua de un neurólogo portugués, Jorge se encuentra en medio de un fuego cruzado. Sus neuronas se disparan, el pasado le dispara. Cuando los recuerdos se apoderan de él, comienza la pesquisa. A la deriva entre pensamientos y viajes, Jorge se lanza en busca del busto de un médico, un inesperado trozo de su historia personal. Con ribetes de ensayo narrativo y travelogue, se desenfunda el relato de un hombre que explora su memoria, las imágenes de su padre, el vaivén entre su país de origen y el adoptado, el cerebro y por supuesto, el fútbol.

Mejor Director: Paciente, de Jorge Caballero.

La cinta, que narra el viaje de Nubia, una mujer que debe enfrentar la pérdida de su hija, enferma de cáncer en el sistema de salud colombiano, es parte de un proyecto transmedia que incluye nueve cortos, un Webdoc y un libro.

India Catalina: El Viento sabe que vuelvo a casa.

Tomando un viaje, poco importa si real o puesto en escena para la película, del cineasta Ignacio Agüero a unas islas del sur de Chile donde pretende rastrear una leyenda sobre una pareja de Romeo y Julieta locales, que desaparecieron ante la imposibilidad de consumar su amor frente a la comunidad (sinopsis tomada de CinemaChile.com).

Mejor película colombiana: 

Premio especial del jurado: Siembra.

Desarraigo y esperanza, padres e hijos, ciudad ajena y espacio propio son los lugares de tensión que sostienen la ópera prima de Ángela Osorio y Santiago Lozano. Turco, un pescador de la costa pacífica colombiana sueña con volver a la tierra que abandonó con su hijo Yosner, a causa de la guerra. El hijo, por su lado, confía en las promesas de la ciudad. Pero las ilusiones de uno y de otro se rompen con la muerte de Yosner. Sacudido por esta nueva pérdida, Turco empieza un recorrido por una ciudad que no alcanza a entender, mientras debe encontrar la forma de darle a su hijo un entierro digno. Con sus potentes imágenes en blanco y negro, la irrupción de momentos de valor documental y antropológico, y la continuidad entre realidad y mito, Siembra se suma a un nuevo cine del Pacífico colombiano que muestra a personajes que deben enfrentar lo que significa perder el sentido de lo comunitario y entrar en una lógica de derivas e intercambios, donde toda ha perdido su lugar y el futuro es una pregunta por resolver. 

Mejor Director: Luis Ospina.

La historia de una pandilla pícara y desafiante, a lo largo de cuatro décadas. Una banda para la cual las películas fueron medio y fin, algo muy serio que podía estar al servicio del juego, la fiesta, la celebración de los sentidos y la transgresión. El Grupo de Cali, en el que coincidieron escritores, artistas plásticos y cineastas, cambió la forma de mirar la ciudad en el arte colombiano y deshizo las fronteras entre alta cultura, cultura popular y cultura de masas. Todo comenzó por el fin se centra en dos de sus figuras mayores: el escritor Andrés Caicedo y el director de cine Carlos Mayolo. Y en el propio realizador, Luis Ospina, quien al momento de emprender este testamento audiovisual cae gravemente enfermo, lo que sirve de material para el prólogo y el epílogo. Alrededor de ellos brillan, con matices propios, los amigos, con historias y testimonios que convierten al documental en un relato coral brillantemente comentado por el material de archivo. Drogas, sexo, música y un país a la deriva. Ospina, notario privilegiado del grupo, actualiza el tono de un desenfado expresado en creatividad y nos descubre unas vidas atravesadas de principio a fin por el cine y la amistad.

India Catalina: Noche Herida, de Nicolás Rincón.

Blanca y tres de sus nietos viven en las fronteras de Bogotá, a donde han llegado desplazados por la violencia. En plena adolescencia, Didier, el mayor, decide abandonarla. Blanca hace lo que puede por protegerlo en la distancia y por cuidar a sus dos nietos más jóvenes, para evitar que también se pierdan. Para ello se apega a su fe en las benditas almas y a la fuerza de unas tradiciones que, en ella, no son letra muerta sino el lugar desde el cual transformar la vida, volverla siempre posible.

Con este relato que parte de la oralidad y las vivencias de Blanca y los suyos, Rincón Guille concluye “Campo hablado”, una trilogía también compuesta por En lo escondido y Los abrazos del río. Estos documentales, que son mucho más que un inventario del folclor popular, buscan que transitemos por esa zona donde realidad e imaginario, palabra y acto, son una misma cosa. En Noche herida, la lucha de la abuela por el presente y el futuro se convierte en un poderoso ejemplo de unos seres humanos que extraen del pasado la materia para seguir adelante.

Mejor película de ficción: 

Premio FIPRESCI: Aquí no ha pasado nada, de Alejandro Fernández Almendra.

En 2013, el hijo de un exsenador chileno atropelló a un hombre mientras conducía borracho. Fernández Almendras cambia los nombres de los protagonistas y modifica algunas de sus circunstancias, pero se mantiene fiel al significado profundo de un caso que indignó a la sociedad chilena. El director de Matar a un hombre, vuelve sobre el tema de la justicia y transmite con su ritmo nervioso y un repertorio de recursos estilísticos que no teme reinventarse en el camino, las entrañas de un mundo de ligereza, corrupción, impunidad y desmemoria. 

Mejor Director: José Luis Guerín, por Academia de Musas

Rafaelle Pinto profesor italiano de filología en una universidad de Barcelona, rescata un concepto actualmente desestimado que es el de la figura de las musas y su influencia, específicamente la de Beatriz Portinari en Dante. Basado en la vida real, Pinto seduce a sus alumnas a través de la poesía y las palabras que emanan de su profundo conocimiento, de manera tan sensual y poderosa, que genera entre ellas una fuerte atracción hacia él, basada inicialmente en la metamorfosis de las palabras que van derivando hacia el deseo. Lo que inicialmente Guerín presenta en los primeros planos como el clásico registro documental de las clases de maestría, desencadena la rivalidad y competencia de las vanidosas alumnas, ahora en pose de musas alrededor del profesor, luchando por ser ellas ese objeto de atracción, excitación e inspiración que se propone, donde finalmente el profesor, es el real inspirador. Para José Luis Guerín, lo más fascinante de La Academia de las musas fue, primero, el poder de la palabra y, luego, filmar aquello que es lo más difícil de todo en el cine, el pensamiento.

India Catalina: Boi Neon, de Gabriel Mascaro.

Iremar es hombre, joven y con la fuerza necesaria para organizar a los toros que serán derribados durante las Vaquejadas pero, su sueño es diseñar y confeccionar ropa de mujer. Galega, por su parte, es la joven madre de Cacá y bailarina pero, es la conductora y mecánica del camión que les sirve de hogar y transporta a su nómade equipo de trabajo por un áspero y cálido Brasil noreste. En su segundo largometraje, Gabriel Mascaro con una fotografía mediante la cual las propias tonalidades del entorno fortalecen la narrativa y donde la correcta distancia nos hace olvidar de su presencia, toma la realidad estereotipada, muy marcada en nuestro contexto latinoamericano del macho, en el que las mujeres deben cumplir como género, en el que asumimos y damos por hecho lo no evidente y, la deconstruye con cálida ironía mediante inesperados contrastes en las asignaciones de labores, en la rudeza y la ternura, la seriedad y el humor y en la expresión de una corporeidad sensual, sexual y, tan natural como el instinto compartido con los animales. Boi Neon es una descarga eléctrica que varía por instantes pero que nos lleva hasta su final en un aura de disfrute que permanece por largo tiempo.