Se encuentra usted aquí

Ellos son los 6 mosqueteros detrás del Festival Estéreo Picnic

Por
Redacción Shock

Por: Mariangela Rubbini Q. @bilirubbini // Fotos: Alejandra Mar 

A este combo, doblemente mosquetero, lo conozco desde que organizaban fiesticas de bar, por allá a mediados de la década del 2000 y a las que solamente íbamos unos cuantos gatos. Presentaban artistas maravillosos, de esos que nos abrían la mente a otros universos y que cultivaban en nosotros un gusto especial por nuevas propuestas sonoras. Sin embargo, cada vez que uno de estos increíbles shows terminaba, no faltaba el que comentaba: “estos manes se van a quebrar. No vino naaaadie”.

Pero así como esos fiascos de taquilla, recuerdo también una de esas noches mágicas con la dupla explosiva Systema Solar – Bomba Estéreo en la que en medio de un mar de gente extasiada, bailamos sin parar hasta que nos prendieron las luces del lugar. Sergio, Philippe, Gabriel, Julián, Santiago y Juan David eran unos pelaitos cuando empezaron en esto, y mientras que yo jugaba a hacer una revista de música que se iba a pique cada vez que decidíamos poner a una banda nacional en la portada, ellos rompían la marranita para hacer este tipo de conciertos de muy poca asistencia. Tiempo después, Shock llegó a ser un referente importante para la escena musical nacional, y ellos se convirtieron en los dueños de una movida que cada vez gana más adeptos no sólo en Bogotá, sino también en otras ciudades del país como Cali y Medellín.

Una hora de conversa y las diez páginas de transcripción en word que salieron de este encuentro se resumen en este texto. Ad portas de la celebración de una nueva edición del Estéreo Picnic, volvimos a dónde todo comenzó. Y, de paso, hablamos también de las dos bandas que darán el mejor show en este FEP, de la verdadera razón por la que no estarán Pharrell y Robert Plant, de cómo lograron lidiar con sus egos y juntarse para crear una sola empresa y de sus ganas de hacer un festival un poco más guapachoso y tropicaloso, entre muchas otras cosas.

LA MAMÁ DEL ESTÉREO PICNIC

Los socios de T310 y de Absent Papa decidieron unir esfuerzos y crear juntos una nueva empresa. ¿No es así?

Philippe Siegenthaler: Así es. Se llama Sueño Estéreo y es, entre otras cosas, la mamá del Estéreo Picnic.

¿Quiénes son los socios?

Los tres Absent Papa, es decir Juan David Shool (abogado), Gabriel García (cineasta) y Philippe Siegenthaler (comunicador social) y por otro lado, los tres T310: Sergio Pabón (arquitecto), Santiago Vélez (administrador) y Julián Martínez (ingeniero industrial).

Antes de que decidieran juntarse, cada uno trabajaba por su lado con la escena indie y alternativa de la ciudad, que todavía era muy insignificante. No muchos lo estaban haciendo en ese momento.

Así fue como empezamos, y eso tiene mucho que ver con nuestros gustos personales. En eso, por ejemplo, nos parecemos bastante los seis socios. Ellos estaban más enfocados en trabajar con artistas nacionales como La 33, ChocQuibTown y Bomba Estéreo, y nosotros en traer bandas de afuera pero muy de nicho en ese entonces, como Bajofondo y Los Campesinos. En paralelo, y de una u otra manera, las dos empresas le estábamos apostando a un nicho que nadie estaba trabajando en ese momento. Pasaron 8 años antes de que decidiéramos juntarnos

¿Quién tomó la iniciativa y promovió la idea de unir esfuerzos?

Juan David Shool: Los bookers de las dos empresas, es decir Pabón y Siegenthaler.

“NOS INVENTAMOS EL ANTI-HALLOWEEN REBELDE, ESTÚPIDO Y PAGANDO BOLETA”.

¿Se conocían desde antes?

Siegenthaler: Nos conocimos compitiendo, y creo que fue a propósito de una fiesta que ridículamente Absent Papa llamó “El anti-halloween” para hacerle la contra a T310, que había armado una tremenda farra con La 33 y ChocQuibTown. No sé si te acuerdas. Nosotros traíamos a Babasónicos, y era exactamente para la misma fecha. Theatron vs. Downtown 727. Una era una fiesta de entrada libre y con invitaciones a la lata. La otra era el anti-halloween rebelde, estúpido y pagando boleta. Nos conocimos porque Absent Papa buscó a T310 para que le cedieran el Theatron. Un poco atrevidos nosotros, se los pedimos porque el lugar era un poco más grande y el line up que ellos tenían era más sencillo de montar. En esa época además, Theatron estaba mucho más pegado que Downtown. Obviamente no tenían por qué cedernos el lugar, así que no lo hicieron.

“TODOS SOÑADORES CREÍMOS QUE PODÍAMOS TRAER A DAFT PUNK”.

¿Y qué pasó después? Esos manes se debieron emputar.

Eso fue en el año 2006 o 2007. Luego, en el 2008, hicimos un viaje en conjunto pero compitiendo. Muy soñadores creímos que podíamos traer a Daft Punk, así que nos fuimos a Los Ángeles a ver el último concierto que la ha banda ha dado hasta ahora. Era muy raro porque estábamos compitiendo abiertamente por traernos a los Daft Punk,  pero estábamos juntos en ese viaje. Estando allá, hablamos de hacer un festival juntos.

¿Ahí nació Estéreo Picnic?

No necesariamente Estéreo Picnic, pero sí la idea de un festival. Pensábamos hacerlo en Villa de Leyva y hubo un par de nombres sobre la mesa. Finalmente, en el 2010, T310, Julio Correal y Julián Martínez hicieron Estéreo Picnic y nosotros hicimos SOMA. Para el 2011 ya estábamos todos juntos haciendo Estéreo Picnic.

¿Cómo fue exactamente que se dio la oportunidad de trabajar juntos?

Recuerdo mucho una conversación en el matrimonio de Jorge Jiménez, uno de los socios de Árbol Naranja, empresa con la que también hemos andado de la mano todo este tiempo. Nos invitaron a Pabón y a Siegenthaler y nos sentaron al uno muy cerquita del otro, por lo que terminamos hablando. Me acuerdo mucho de esa conversación. Ahí nos dimos cuenta de que estábamos subiendo las tarifas de los grupos por andar ofertando cada uno por su lado.

¿En qué año fue eso?

2012. Pero fue más o menos a mediados del 2013 que empezamos a trabajar, por lo menos bajo un mismo techo. No nos decidíamos a crear una empresa única todavía.

¿Prefirieron ponerse a prueba un rato?

Nos dimos un año de prueba a ver si podíamos aguantarnos. Un año para ver cómo nos organizábamos, cómo manejábamos los egos y cómo acoplábamos los equipos de las dos empresas.

Para ver cómo ordenaban la casa.

Sería muy bonito poder decirte que dejamos los egos de lado. No fue tan así. Sin embargo, sí entendimos que lo mejor para todos era trabajar juntos y olvidarnos de las pretensiones de querer ser cabezas únicas en esto. Teníamos que encontrar la manera de fortalecernos. Todavía seguimos buscando la fórmula perfecta para trabajar, pero aprendimos que juntos somos mucho más fuertes y tenemos con qué competir con las grandes empresas del país.

¿Cómo funcionan hoy en día?

Shool: Santiago y yo dirigimos el departamento comercial. Julián dirige el departamento de producción, Philippe y Sergio dirigen el departamento de booking y creativo, y Gabriel está al frente de las estrategias de mercadeo.

¿Quién gerencia esta compañía?

Hay una séptima parte que es Juan Camilo Silva. Él es el responsable de velar porque todas las decisiones que los socios toman en junta se cumplan. Es la cabeza administrativa de Sueño Estéreo.

Se han ido sumando nuevos jugadores que ahora compiten con ustedes.

Siegenthaler: Es innegable que, aunque siga siendo de nicho, el gusto por la escena que nosotros movemos ha ido creciendo poco a poco en Bogotá, Medellín y Cali. Y en ese sentido, ahora competimos con otros por los conciertos pequeños, y también con las grandes empresas, como Ocesa, que ahora ven un gran potencial en bandas que antes eran de nicho y que de repente se convirtieron en tremendos monstruos, como los Arctic Monkeys.

Definitivamente a ustedes les debemos mucho del crecimiento del gusto por la escena indie y alternativa en una ciudad como Bogotá. ¡Gracias por eso!

Absent Papa y T310, así como también Julio Correal, se dedicaron a cultivar el gusto por ese nicho del que hablábamos. Y esa es la misma razón por la que no queremos dejar de hacer eventos para 300, 500 y 1000 personas. Esos conciertos que las grandes empresas no hacen porque no les representan muchas ganancias, pero que a nosotros nos interesa seguir cultivando. Es importante seguir buscando eso que, musicalmente hablando, va a ser grande en 5 años.

EL MIEDITO A QUE LOS TILDEN DE TROPIPOPEROS

Las grandes empresas ahora están interesadas en ese nicho que ustedes tenían dominado. ¿No les interesa meterse en esa escena más comercial y empezar a hacer eventos de otro tipo y para otros públicos?

Lo hemos intentado pero tampoco es tan sencillo entrar.

Yo recuerdo que en algún momento dijeron que no les interesaba meterse en esos mercados porque esta es una empresa cuya filosofía es trabajar por la escena indie y alternativa.

Shool: Está claro que ese es nuestro nicho natural, pero eso en ningún momento quiere decir que como empresa no nos interesen otro tipo de eventos. La mayoría de las cosas que hacemos sí tienen que ver mucho con los gustos personales de los socios, y gracias a eso fue que crecimos y cultivamos nuestro KNOW HOW, pero hoy en día tenemos una empresa en la que trabajan 35 personas de nómina. Pese a ser tan jóvenes, todas con mucha experiencia y con la capacidad de sacar adelante todo tipo de proyectos, así estos no sean necesariamente afines a nuestros gustos personales. Esta es una empresa que debe funcionar todo el año, no solamente cuando tenemos el Estéreo Picnic y los conciertos pequeños. Esos son pasos naturales que una empresa debe dar si quiere crecer.

A eso súmele que si bien nuestra escena indie y alternativa ha ido creciento, todavía sigue siendo muy pequeña.

Todavía no alcanzamos el crecimiento cultural que pueden tener países como Chile y Argentina y la nuestra es una empresa, cuya intención final es generar unas utilidades importantes y para que eso suceda, tiene que andar todo el año y tiene que buscar otras alternativas de negocio.

¿Pueden decir que hoy en día viven 100% de esto?

Sí. Antes teníamos otros trabajos que nos ayudaban a solventarnos pero esto ya es el 100% de nuestras vidas.

¿Cómo es esa historia de que fue gracias a 2 Many Dj’s y Matisyahu que nació el Estéreo Picnic y por qué si Julio Correal es uno de los fundadores del festival ya no es parte de la sociedad?

Siegenthaler: Todos sabemos que Julio ha sido una persona muy importante para la escena musical de este país. A través de él, han surgido las ideas más bonitas que ha tenido Colombia en todo lo que tiene que ver con música, y con la escena alternativa en especial. Antes de que se concretara el Estéreo Picnic, todos andábamos buscando la manera de hacer un festival y el Estéreo Picnic nació por una coyuntura bastante particular: T310 por un lado, y Julián Martínez por el otro, tenían dos artistas que iban a competir el mismo fin de semana: 2 Many Dj´s y Matisyahu. En vez de canibalizarse decidieron juntarse e inaugurar un festival. Julio estuvo en todo ese proceso creativo de inventárselo, e incluso hoy sigue haciendo parte del Estéreo Picnic. Solo que ahora el papel que tiene es más de padrino, de fundador, de socio honorario, está muy cerquita de nosotros y como tal tiene acciones del Estéreo Picnic que él dice que van a ser el legado para sus 3 hijos.

Volvamos a esa posibilidad de hacer otro tipo de festival. Uno para ese público más tropical. Para el que le gusta el vallenato, el reggaetón, la salsa.

Evidentemente hay muchas ideas sobre la mesa, pero tú sabes que hay ideas que se tardan muchos años en consolidarse, en encontrar el modelo de negocio adecuado. Nosotros sí creemos que estamos muy cerca de vivir un primer festival muy colombiano y muy tropical, por así decirlo. ¿Quién lo haga? Ojalá seamos nosotros, pero también pueden ser marcas u otros promotores. Lo cierto es que hay una oportunidad muy grande para explotar por ahí.

LA REMODELACIÓN DEL COLISEO EL CAMPÍN. “ESO EN PLANOS SE VE DIVINO”.

Hablemos de esa problemática, que no parece resolverse, de la ausencia de buenos escenarios para hacer eventos en Bogotá.

Shool: Nuestra respuesta frente a la falta de buenos escenarios en la ciudad ha sido buscar espacios alternativos. Potreros, lotes, canchas de fútbol. Ahora existe el Armando Music Hall, por ejemplo, pero no le caben más de mil personas.

El otro gran problema es que en muchos de los escenarios que existen no puede venderse licor.

El Palacio de los Deportes es un sitio bueno, pero además de que no te dejan extender ningún evento más allá de las 11 de la noche, te prohíben la venta de alcohol. Ahí, ya de entrada estás limitando el 40 % de tus ingresos.

¿Sueñan ustedes con construir su propio venue?

Claro que sí. Soñamos con construir uno modular, que pueda adecuarse dependiendo del tipo de concierto.

¿Qué esperanzas podemos tener de la remodelación del Coliseo Cubierto El Campín?

Por lo menos en renders y en planos eso se ve divino. Tienen planteada una remodelación real. No están pensando en maquillar, ponerle un poquito de estuco y sale. Pero eso se va a tardar su buen tiempo.

“ALGUNAS BANDAS NACIONALES SE PRESENTAN FRENTE A 20 MIL PERSONAS Y CREEN QUE ESO ES COMO IR A TOCAR EN ARMANDO”

El año pasado, a través de las redes sociales se hicieron públicas algunas inconformidades por el trato que recibieron las bandas nacionales en el Estéreo Picnic 2014. ¿Qué fue lo que sucedió en realidad?

Sergio Pabón: El Festival está haciendo un esfuerzo cada vez mayor para apoyar el talento local, inclusive metiéndonos a producirles shows en otras épocas del año. Tú más que nadie sabe que uno de los grandes problemas que tienen esas bandas es que no existe un circuito donde puedan tocar. Eso hace todo muy complicado porque cuando se presentan frente a 20 mil personas creen que es como ir a tocar en Armando. Nosotros nos hemos metido mucho a apoyar a esos artistas, pensando en que el Festival pueda ser una plataforma que les sirva para despegar.

¿Qué es lo que pasa entonces?

Mucho más grave que el apoyo del Festival como tal, lo que hay es falta de industria alrededor de la música local en Colombia. Desde el consumo mismo de la música. Ya lo hemos hablado, y es que estamos muy crudos en esa cultura de consumir y de apoyar lo local. La responsabilidad es de todos y se trata de un trabajo en conjunto. No hay buenos managers, no hay buenos sellos disqueros independientes, no hay tiendas de discos, no hay buenas radios, no hay muchos medios especializados en música, y lo que eso está logrando es que estemos consumiendo todo el tiempo otra música que no es la nuestra. Es una problemática generalizada de la cual obviamente el festival hace parte, pero no es el único responsable. 

Temas relacionados: