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Las películas más malas del 2016

La mayoría de películas de este listado prometían meterse en nuestro imaginario de lo mejor del 2016, pero fracasaron.
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Redacción Shock

La mayoría de películas de este listado prometían meterse en nuestro imaginario de lo mejor del 2016, pero fracasaron porque no se preocuparon por hacer creíbles cada uno de los detalles de su historia. Otras cayeron en el universo de los clichés de su género y se estrellaron en el aburrimiento de lo predecible. Dos segundas partes se quemaron intentando revivir la gloria del pasado, pero la magia no volvió con los nuevos cimientos. Lo más interesante de todo fue que a pesar del descontento de los cinéfilos más exigentes, algunas de ellas rompieron la taquilla, demostrando una vez más o que somos masoquistas o que la crítica no responde a los intereses de las masas.

Estas fueron las mayores decepciones del 2016:

Reseñaron, escribieron y se asquearon en este listado: Juan Pablo Castiblanco (JPC) y Luis Fernando Mayolo (LFM).

El Día de la Independencia 2

Como sucede con muchas segundas partes, esta secuela no pudo llevar más allá el legado que Will Smith creó hace 20 años, perdiendo el rumbo en una historia poco verosímil y sin espíritu. Liam Hemsworth y Jessie T. Usher, la nueva generación de patriotas que pondría por encima de su bienestar el de toda la humanidad, nunca se sintonizó, como si sucedió en la original con Will Smith y Jeff Goldblum. En ese entonces demostraron una vez más que los gringos (Hollywood) saben divertirnos, cuando no se tienen mayores pretensiones intelectuales. Lo que sí fue decepcionante es que les pareciera creíble la premisa que quisieron vendernos, de que el planeta Tierra estaba seguro de una nueva invasión extraterrestre utilizando los conocimientos y la tecnología que desarrollaron a partir de lo dejado por los invasores en su primera visita 20 años atrás, como si esa inteligencia superior no tuviera la misma capacidad de evolucionar a mayor velocidad que nosotros, como luego sucedió y era de suponerse. // LFM

Suicide Squad

Tal vez era la película sobre la que más expectativas tuvimos en el año. Pero lo que sube como palma, baja como coco. Una espectacular producción, un elenco lleno de figuras, una banda sonora atafagada de éxitos radiales, una historia que se valía de la cada vez más popular fórmula del antihéroe, eran las fórmulas que Suicide Squad tenía para arrasar y consagrarse como uno de los blockbusters más importantes de la historia. Pero todo fue un efecto dominó. Ninguna ficha funcionó como se esperaba y hasta los elementos individuales terminaron estorbándose. El promocionadísimo Joker de Jared Leto apenas era un accesorio metido a las malas, el conflicto era empujado con más patadas de las que se veían en pantalla, y las esperanzas recaían en que la Harley Quinn de Margot Robbie botara algún chiste o línea medianamente venenosa. La caída estrepitosa fue inminente y Suicide Squad será recordada como un intento mal ejecutado de darle la vuelta al cine de superhéroes. // JPC 

La bruja de Blair 2

Como era de esperarse iba a ser difícil que una nueva versión de un clásico del terror lograra convencernos 17 años después apostando por estrategias audiovisuales y de marketing similares a las que en su momento lograron hacernos creer que la historia que contaban era real. En aquel entonces nos tragamos el cuento de la existencia de unas supuestas cintas de video halladas en un bosque, luego de la misteriosa desaparición de un parche de jóvenes supuestamente a manos de un ente diabólico. Pero en esta ocasión la cámara subjetiva en constante movimiento, con textura granulada y visión nocturna no evolucionó, como podríamos esperarlo 17 años después del estreno y por supuesto no consiguió sorprendernos. Al contrario, al final quedamos con la impresión de que realmente no vimos absolutamente nada, por la agresiva mezcla de oscuridad, movimiento exagerado de la cámara y ausencia de diálogos que le aportaran a la historia. Los sonidos del bosque y la gritería constante de sus protagonistas no contribuyeron tampoco con el cometido. // LFM

Batman V Superman

Seamos claros. Si uno va a una película que se llama Batman v Superman, lo esperado es una buena muñequera entre Batman y Superman. De entrada el reto era difícil: ¿cómo hacer creíble –más allá de lo que se haya contado en cómics y todo el universo previo– que una pelea entre un millonario paraco y geek, y un semidiós extraterrestre pudiera ser medianamente equitativa? Ahí estaba la médula, todo lo demás era accesorio. El primer tercio de la película iba sin sobresaltos; con la altísima vara que los Batman de Christopher Nolan dejaron, esta versión de Ben Affleck y Zack Snyder se comportaba decentemente. El enfrentamiento, aunque forzado, se estaba calentando. Pero cuando ambos héroes iban a acabarse a golpes, se dieron cuenta que sus mamás se llamaban igual. SUS MAMÁS SE LLAMABAN IGUAL. Eso acabó el conflicto pop más esperado del año más a las malas que los contratos del Grupo Nule y los negocios de Interbolsa. El resto de la película no importa. Da igual. Menos mal presentaron en sociedad a Gal Gadot para diluir el mal recuerdo. // JPC

La Quinta Ola

Un ataque extraterrestre inesperado en el cine siempre será interesante, porque la posibilidad de la extinción nos mueve las fibras más profundas. Pero cuando la resolución del conflicto principal termina teniendo como combustible el amor a primera vista, nos parece que todo se va a la mierda. A partir de ahí, el tratamiento que ya nos parecía adolescente (porque la historia es contada desde la mirada de uno), pero tolerable, se vuelve insoportable. Un extraterrestre que desde niño infiltró a los humanos termina por traicionar a su raza por los encantos de Chloë Grace Moretz y los niños se convierten en el arma más letal, cuando perfectamente nos hubieran podido exterminar con su tecnología superior. // LFM

Orgullo, Prejuicio y Zombies

Es difícil imaginar en qué momento de la producción de esta película a alguien se le ocurrió que esta podría ser una buena idea. Con la misma lógica de a quien se le ocurre que porque la pizza y la hamburguesa son ricas se justifica hacer una pizza de hamburguesa o una hamburguesa de pizza, llegó este amorfo mutante cinematográfico. Por un lado estaba un clásico de la literatura inglesa del siglo XIX que ya había tenido una aceptable adaptación en pantalla grande en el 2005; por otro, estaba el popular universo de los zombies, donde si bien parece que todo se ha hecho, sale un as bajo la manga que sorprende y envicia a medio mundo. Ambos ingredientes se juntaron para hacer una película floja, irritante, absurda y aburrida que tiene abundantes méritos para estar en esta lista. // JPC

Mi abuelo es un peligro

Una película hecha para mostrar el cuerpo de Zac Efron y reafirmar los estereotipos del macho alfa que no puede conducir un carro rosado porque pierde virilidad. Otra historia de un novio sometido en vísperas de su matrimonio que se libera de su opresión en un arranque propio de película de fraternidad, utilizando drogas, dejando su pinta yuppie por una más hipster y participando en concursos playeros de belleza, motivado por su abuelo que acaba de perder a su esposa y busca ser feliz como se lo prometió ligando con adolescentes. Otra película para el olvido en la que se quiere aprovechar a Robert De Niro más por sus años que por su talento, mientras la cámara se preocupa en exceso de mostrar sin camisa a Zac Efron. // LFM

Dioses de Egipto

En verdad no es tan mala. Sus efectos son impresionantes y la dirección de arte es rica y creativa. Sin embargo, la historia y sus personajes son un largo cliché que es tan real y creíble como un pesebre navideño con carritos, accesorios regalados en el supermercado patrocinados por alguna marca, y pastorcitos con gorra. Ni siquiera la inclusión del carismático Jaime Lannister, el actor danés Nikolaj Coster-Waldau, logra levantar la puntuación, y mucho menos la del semental Gerard Butler que hace una ligera e imperceptible variación de su papel de Leonidas en300. Conclusión, una película que apenas da para crispetear un domingo con el cerebro en piloto automático. // JPC

 

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