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A la cara pop de rock al parque también le fue bien

Por
Redacción Shock

El 2004 fue un año importante en la historia de Rock al Parque. En ese entonces se cumplían 10 años del festival que llegó sin miedo a Bogotá para cambiar de raíz la escena musical en la capital  y claro que sí, en Colombia También. Ese año fue mi primer Rock al Parque, la primera vez que iba con toda la ingenuidad del caso a un evento de tremendas dimensiones. Era un año especial (como este) un año para celebrar: Café Tacuba, Julieta Venegas, Ely Guerra, Spinetta, Robi Draco Rosa, Babasónicos, Kinky y Skatalites hacían parte del cartel en ese entonces. 

Es increíble que hoy, una década después, aún se ponga sobre la mesa la discusión de: por qué el cartel de rock al parque es tan “pop”, por qué en Rock al Parque hay grupos de hip hop, por qué en Rock al Parque hay grupos de reggae. La discusión debe caducar.  El primer día de Rock al Parque es el mejor argumento. 

La Media Torta en los 20 años de Rock al Parque

Mientras el Simón Bolívar se vestía desde negro, muy a las 11 de la mañana La Media Torta, el escenario génesis del festival, volvía a hacer parte del itinerario de Rock al Parque. El encargado de darle inicio a la edición número 20 fue Juan Pablo vega y su banda. Ellos fueron los valientes que se enfrentaron a un horario complicado y a una tarima casi nueva. A pesar del miedo y de la incertidumbre que padece el que le toca abrir ellos se tomaron la tarima con una propuesta musical poderosa y le dieron inicio a la otra cara de Rock al Parque. 

Poco a poco, el escenario se empezó a llenar y los sonidos alternativos engendrados en Latinoamérica se tomaron el día. Entre un clima bipolar, incapaz de decidirse entre un sol inclemente y una llovisnita asustadora, desfilaron una a una propuestas como Volcán, desde México, Danicattack y Globos de Aire desde Bogotá. 

Juana Molina, desde Argentina, fue sin duda alguna una de las propuestas más aclamadas del día. La mezcla de su voz poderosa, la guitarra y ecos electrónicos sedujeron a la gente, al igual que Hoppo! la agrupación comandada por Rubén Albarrán, el cantante de Café Tacvba. Con ellos la tarde cayó al son de ritmos psicodélicos. 

Al mismo tiempo que llegó la noche, llego Edson Velandia, para demostrar porque su proyecto tiene un espacio grande en el catálogo de los sonidos alternativos hechos en Colombia. Su presentación fue un repaso por los mejores temas de sus 10 años de carrera. 

El último grupo internacional en pararse sobre la tarima fue Gepe y su banda. Desde Chile el llegó acompañado de bailarinas y los sonidos de esa nueva ola “popera” que se viene haciendo cada vez más grande en su país. 

El acto encargado de cerrar fue el de Esteman, un artista que en los últimos años ha tenido un ascenso vertiginoso no solo en Colombia, sino en países como México. Como siempre su show fue una muestra de música cuidada hasta el último segundo, de canciones poderosas y de un front man capaz de enamorar y hacer cantar al público que lo ve. 

Así terminó el primer día de Rock al Parque en la Media Torta, un día donde el público fue el protagonista. Asistentes con el oído abierto para nuevas propuestas, con todas las ganas para bailar y cantar y pocas ganas para darle pelea al cartel del festival. 

Aceptémoslo: el rock ya no es lo que era hace 20 años y menos en Latinoamérica. Es la hora de aceptarlo, eso de “género” no va más, se puede escampar bajo una misma carpa. Es hora de dejar convivir talentos genuinos en un mismo festival y dejar de lado ese pensamiento de “Rock al Parque se dañó” porque incluso desde que el festival nació recibió propuestas como Control Machete en sus primeros años o incluso Manu Chao, un artista que no propiamente es rock, 

Hay de todo y para todos y esta tarima con una programación tan distinta a la del Simón Bolivar lo corroboró y con creces. Aplausos a las agrupaciones, al público y al festival por retomar este espacio. Larga vida a Rock al Parque, tal y como siempre lo hemos conocido, DIVERSO. 

 

Por: Nadia Orozco @cornfake