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Rock al Parque 2016: Los personajes del Día del Metal y sus historias

Aquí no hay farándula por fortuna, solo fanáticos festivaleros, aquellos que por su fidelidad y su carisma se convirtieron en nuestros personajes.
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Redacción Shock

Para ser un personaje en Rock al Parque solo se necesita tener una historia que contar. Aquí no hay farándula por fortuna, solo fanáticos festivaleros, aquellos que por su fidelidad y su carisma se convirtieron en nuestros personajes.

Por: Luis Fernando Mayolo @mayolito // Fotos: Alejandra Mar y David Schwarz.

La gran mayoría de ellos llegaron temprano unidos por el propósito de apoyar a las bandas nacionales en el Día del metal, porque están convencidos del poderío de la escena, por lo menos para sus vidas. 

Para ellos Rock al Parque es un tributo para el metal, la mejor manera de decirle al mundo lo que significa ser rolo, una importante fuerza para reafirmar la diversidad e incluso un sacramento o una religión. Mientras algunos se quejan en sus casas de lo que pudo ser y no fue el festival este año, ellos se divierten, liberan su furia, están aquí para un choque cultural sin violencia y tienen tiempo incluso para dar discursos reivindicando a la madre tierra, así suene hippie.

Nos encontramos con historias de amor y amistad, a un gringo vestido como para Woodstock, a la filósofa del pogo repartiendo codazos dentro de una horda machista, a una chica digna de ser una Suicide Girl haciendo de modelo de peleas musicales y hasta Julio, un trabajador de Abastos que se gana la vida cargando bultos de cebolla.

Algunos prefieren disfrutarlo en solitario, otros vienen en familia. Al final lo que importa es que comparten su gusto por la música y que aquí todos son iguales, por lo menos por un día. Estas historias lo demuestran:

Desde Tocancipá: "Él es mi papá hijueputas" 

Fue de los primeros en llegar al Simón Bolívar con una bandera de Colombia en su espalda proyectando un patriotismo que pareciera ser ajeno en la escena metalera colombiana. Lo abordamos mientras se tomaba unas cuantas selfies con su parche, como si fuera la primera vez que vinieran. Pero resulta que Carlos Eduardo Sarmiento resultó ser un viejo zorro del festival. 22 años asistiendo ahora con su hija a bordo. "Él es mi papá hijueputas", gritaba ella con orgullo. Desde Tocancipá recordó que con su banda Pruslas participó en la segunda edición de Rock al Parque. No paraba de repetir que Shock le tomó una foto hace 4 años, que para ellos inmortalizaba lo importante de apoyar a las bandas nacionales.En su discurso estaba presente Rock al Parque como un caldo de cultivo para la diversidad, incluso se atrevió a establecer la importancia del festival para el proceso de paz. "Nuestro parche viene de Tocancipá y ante todo luchamos por la naturaleza. Incorporemos otros pensamientos que no sean destruir todo. ¿Qué hace Pruslas? tratar de fijar esa mentalidad única, sin dioses, ni leyes, donde seamos únicos e irremplazables".

Julio: cebollas y metal

El año pasado también nos lo encontramos y entendimos el porqué. Su pinta siempre es calidosa y su rostro particular. No parece metalero, pero desde el 96 comenzó a venir a Rock al Parque, así ahora piense que antes era más picantico. "Está muy suave", dice. Se declara como un hombre humilde, porque se gana la vida cargando bultos de cebolla en Abastos. "Soy juicioso, trabajo duro y estoy intentando bajarle a la droga". Dice que le encanta la música y aunque nunca se le ha pasado la idea de tener una banda, sí le gusta tocar guitarra mientras se traba. Aunque la muerte de su papá le ha hecho la vida mucho más dura,  en la música encuentra su sacramento, su religión y evolución de la vida.

El orgullo rolo y ¿Una historia de amor?

"Él es mi niño de 10 años (aunque tiene 14), es como el hermanito que nunca tuve y el hijo que me gustaría tener", dice la chica. Pero en sus palabras entre líneas deja claro que si tuviera la oportunidad le haría la vuelta, se nota que lo quiere demasiado. "Nos conocimos en un toque, como todas las buenas historias, en uno de Serpentarius. Él era calvito y yo se la montaba. Luego de horrendos pogos comenzó nuestra historia". Para ella él es un niño y está aprendiendo de las mujeres, por lo que dice tiene que darle buen ejemplo. "Yo ya soy recorrida, y no me importaría..." Hay una dualidad en su discurso. Allá ellos con su cuento.  Sobre Rock al Parque afirman que es severo, y que no soportaría que lo cancelaran como hicieron con Bogothrash. "Rock al Parque es como Navidad, es lo que nos motiva. Nos encanta Chite, nos llena de orgullo rolo, porque muestra lo que somos. Lo nacional por encima de lo internacional, rolo por siempre".

La chica solitaria

Su nombre es Natalia Gutiérrez y la conocimos cuando salía del bosque del parque Simón Bolívar sola, con actitud y una buena dosis de belleza. Vino a ver a Todos tus muertos, confesó. Hace tres años descubrió el mundo del metal se enamoró irremediablemente. "Todo sucedió por mi hermana mayor que escuchaba metal. Ahora ella es punketa y uno se va empapando de esa cultura. Mantenemos peleando por cosas de anarquía y vestimenta, lo normal en las familias. Ella se coge mis chaquetas de cuero y ya sabes". Dice que el papel de la mujer es representar siempre la fuerza y demostrar que pueden disfrutar y hacer parte de esta cultura. En sus tiempos libres trata de dirigir la banda de su hermano y el resto del tiempo estudia periodismo y opinión. Asegura haber venido sola porque el festival se disfruta más así, porque la gente con la que habla casi no le gusta esta música y prefiere estar tranquila. "Se conoce mucha gente de otros países, de bandas y hasta de mi universidad. Me gusta porque aquí a nadie le importa cómo está vestido el otro, si estudian en universidad pública o privada, simplemente vienen a disfrutar la música. Un choque de cultura impresionante en donde no hay violencia". 

Orfa: la modelo del letrero en las peleas musicales

Cuando la vimos desfilar con un letrero que anunciaba el combate musical tal y como sucede en las peleas de boxeo, lucha o artes marciales mixtas nos pareció muy curioso. Una mujer tatuada de pies a cabeza en uno de los roles que genera más fetiche dentro del mundo del espectáculo. Un poco paradójico dentro de las culturas alternativas, pero por un motivo noble "Me dicen Electra, es un apodo que me pusieron porque trabajaba presentando eventos y promocionando cosas,  aunque por mi nombre no necesitaría un apodo". Al cuestionarla sobre su rol en el festival dijo: "Sí, soy la chica del cartel del duelo de bateristas. Realmente no creo que sea tan sexy como las originales de las peleas, pero igual soy rockera y me parece importante alentar estas batallas musicales". Desde hace muchos años escucha metal y es consciente de que su talento musical solo le alcanza para escucharla sin mayores ambiciones artísticas. Tiene cerca de 40 tatuajes y asegura que técnicamente está a punto de acabar como desea: "mi cuerpo tatuado por completo pero con espacios entre cada uno de ellos". No cree en los tatuajes que cuentan historias, para ella simplemente su sentido es estético.

Charconauta

José Torres, alias Charconauta, cuenta que su nombre artístico lo robó de una banda que alguna vez estuvo en Rock al Parque. "La verdad no sé que pasó con ellos, tal vez se mataron entre sí". Le gustó tanto el nombre que lo utiliza hasta en su correo. "La palabra se presta mucho para redes sociales y la verdad estoy sumergido en ellas hasta el cansancio. De puro lambón me meto a manejar grupos. He sido manager de bandas y nunca funcionó. He sido director de tertulias literarias, fotografía y diseño mi ropa". A pesar de sus fracasos sus convicciones son firmes, por eso dice que vive de su trabajo como dibujante y diseñador topográfico. "No permito que haya plata en lo demás que hago. Cuando usted le mete plata al arte pierde libertad porque comienza a condicionar todo y no se puede expresar lo que quieres". En su futuro próximo parece que por fin podría alcanzar un punto medio entre lo que más lo apasiona y su forma de subsistencia. Por eso su proyecto más ambicioso es montar un almacén de la ropa que diseña, salida de lo normal del rockero. "El problema es que salen muchos patrones pero pocos que se monten en la idea, todo el mundo nace cansado. Salirme de la moda metalera, no me interesa. No pretendo vender, sino sacar algo nuevo". Afirma estar en Rock al Parque desde que dejó la teta de su mamá. A pesar de eso dice estar retirado de los pogos, porque lo masacrarían".

Diana: la filósofa del pogo

Aunque desde hace mucho tiempo las mujeres se meten al pogo, siguen siendo una minoría. A pesar de eso las que se atreven tienen su espacio y respeto, más allá de consideraciones machista y sobreprotectoras. "Me gusta el pogo para liberar toda la energía mala, ahí sueltas todo. La mayoría de mujeres no se mete porque piensan que le quita libertad al hombre de liberar toda su furia". Cuenta que desde hace 4 años viene a Rock al Parque y siempre lo hace sola. Otra chica independiente que valora su tranquilidad por encima de todo. Le gusta la filosofía y leer bastante. Nietzsche y Kant principalmente. Dice apreciar Rock al Parque porque le gusta el metal y porque siempre traen buenas bandas.

El gringo que se vistió de Woodstock en el Día del Metal

Lucía perdido en un océano de camisetas negras y chaquetas de jean con parches, pero no pasaba desapercibido. Su cara de gringo, pero sobre todo su camiseta de colores, de esas que en el colegio nos enseñaban a teñir artesanalmente era digna de un festival como Woodstock, pero atípica en el Día del Metal. Definitivamente no era un excéntrico, ni buscaba llamar la atención, simplemente reflejaba su espíritu festivalero y tal vez no sabía dónde estaba con certeza, porque cuando le preguntamos si había venido antes a Rock al Parque dijo: "Cuando tocó Red Hot Chili Peppers". Obviamente se refería al concierto que ofreció la banda en el Simón el año pasado y no a este festival. Bryan, como se identificó estaba ansioso porque no encontraba a sus amigos (le envió muchos mensajes de texto), para los cuales tenían un grupo de camisetas idénticas a la suya que cargaba en un bolsa de supermercado. Tres horas después nos lo volvimos a encontrar y nunca se cruzó con su parche. ¿Y ahora? le preguntamos, "solo queda divertirse", dijo. Llegado de Arizona, en donde se gana la vida en una planta de tratamiento de agua, la experiencia seguramente le será inolvidable.inolvidable.

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