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Star Wars: La fuerza de los pixeles

Por
Redacción Shock

La importancia de todo gran fenómeno cultural está en trascender su formato e influir en otras manifestaciones artísticas, en eso radica el impacto de Star Wars. La guerra de las galaxias es mucho más que una película, ya sea en las hordas de fanáticos que inspira, la cantidad de spin offs y las muchas reinterpretaciones y adaptaciones que ha recibido por más de tres décadas, Star Wars ha permeado casi toda forma de expresión cultural desde su aparición en los cines en 1977.

Por: Diego Bolaños

Ahora bien, antes de comenzar con lo que llaman el “tema central o nudo” de estas páginas que estoy escribiendo, quiero aclarar que como muchos jóvenes menores de 43 años, yo no conocí Star Wars directamente por sus películas (por lo menos por su estreno cinematográfico para ser mas exactos), no, yo fui de aquellos que tuvo por varios años destellos en su memoria de escenas, sonidos y personajes que no encajaron dentro de mi psiquis hasta una edad más comprensiva.

Hecha la salvedad, Star Wars no es la obra mas refinada, intocable e inmaculada del séptimo arte, es una gran película de aventura, entretenida y muy divertida, pero es el universo que George Lucas planteó para nosotros lo que es verdaderamente trascendente.

Yo vine a conocer realmente Star Wars después de alquilar una copia de ‘Super Return of the Jedi’ para Super Nintendo (snes, para mentes más jóvenes y algo hípsters). Este juego es una de las obras más completas jamás logradas para una adaptación cinematográfica en 16 bits. Es divertido, emocionante, exigente y además, se veía increíble. Entré a Star Wars ya como un Jedi, estrenando poderes, pateando traseros a diestra y siniestra, y evitando que la ¡Death Star II terminara su construcción! Claramente quería más de eso.

De ahí, todo se trató de encontrar las adaptaciones de las otras películas, involucrarme en las cintas de VHS o Betamax que conseguí, comprar muñecos y dibujar cascos de Darth Vader cada vez que tenía oportunidad. Había encontrado a mi ‘némesis’ y me había vuelto un experto en derrotarlo.

Para avanzar en esta historia, logré darme cuenta del fenómeno que era Star Wars (y no, no por Internet, investigando a la antigua). En esa época como buen nerd (porque sí, nos decían nerds y no era cool), logré hacerme a una enciclopedia para PC de los vehículos de Star Wars y, aún sin Internet, di el salto a un mundo que nos dio a los gamers aficionados a la saga tantas satisfacciones como decepciones. Los videojuegos de PC.

“Star Wars: X-Wing vs. TIE Fighter” fue un gran punto de partida, un simulador de combate espacial con mis vehículos favoritos, no tenía pierde. Para el año 1997 era claramente un juego futurista y muy bien balanceado. Compré mi primer joystick y jamás volví a encontrar un simulador de combate espacial que me haya dado tan buenos recuerdos como ese.

Tengo que decir que una de las ventajas de sumergirse en el mundo de Star Wars a través de sus universos expandidos, es que uno puede conocer con detalle aspectos que un cinéfilo común ni siquiera podría tener la oportunidad de encontrar. “Star Wars: Dark Forces” me permitió conocer los intrincados árboles de poderes que componen el lado oscuro y el de la luz. Poderes para cegar, neutralizar y también electrocutar, que hacen parte de las habilidades de un Jedi. La saga de “Jedi Knight” popularizó muchos de los cánones del universo expandido que hoy en día damos por sentados y esperamos no perder en este borrón y cuenta nueva. Por primera vez, yo emprendía el camino de la fuerza desde cero y Kyle Katarn era mi avatar.

Con los años, me di cuenta que el desastre cinematográfico de la segunda trilogía tenía escampadero y lo encontré en esta serie de títulos de la que quiero escribirles. Estos son solo algunos y cada quien tendrá su propio orden. Gracias a la cantidad de licencias que Lucas Arts desarrollo y distribuyó, que para bien o para mal, entre la gran cantidad de juegos de la franquicia que existen hasta hoy, podemos contar con un puñado de verdaderas joyas. Es cuestión de estadística, entre casi 200 títulos alguno debía funcionar. Nadie puede ignorar (y debería) desastres como “Masters of Teräs Käsi” o “Kinect Star Wars”, pero acá vamos a hablar de los verdaderos héroes rebeldes de la causa.

Ahora bien, es lo enorme y vasto de ese universo que ha permitido la creación de infinidad de historias, dentro y fuera del canon, en donde un solo rebelde puede ser tan importante para el futuro de la galaxia como el más poderoso de los Jedi. Es esa concepción la que ha inspirado juegos como la saga “Battlefront”, “Knights Of The Old Republic” y “Rouge Squadron”. Contando con grandes joyas escondidas como “Star Wars: Republic Commando” de 2005, este juego es un gran ejemplo del potencial dramático y técnico de Lucas Arts como desarrollador y de la infinidad de apasionantes historias que se pueden tejer en medio de la revolución. Quién iba a esperar que cuatro soldados clones, conocidos como ‘Delta Squad’, me llevarían por una de las mejores aventuras que he experimentado en una consola. Lo pone a uno a cuestionarse cómo un ejército clon tan capaz resultó en una fuerza imperial tan ineficiente.

Pero cuando se quería drama y moral, LucasArts, Aspyr Media y THQ, N-Space nos dieron “The Force Unleashed”, fácilmente el trabajo más exitoso de Sam Witwer, quien interpreta a Starkiller, el atormentado discípulo secreto de un Darth Vader implacable. Sí, un Vader que podía ordenar genocidios y hacerse fama como el puño de hierro del emperador. Este juego llegó a nosotros en 2008 y nos dio la oportunidad de ser y hacer todo lo que queríamos como poseedores de ‘La Fuerza’.

Y mientras nuestro universo se expandía, quisimos más y más libertad, más grandes y mejores historias, una joven compañía con poco que perder llamada BioWare decidía tomarse el riesgo de demostrar que la galaxia estaba llena de emociones mucho antes de que llegaran los Skywalker, y en 2003 nos presentaba “Knights of the Old Republic”, uno de los primeros y más exitosos juegos de rol inspirados en Star Wars. Gran historia, mucha ambición y personajes dignos de adaptaciones cinematográficas como Darth Malak y HK-47, un androide que es la clara muestra de lo que pasaría si nos encontramos con un C3PO con tendencias psicópatas y revelaciones de la talla de “No, I am your father”. ¡A quién no le va a gustar si ese tipo de revelaciones son las que hacen a Star Wars!

Es en los videojuegos donde el ‘La Fuerza’ se manifiesta en tantas historias con tantos personajes tan entrañables, que solo aquellos que han experimentado la emoción de entrar en él pueden entenderme. De nuevo, Star Wars es un gran producto cinematográfico, pero personalmente debo reafirmar, que fue la base para mucho más.

Y esa base, a parte de las versiones de Super Nintendo, ha tenido otra genial adaptación en videojuegos. Si usted es un fan de la trilogía original y no ha jugado “Lego Star Wars II: The Original Trilogy”, debo informarle que se está perdiendo de un buen rato. Cargado de humor e incontables referencias a la historia original, Lego reimagina Star Wars como una divertida historia de aventura en donde cada personaje tiene su momento y cada burla se convierte en un verdadero homenaje.

Pasaron muchos años para que conociera juegos que, como las películas, eran increíbles para su época, que se atrevieron a soñar y nos llevaron más allá, como el mismo “Star Wars Arcade” de 1983. Son esas historias y esos personajes los que me abrieron el universo de Star Wars, uno, en donde “I shall become more powerful than you could possibly imagine”.

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