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Así suena ‘La Pelota de Letras’ de Andrés López 15 años después

El comediante bogotano crea la banda sonora de una de sus obras más icónicas.
Foto Cortesía IdéaLopez
Foto Cortesía IdéaLopez
Por
Redacción Shock

La Pelota de Letras, es un monólogo que durante 15 años ha girado por los esenarios de más de 18 países, han sido más de dos mil shows con lleno total. Es uno de las obras consentidos de Andrés López. Tal vez el éxito de La Pelota se debe a que es un homenaje a las generaciones y a las anécdotas que suceden durante nuestra infancia, un tema muy común para todos. Para continuar con la celebración de los 15 años invitamos a Andrés para crear la banda sonora que acompaña más de una década de humor.

Por Andrés López // @idealopez

La Pelota de Letras más que una comedia es una fiesta en vivo. Una fiesta tiene orquesta. En este homenaje a las familias notamos que en el DVD la obra empieza y termina con The Rhythm of the Night de Corona. Eso tiene un porqué. En 1994 tuve la la oportunidad de ir al Discovery Tour de The Pet Shop Boys en Bogotá (siempre he sido muy fan de esta banda), allí viví uno de los mejores conciertos de mi vida, los colores, la escenografía, los mash-up y las mezclas del pop y el house, PSB hizo una mezcla de una de sus canciones con la canción de Corona y para mí eso fue fenomenal. Ahí me di cuenta de toda la mezcla de sonidos de mi generación, al pop color azul nostálgico y profundo que tienen los Pet Shop Boys, y me dije: “Algún día tengo que hacer un espectáculo para mucha gente y cuando lo logre le haré un homenaje a los PSB y a la música de la época”.

En una fiesta bien podía sonar una tanda pop anglo con música tropical. Es decir, nuestra noción de fiesta nunca es cerrada a un ritmo o tendencia musical, bailamos de todo y mezclamos todo como lo hacen los PSB. Eso me pareció mágico, por eso aparece ahí la canción de Corona, no por Corona sino por los Pet Shop Boys.

Entre otras canciones representativas de La Pelota de Letras están Get down on it, de Kool & the Gang, mi traducción fonética al “sacar la letra” del coro sería: “Chicharrones, con calzones”, o Total Eclipse of the Heart (Toca que irse y pagar) de Bonnie Tyler que mi traducción del coro era "Chocorramo...lalalalala", porque en mi época eran escasos los colegios bilingües, a mí me tocaba traducir las canciones a mi manera o con los amigos cuando nos reuníamos a escuchar y compartir los discos que no teníamos, mientras las chicas se inventaban las coreografías de las canciones, sobre todo las de Menudo, los chicos las de KISS. Fuimos la generación que no tuvo miedo a “la boleta”, “al oso”, al “ridículo artístico”.

Ver el video de Smooth Criminal de Michael Jackson haciendo magia inclinándose más allá de su centro de gravedad era lo máximo, y corear a unísono “Annie, you are ok”, que para mí significaba una chica llamada “Any” con apellido “Yuwoking”, y la famosa canción de Ghostbusters que yo grabé más de cinco veces en cassettes TDK de 90 o Maxwell de 60; sintonizaba todas las emisoras esperando a que el DJ la pusiera.

Otra canción muy especial fue You're the inspiration de Chicago, con el pianito sintetizador, esa era la balada romanticona y melcochuda de la época (que para mí eran noches de soledad, para mis amigos populares rumbeo fijo), y Smooth Operator (aún no sé qué significa eso se agradece cualquier aporte a comprender la canción de Sade). La cantábamos a viva voz como “En Bus a Pereira”. “Compro la paleta de coco por la ventana de la flota”, cosa común cuando uno va hacia tal ciudad por tierra cosa que hice muchas veces yendo a Cali. With or Without You de U2 era “Wilson Libardo” y me imaginaba un muchacho llamado así llevando pedidos de una tienda cerca de un conjunto de la Colina Campestre. Recuerdo haberla cantado así en un concierto de U2 en Miami junto a mis amigos.

El gran maestro Wilfrido Vargas también representa una parte muy importante en la historia de La Pelota de Letras. Todo empezó un septiembre de 1985 en esa Modelia Nororiental de los 80´s, pues gracias a Wilfrido pude darle besos a una chica popular y muy bonita del colegio, ella me rumbió bailando Volveré. Gracias a este maestro del merengue dominicano muchos pudimos dar el primer beso en las clásicas fiestas de garage de casa, él fue el motor que impulsó la reproducción de mi generación, nosotros nos hicimos hombres y mujeres gracias a Wilfrido. Al latino le gusta bailar y este tipo de música le da a uno la confianza para la acceder a una perfecta. Las nuevas generaciones son descendientes de padres y madres que bailaron las canciones de Wilfrido, de generación en generación Wilfrido nos acompaña. Wilfrido le dijo a Neil Armstrong “¡Ah!, la Luna”.

Yo aprendí a bailar salsa gracias a la canción Sobre las Olas de los Los Latin Brothers (porque uno se defendía con el merengue, pero la salsa es una topología matemática más avanzada para un bogotano).

También me marcó la salsa del gran Rapsoda de la Fania, Rubén Blades, y sobre todo Gitana de Willie Colón (para mí es como escuchar el aria Habanera de la ópera Carmen de Bizet); Gitana se basa en los poemas de Gustavo Adolfo Bécquer, un poeta clásico y sublime, bordando el castellano en tejidos de crochet celestiales.

Ver bailar a los papás con la música de Lucho Bermúdez o ir de viaje en flota subiendo por las cordilleras colombianas (porque yo me atravesé el país en flota) y escuchar a Pastor López y su famosa canción Loquito por ti o Traicionera y el Pescador de Barú de Los Warahuaco. Forman parte importante de la historia musical de mi comedia las canciones de las series de televisión como Verano del 98, Plaza Sésamo, Centella, Mazinger Z, los Barbapapá, Maya Maya, Heidi (en mi época se puede decir que habían muchas Heidis, chicas necias, bonitas y con problemas). Hace parte sustancial por supuesto el gran Show de Jimmy Salcedo con el Culebro Casanova, quienes me inspiraron a ser comediante y llegar a crear La Pelota de Letras.

Todo este popurrí de canciones marcó a mi generación y se puede decir que aún son un ícono importante de referencia para las nuevas generaciones, porque uno canta para no olvidar (así lo hacían los poetas de la época que no sabían leer ni escribir), en conclusión: La música es memoria. La Pelota de Letras es eso una herramienta de la memoria usando la comedia para que no se nos olvide lo que hemos vivido en familia. Era la tesis de grado que yo tenía planeada en la Facultad de Antropología, pero decidí hacerla comedia. Y comedia es fiesta con música.