Se encuentra usted aquí

Erlend Øye: una charla sobre música acústica, migración y negación cultural

Hablamos con Erlend Øye sobre repensar la “música acústica”, sus viajes por el mundo y las políticas migratorias
Foto: Katherin Fresneda
Foto: Katherin Fresneda
Por
Redacción Shock

El noruego Erlend Øye vino a Bogotá para hacer dos shows. Uno en el Teatro Mayor y otro en el Festival Estéreo Picnic. La nueva apuesta del exvocalista de The Whitest Boy Alive y Kings of Convenience es una reinvención del concepto de “música acústica”, un desmonte del ruido y una exploración por la música latinoamericana.

Por Fabián Páez López - @davidchaka // Fotos: Katherin Fresneda   

Con el paso de los años, la música del noruego Erlend Øye fue haciéndose más apacible. Fue como una conversión que lo hizo despojarse de la maquinaria pesada, los amplificadores e inscribirse dentro de la filosofía slow. En el camino, pasó por varias etapas y acumuló muchas millas hasta encontrarse con el punto de calidez tradicionalista y sobrecogedora que presentó en su último show en Bogotá.

Øye empezó a hacer indiefolk a mediados de los 90 en su natal Bergen con el cuarteto Skog. Luego, se mudó a Londres donde tuvo un paso fugaz por la banda Peachfuzz y al regresar conformó la dupla que le daría un reconocimiento global dentro de los circuitos indie, Kings of Convenience. Un dúo de conformado en compañía de Eirik Bøe con el que lanzó cinco álbumes y cuyo show en vivo consistía en dos voces y dos guitarras acústicas.

Al tiempo que Øye participaba del minimalismo indie de Kings of Convenience, peregrinaba por Europa aprendiendo a hacer música electrónica. En 2003 lanzó Unrest, su primer proyecto solista hecho en diez países distintos de la mano de diez dj y productores diferentes; entre ellos, los estadounidenses Morgan Geist, Prefuse 73 y el alemán Schneider TM. Fue también por esa época, en 2006, cuando lanzó el primer álbum con el cuarteto The Whitest Boy Alive; uno de sus proyectos más aclamados, bailables y, hasta cierto punto, experimentales, pues saltó del indie a una especie de dream pop con elementos del shoegaze. Si su voz había hecho match con beats producidos en computadora, en The Whitest Boy Alive le sumó complejidad a su repertorio al combinarla con su guitarra y los teclados y sintetizadores que operaba Daniel Nentwig.

Después de dos álbumes lanzados con The Whitest Boy Alive y su posterior disolución, además de una enfermedad auditiva que le impedía estar durante mucho tiempo recibiendo grandes descargas de sonido, Øye inició de nuevo su carrera como solista. En 2014 lanzó Legao, un álbum grabado en Islandia con el grupo de reggae local Hjálmar y, ahora, cinco años después, se mudó Siracusa en Sicilia, Italia, y se alió con un trío de músicos sicilianos conocidos como La Comitiva.

Juntos están explorando las músicas tradicionales, retando al ruido de los clubes y construyendo una propuesta que, aunque tiene todavía mucho de electrónico en la forma de concebir la música, es una apuesta por el purismo acústico.  

Hablamos con Erlend Øye de su show con La Comitiva, de sus viajes y de la migración, antes de sus shows en el Teatro Mayor y Estéreo Picnic 2019.

Esta es la primera vez que viene como director de la banda a Colombia, ¿debemos esperar nueva música o solo un cambio de formato?

Pasó un buen tiempo desde que vine con The Whitest Boy Alive y Kings of Convenience. Fueron buenos shows y el público se divirtió. Ahora mismo estoy en medio de un proyecto que presenta mi música antigua, pero también estamos en el proceso de hacer música nueva. Así que esta gira también se trata de que conozcamos estas canciones, que grabaremos cuando volvamos a Europa.

¿Cuál es la diferencia de este show a lo que hacía con The Witest Boy Alive o Kings of Convenience?

Con cada proyecto que realizo hay mucho tiempo que dedicas a desarrollar un cierto sonido y cierta química con las personas con las que actúas. Al igual que con los cuatro chicos de The Whitest Boy Alive, teníamos cierta química y eso fue muy satisfactorio para la audiencia. Particularmente, cuando la gente bailaba con Whitest Boy Alive: al comienzo de esa banda, la gente no entendía que se suponía que debían bailar. Estaban de pie escuchando la música. Esa es una parte difícil para cualquier banda. Tienes que darle tiempo a la gente para que entienda de qué se trata tu música. y, por lo tanto, se sientan cómodos con ella; luego es divertido acercarse y obtener la respuesta correcta de la gente.

Con Kings of Convenience mi único problema es que estaba muy limitado a todo lo que podíamos hacer, porque solo somos dos y porque Eirik tiene cierta opinión de qué deberíamos hacer. Con La Comitiva estamos explorando las investigaciones de la música latinoamericana, porque a todos les encantan los diferentes tipos de música latinoamericana. También se trata de explorar la música acústica. Realmente me gusta la música electrónica, pero no me gusta tanto hablar desde la escena electrónica ahora, así que trato de tomar lo que aprendí de la composición de la música electrónica en convertirlo en música acústica y todos en La Comitiva están muy metidos en ello.

img_5206-2.jpg

Toda su música ha estado marcada por sus viajes por el mundo. ¿Por qué esta nueva etapa está tan influenciada por la música Latinoaméricana?

Al final, no he visitado tantos lugares en Latinoamérica como quisiera. He estado en México, Colombia, Perú, Ecuador, Chile, Argentina, Uruguay, Brasil. Nunca he viajado por Centroamérica, nunca he estado en Cuba o en ninguna de las islas. Todavía siento que hay muchos más lugares para ir, pero está un poco limitado a donde tengo una audiencia, pero está creciendo. El año pasado estuve en Medellín. Este año quiero tocar en Cali, así que espero hacer un gran revuelo en las ciudades capitales y moverme a otras partes del país.

¿Qué hace para conocer la cultura y la música de una ciudad cada vez que llega?

Lo que generalmente quiero hacer cuando voy a cualquier ciudad es tratar de entender cómo son las vidas de las personas. Tengo curiosidad por ver cómo las personas llevan su vida cotidiana. No estoy tan interesado en ver una lista de sitios. Si quisiera subir a la cima de esa montaña (señala a Monserrate), por ejemplo, estoy seguro de que tendría una buena vista, pero allí solo te encuentras otros turistas. Eso no es tan interesante para mí. Mi sueño siempre es encontrar a otros músicos que toquen instrumentos acústicos y entrar en esa situación de cuando estás en la casa de alguien y empiezan tocar la guitarra u otro instrumento y terminamos tocando música en un círculo y puedes escuchar algo de lo que ellos hacen.

¿Recuerda a los destinos por su música tradicional?

En realidad, siempre se trata de la comida. Mi pregunta siempre es: ¿qué podemos comer aquí? Recuerdo que mi primera impresión de Colombia fue muy colorida, sobre todo por el hecho de que vine de México y me encontré con que su ceviche era muy dulce y no picante. Yo prefiero el picante, pero sabes que se trata de tus expectativas. Piensas ‘ah, ceviche, sé lo que es eso’. Y pues no, aquí hay algo más. Ahora me encanta el ceviche colombiano, pero tienes que volver a acostumbrarte.

¿Dónde recuerda haber encontrado una movida musical más sólida?

Estuvimos en Río de Janeiro en diciembre. Después de tocar, le preguntamos a alguna gente qué estaba pasando más tarde en la ciudad. Cerca del lugar donde estábamos había un club que parecía de techno-house, entramos y aunque sí parecía un club de techno en el escenario había nueve músicos de samba; tocaban en vivo y nadie estaba prestando atención a la banda. Pero la gente también estaba bailando. Y eso es lo que genera un músico de un nivel muy alto. Eso es realmente difícil de encontrar. Si vas a la argentina, por ejemplo, no encuentras mucho tango. Nadie está interesado en él. He estado en Brasil muchas veces, pero es muy difícil encontrar una tradición real, actual, viva; que vaya hacia adelante, pero con respeto por el pasado. Es difícil porque la mayoría de los países no quieren su pasado.

Por ejemplo, en muchos países de Latinoamérica, muchos músicos no quieren sonar como de su propio país, quieren sonar como lo hacen otras bandas en Inglaterra o Estados Unidos. O como alguna música fresca alternativa de algún otro lugar. Es como si quisieras salir del todo de tu país y tienes que sacarte un poco de tu propia nacionalidad o de otra manera la gente no estará interesada en ti.

Siempre estamos con esa incertidumbre, si la música tradicional se puede perder de alguna forma.

Si oyes la samba en Brasil, escuchas samba toda tu vida. Aunque eso puede no sonar interesante para muchos. Cuando hablo de música acústica, creo que mucha gente no puede verla como algo emocionante, pero sé que hay muchas variedades y estoy trabajando en ello. La gente me pregunta cuál es el género de tu música: ‘bueno, pues es música acústica’. Por supuesto, digo que es música acústica con una mente electrónica, pero mucha gente no puede ver más allá de eso, ‘no hay máquina, ok, no es electrónica’. Pero para mí es como en la samba, puedo ver muchas diferencias entre samba buena y la samba mala, así que creo que es difícil para la gente que solo quiere decir ‘no me gusta todo ese género musical, eso no es para mí’. Y por supuesto ese no puede ser el caso, en todo hay cosas buenas y cosas malas.

img_5198.jpg

Una última pregunta, a propósito de todos los viajes y lo que ha pasado con la política global sobre las migraciones y la avanzada de los movimientos antimigratorios ¿cómo ve la situación desde Europa?

Es una pregunta difícil. Si sigues las noticias nadie está haciendo la pregunta realmente importante: ¿dónde comienza o termina nuestra responsabilidad de ayudar? Es decir, ¿cuánto deberíamos ayudar? Deberías ayudar a la gente que puedes ayudar, así como tiene sentido ayudar a tu amigo, o como tiene sentido hacer un esfuerzo por ayudar al país vecino y tiene sentido darles a las personas la oportunidad de vivir mejor con ellos mismos. Pero existe un problema cuando la inmigración cambia la forma en que un país está utilizando su espacio público y eso de alguna manera puede ser una amenaza para la democracia. Por ejemplo, si ya no quieres caminar mucho por el centro de tu ciudad porque hay mucha gente pidiendo dinero y se vuelve peligroso por la noche. La gente ya no camina por la calle y se queda dentro de su casa. Es un precio muy alto que pagar para ayudar.

Deseo que la inmigración, de alguna manera, esté relacionada con un punto medio. Veamos el caso de Colombia: cada persona venezolana que ingresa aquí tiene que tener contacto con una persona colombiana. Tuviste que haberlo tenido obligado o pudiste recibir a alguien voluntariamente La persona que eligió tener ese contacto voluntariamente es la que da la bienvenida y enseña cómo funcionan las cosas en su país y la persona que viene empieza a sentir una responsabilidad con el otro.

Así es que lo que puedes hacer es decir ‘está bien’, acepto a una persona y luego la recibo a otra de, por ejemplo, de Somalia. La persona de Somalia entra y tengo que decirles ‘aquí en Italia (que es donde yo vivo) las cosas son así y no así y creo que esto es diferente en tu país, así que llámame si tienes algún problema con esto, esto es esto, y yo te recomiendo hacer esto’. De esta manera, creo, es la forma correcta de que haya un encuentro. No creo que sea una buena idea que un gobierno esté decidiendo sobre la mitad del país que tenemos que admitir a muchos inmigrantes, creo que tiene sentido que la gente sienta que esa es una decisión propia. Quiero ayudar, ayudo. Porque lo que está sucediendo ahora es que algunas personas sienten que algo se está decidiendo sobre sus cabezas, por lo que se enojan mucho y dicen cosas del tipo “no quiero que esta gente entre a cambiar mi país”. Por supuesto, si supieran que cada persona que llega a este país es representativa de alguna manera, como que tiene un amigo o contacto, tal vez esta sea la manera de cambiar las cosas en sus países. Es una larga y difícil pregunta.

Muchas veces ni siquiera es el problema central de los países

Cierto, porque no podemos encerrarnos en nuestros países, porque eventualmente los problemas del mundo es que todos vivimos en el mismo planeta. Lo que creo que es una muy buena idea, por ejemplo, algo como la Unión Europea. Países que decidieron que eran tan similares que podíamos abandonar nuestras fronteras y la gente puede moverse libremente entre ellas. Así pasan cosas como el tipo de inmigración en el que personas que, como los italianos, que tienen una conexión increíble. Los italianos que van a Noruega se sienten muy felices de tener un trabajo con un contrato. Se dicen ‘no puedo creer tener un trabajo con un contrato’. Para alguien de Noruega eso es muy normal y aburrido, pero si ellos se mudan a Italia estarán diciendo que la comida es muy buena, algo que para el italiano es muy normal o aburrido. Realmente, para nosotros es increíble. Es un contacto muy bueno, muy natural. Y para culturas diferentes a ti, creo que lo difícil es averiguar dónde tenemos algo en común, qué podemos compartir juntos y si no tenemos idea de lo que puedes compartir con cierto grupo de personas, bueno, entonces es más difícil aceptar que venga a tu país, pero si tal vez sabes más sobre ellos, sabrás que hay algo nuevo que compartir.

Más contenido sobre: