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Estéreo Picnic: una extraña manera en la que Colombia se reconoce a sí misma

Las agrupaciones nacionales del Festival Estéreo Picnic tienen un discurso muy particular sobre Colombia.
Absalón y Afropacífico
Absalón y Afropacífico
Por
Juan Pablo Castiblanco Ricaurte

Que Underworld, que Arctic Monkeys, que Zhu, que Kendrick Lamar, que Koze, que Tiesto, que Rhye... todo eso está muy bien; finalmente Estéreo Picnic y otros festivales que existen y han existido en Colombia de su tipo (Sónar, Jamming, Nemcatacoa, SOMA, entre otros), existen para que el público local tenga acceso de primera mano a toda la oferta internacional que crecimos viendo en canales de video, oyendo en emisoras anglo y viendo cómo desfilaban en otros países de la región menos acá. Pero si a Estéreo Picnic le quitáramos el brillo de estos grandes nombres extranjeros, lo que queda es una interesantísima muestra de sonidos y expresiones colombianas que representan múltiples y a veces contradictorias capas de nuestra nacionalidad.

Por: Juan Pablo Castiblanco Ricaurte // @KidCasti

Tomemos por ejemplo que uno de los momentos estelares del Festival, uno de los nombres que más llamó la atención, además de los headliners (hasta nombrados en inglés y todo), fue el Grupo Niche. Favorecido también porque el cronograma lo dejó con pocos enfrentados, el Grupo Niche tuvo la mayor concentración del Estéreo Picnic hasta ahora. Rolos y foráneos, roqueros y salseros, hipsters y otros que no tanto, estuvieron intensamente conectados con los himnos de varias generaciones como Cali pachanguero, Sin sentimiento Gotas de lluvia. ¿Por qué una banda que lleva casi tres décadas de carrera, que se está presentando constantemente, generó tanto revuelo y fascinación? O, mejor aún, ¿por qué generó fascinación entre este público? ¿No se trataría acaso de una generación encerrada en sí misma que apenas está mirando lo que durante mucho tiempo pasó a su alrededor?

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Minutos antes, en otro escenario, el colombiano Claudio Tandimónaco mostraba con su proyecto La Payara cómo la música electrónica es capaz de hermanarse con ritmos folclóricos como la cumbia, lo andino o lo llanero. Entrada la noche Mitú sumó a su autodenominado “tecno palenquero” la trompeta de León Pardo y la percusión de Legrone Nobue; otro encuentro más que afortunado entre lo electrónico y lo folclórico. Cerrero, el proyecto del líder del sello Llorona Records -especializado en pescar joyas de la cumbia y el dub- también hizo lo suyo. Menos híbrido, pero absolutamente contundente en sus descargas, el día comenzó con el currulao de Absalón y Afropacífico. Y en otra línea más urbana, Pedrina y TSH Sudaca mostraron cómo las ciudades han absorbido géneros globales como el pop, el funk o el hip hop. Incluso, si queremos seguir llamando a lista a las nacionales, hay que meter a todos los DJ y proyectos electrónicos que sonaron en el domo Budweiser y, por supuesto, a los artistas que estuvieron el 5 de abril y los que estarán el 7: el pop de Esteman, el trap de clase media de Ha$lopablito, el soul de Mabiland, el punk de The Kitsch, el jazz progresivo de Arrabalero, el rock progresivo de Montaña, la sicodelia de Nicolás y los fumadores o de Quemarlo todo por error.

Todos, a su manera, son relatos de la Colombia de hoy.

¿Entonces cuál es la Colombia que deja ver el Estéreo Picnic? Esto es una pregunta larga y abierta, pero se pueden empezar a sacar algunas conclusiones. Por una parte está la Colombia que el centro –Bogotá– apenas está empezando a descubrir, gracias a un proceso de paz que torpe y con obstáculos se está aplicando. Tal como pasó con el tropipop a comienzos de milenio, la capital está hurgando en el folclor del país al que le dio la espalda y está mezclándolo con los ritmos que dominan en el extranjero. Así está naciendo un diálogo entre modernidad y tradición, entre urbanidad y naturaleza. Estéreo Picnic está haciendo una muestra de cómo estamos recuperando y reclamando los ritmos y géneros que dejamos de mirar por una embestida furiosa de las influencias extranjeras.

(Vea también en video: Nietzsche o Niche: ¿quiénes son los verdaderos filósofos?)

Otra lectura es que Colombia es un país que produjo actos musicales de altísimo nivel, reconocidos en todo el mundo, pero que apenas acá estamos adquiriendo la capacidad de reconocer y valorar. Por estar pendientes o reclamando el surgimiento del nuevo Rolling Stones / Queen / Metallica / Nirvana / Coldplay / Oasis, no nos dimos cuenta que ya estaba brotando referentes sonoros globales como el propio Grupo Niche, Aterciopelados, Carlos Vives, Shakira, Totó La Momposina, entre otros. La fascinación kitsch por el Grupo Niche es la muestra de que apenas estamos cayendo en cuenta que la música colombiana sí entregó actos relevantes y únicos.

Por último, Estéreo Picnic también está dándole espacio a una colombianidad que siempre ha estado en diálogo con las tendencias globales gracias a la era Internet. Sin necesidad de acudir al folclor, muchos músicos se han sumado a la conversación universal gracias al libre acceso a la información demostrando que Colombia, para bien o para mal, ya está metida en las dinámicas globales.

Y claro, como somos colombianos, todas estas reflexiones suceden mientras nos enfiestamos en un festival de música.

 

(Encuentre acá todos los contenidos de nuestro especial de Estéreo Picnic 2019:  fotos, entrevistas y análisis necesarios para recordar la fiesta)

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