Se encuentra usted aquí

Festival Estéreo Picnic: ¿el legado de los hipsters sigue vivo?

Hay pruebas que comprueban que aunque los hipsters parecen estar en vía de extinción, lograron institucionalizar unas cuantas tendencias
Por
Redacción Shock

Hay pruebas que comprueban que aunque los hipsters parecen estar en vía de extinción, sí lograron institucionalizar unas cuantas tendencias que más de uno todavía luce por ahí en la calle y en los parajes de un mundo distinto.

 

Por Mayra Hernández @mayaelectrik - Fotos: Archivo Shock

Gafas Ray Ban clásicas –corrección: copia barata de las clásicas Rayban  que venden en la calle–, camisas a cuadros, barbas eternas, pelos sin bañar, ropa de la mamá, abuela o tía; conocedores hasta el tuétano de Bukowski y la discografía del artista indie más desconocido del mundo; tatuajes hasta el cogote, visitantes recurrentes de las tiendas vintage o segundazos; amantes de los sombreros, charladores efervescentes de literatura, música, arte y diseño; suscriptores fieles de revistas y portales como Nylon, Id y Pitchfork; Tumblr antes que Facebook y así sucesivamente. Así son –¿o eran?– los hípsters que se han convertido en sinónimo del Festival Estéreo Picnic. 

En el 2008, dos años antes del nacimiento de la primera edición de Estéreo Picnic, se asomaban tímidamente por las calles y conciertos de la capital los primeros seres transformados a una “subcultura” de jovenzuelos “renegados” que hicieron de la música indie tipo Toro y Moi y Erlend Øye, el soundtrack perfecto de sus vidas. Sí, esos  que se adaptaron en un dos por tres al estilo de vida de esos especímenes mejor conocidos como hipsters. 

Tal vez fue la alineación planetaria y de los tiempos que hizo que en 2010, la aparición del  Estéreo Picnic en  el panorama musical lo convirtiera en el abanderado de la escena independiente. A su vez, fue también el caldo de cultivo perfecto para aglomerar a los representantes nacionales de esa tribu, aunque ese mismo año ya  había quienes anunciaban la desaparición de los hípsters. Dov Charney, el mismísimo fundador de American Apparel, la marca hipster en su máxima expresión, declaró en la publicación estadounidense SFGATE que el hipster había llegado a su fin. En realidad, se refería a una apuesta estratégica de la marca. Pero eso tan solo era un presagio. 

Pero si en Estados Unidos los hipsters estaban en decadencia en pleno 2010, cuando referirse o tildar a alguien de hipster ya era un término peyorativo y ofensivo, aquí todavía les quedaba tela por cortar. Sobre todo en un magno evento como Estéreo Picnic que muchos en algún momento catalogaron como el evento hipster por excelencia. La pregunta es, ¿aún existen los hipsters en estas tierras colombianas, los parajes de un mundo distinto y el resto de globo terráqueo? Un no rotundo o un sí afirmativo es irse a los extremos, así que dejémoslo en un “tal vez”. Evolucionaron, cambiaron. Se transformaron, se diluyeron en el panorama en el momento en que dejaron de ser una contracultura y fueron absorbidos por un fenómeno comercial y social a nivel global así como alguna vez sucedió con los punks. 

Lo que alguna vez fue el término sombrilla para definir una contracultura de jóvenes creativos que vestían, vivían y actuaban de cierta forma, se difuminó. ¿O no le parece que de no ser así usted, yo y la mayoría de sus amigos y conocidos cabrían en esa sombrilla? Todos tan creativos, todos tan intelectuales, todos tan alternativamente vestidos con las tendencias de Forever 21, Zara o Stradivarius, con la guía de  los tableros de Pinterest y las fotos de inspiración de los asistentes de Lollapalooza. No sería pecado decir que todos alguna vez hemos lucido una que otra tendencia eminentemente hipster. Y mucho menos es pecado decir que el rastro que dejaron en materia de tendencia aún vive en el armario de muchos. 

Chris Sanderson, futurologista y co-fundador de la agencia de predicción de tendencias The Future Laboratory, explica en un completo artículo de The Guardian sobre el fin de los hipsters que más que un caso de muerte súbita es un caso de evolución. Y como llegar a una conclusión final implica un complejo tratado teórico y social como el que ya se encargó de hacer The Guardian, qué mejor que  una imagen que habla más que mil palabras para evidenciar que, lo que hace unos años era “hipster” y “distinto” en los parajes de Estéreo Picnic, hoy simplemente hace parte del paisaje urbano del festival, con personajes que le dieron el sí a más de una  tendencia hípster, incluyéndola en sus estilos cotidianos,  y no por eso devinieron hipsters. Claro está, un clavo saca otro clavo.  Si el hispterismo se desvaneció, lo que sí activo a la velocidad de la luz, fue la creación acelerada de términos aptos para catalogar las tribus o más bien generaciones urbanas por venir: que los Yuccie –Young urban creatives–, que los Muppie –algo así como hipsters remasterizados, más limpios y adictos a los dispositivos móviles, al deporte y así sucesivamente–, pero esas son historias de otro talego.

Por ahora, por cortesía de las seis ediciones de Estéreo Picnic, presentamos las pruebas que comprueban que enmarcar a alguien por que lleva x o y cosa, es una cosa del pasado; que aunque los hipsters supuestamente desaparecieron, su legado sigue vivo; y que las tendencias que alguna vez impusieron se niegan a desaparecer. 


¿Sobrevivirán a Estéreo Picnic 2016? Amanecerá en la república musical y veremos. 

Somprero de copa y chupa de moda!

Los sombreritos de ala corta fueron inevitablemente una insignia hipster por allá en el 2009. En 2010 llegaron con fuerza a Estéreo Picnic sobre las cabezas de artistas y asistentes y desde ahí se negaron a desaparecer.

Se convirtieron en un accesorio casi obligatorio del festival. Algunos los llevaban escudado  por el sol, otros simplemente herederos de la impronta hipster en versión remasterizada y tecno.

Cuadros al cuadrado

Hipster que se respetaba tenía más de 10 camisas de cuadros en su closet así no supiera qué era el grunge. En las primeras ediciones del festival el estampado cuadriculado era una camisa en la que muchos caían por conversión al hipsterismo, o porque mágicamente llegaban a su closet seducidos por las tendencias de las calles y los retails. Muchos sin saber que ya existían los hipsters y que corrían peligro de que los incluyeran en ese paquete como posiblemente es el caso del vocalista de Radio Rebelde.

El tema con los cuadros, en el caso de los hombres, es que las opciones en diseño para ellos no son muchas. Por eso, hipster o no, es casi una obligación en cualquier closet masculino. Y que lo diga Mario Duarte, que de hipster no tiene ni la curva de la oreja. 

Gafas vintage, casi originales y demás.

Con la llegada de los hipsters, las gafas tipo Ray Ban clásicas, originales o chiveadas, tuvieron sus 15 minutos de fama y otras cuantas horas, meses y años. Ya en la segunda edición de Estéreo Picnic no solo las vendían en el Hippie Market sino que las regalaban con las ingeniosas activaciones de marca. ¿Cómo no caer a la tentación? Gratis hasta un huevo. Más que por hipster, sino por clásicas, son un modelo que se niega a  desaparecer. Claro que también aplicaban tipo vintage, formuladas o sobre ojos con visión perfecta. Como sea, se mantienen vigentes

Las chicas, como siempre más arriesgadas que las chicos, en cuanto empezaron a   diversificarse los modelos de gafas, fueron las primeras en darles el sí a nuevos modelos que las acompañaban en los soleados días del festival. 

Despeinada aja, aja, aja

Hace unos años entre más despeinada o con más colores, mucho mejor

Los colores se mantenían y llegaron las trenzas para combatir el despeluque. Peinados más elaborados reemplazaron los peinados hipsters de unos años atrás.

Barbudos y bigotudos

El día en que los genes también fueron una excusa para catalogar a la gente, ese día los hombres perdieron. Pasaron de ser hipsters por llevar barba y bigotes, a lumbersexuales porque simplemente se dejaron crecer la barba. 

Florecita rockera

Si al principio el accesorio de insignia para la cabeza de los hipsters era el sombrero, las chicas prefirieron buscaron en su lado más femenino. Comenzaron por los accesorios delicados para el pelo y terminaron en gigantes coronas de flores que ya rayan con la repetidera. Alguna vez fueron un lindo accesorio, pero ya es hora de evolucionar.

¿Cuáles de estas apuestas se volverán a ver en Estéreo Picnic? Hagan sus apuestas.

 

Temas relacionados: