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Hablamos con el niño genio de la electrónica, Flume

Con 25 años y estrenando premio Grammy, Flume viene a encabezar uno de los mejores carteles de festival que han podido ver estas tierras, el Estéreo Picnic
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Por
Fabián Páez López

Hablamos con él antes de su show y repasamos su precoz historia de ascenso como productor.  

Por Fabián Páez López // @Davidchaka – Fotos: Gettyimages

Con solo 20 años el australiano Harley Edward Streten, mejor conocido como Flume, produjo un álbum debut que le abriría todas las puertas en la industria de la música. Fue una historia de rápido ascenso que, como pasó con Skrillex, se generó durante un precoz encierro creativo detrás de una pantalla de computador, pero que se inspiró en la cultura sonora de los clubes de electrónica. Una historia que, de hecho, tiene mucho de paradigmática para esta generación, la de los millenials. Todo apunta a que hay una especie de explosión creativa sustentada en la individualidad extrema de estos tiempos y que ha desembocado en sonidos muy finos y glamurosos, pero proclives a caer en un mercado que los lleva al extremo de lo etéreo. 

El primer álbum de Streten se tituló Flume y salió en 2012. Era una poderosa exposición de bajos agudos, vocales fugaces y sintetizadores reverberando que sonaban como estar viajando por entre una lluvia de disparos laser a través del espacio. El disco, de 15 canciones, solo tenía cinco invitados –entre ellos, Chet Feker. Pero el éxito de esa placa lo llevo a hilar una red de colaboraciones que se convertiría en constante (y de paso, a ubicar una fórmula más comercial). Tanto que un año después reeditó el mismo álbum en formato digital sumándole varios nombres; además, también en 2013, publicó el exquisito EP Lockjaw junto a su coterrano Chet Faker. De allí salieron dos temas definitivos que lo ubicarían en una enredosa posición entre lo experimental/trascendental y el mainstream de la electrónica: Drop The Game con Chet Faker y You & Me, una versión de un track de Disclosure. Temas que con una misma fuerza calaron muy hondo en dos circuitos muy diferentes. 

Cuatro años después de su debut, en 2016, salió al aire su nueva placa: Skin. Esta vez la lista de colaboradores era más gruesa. La encabezaba el recién ganador del Grammy a mejor álbum Beck; Aluna George, Tove Lo, Vic Mensa, Little Dragons, Kai, Vince Staples y KUČKA engordaban el número de invitados. En esta placa primó la reiteración del drop en cada track, un elemento que ha hecho que se le relacione con fórmulas comerciales empleadas por trabajos más livianos de EDM, pero a decir verdad en Skin hay una suma de influencias más variadas que abarcan desde el Hip Hop, el ambient y varios juegos vocales que podrían ubicarlo en el pop o el neosoul. Eso sí, con mucho menos de experimentación. 

Con Skin Flume fue ganador del Grammy en la categoría a Mejor Álbum Dance/Electrónica en este año. Un premio al que le dedican un gramófono desde el 2005 y que inauguró Basement Jaxx, pero que también han ganado otros nombres que hoy son imprescindibles en la historia de la música. Proyectos que viéndolos en retrospectiva son propuestas disimiles que pertenecen del mismo modo a los universos del pop y la electrónica. A saber: Madonna y Lady Gaga; Skrillex, Aphex Twin, Daft Punk y The Chemical Brothers. 

Pero a Flume resulta difícil ubicarlo dentro de una gran tendencia en el panorama de la música electrónica sin pecar de sobreactuación. Ni siquiera él quiere hacerlo. En una industria que ha sacado la vasta corriente musical de los clubes para convertirla en piezas de radio que pegan en las listas, pero cuya única trascendencia en el tiempo se compara únicamente con la de los jingles publicitarios todo es dudoso. Es cierto que puede que casos como el de Disclosure, que se anunciaron en sus inicios con un potencial para redefinir el pop, se hayan desinflado en entregas posteriores; o que proyectos muy nombrados como The Chainsmokers pinten para convertirse en una maquina generadora de One Hit Wonders de EDM. Pero vale la pena decir que Flume puede transitar entre dos universos dispares. Hoy es como un niño genio que bien está al borde de tener un alcance limitado como el del UK garaje o pasar a la historia como alguno de los nombres que le dio vida al prospero movimiento del Big Beat. 

Después de todo, Streten ni siquiera completa tres décadas de vida y no hace mucho que descubrió su primer software de edición de audio cuando era niño en una caja de cereal, en casa de sus padres, donde produjo su primer álbum. Y aun así viene como una de las cabezas del cartel de uno de los festivales con más nombres importantes que han podido ver estas tierras, el Festival Estéreo Picnic 2017. Antes de que aterrice en Colombia hablamos con él. 

Te hiciste uno de los nombres más famosos del mundo de la electrónica desde muy joven, ¿cómo ha sido pasar tan rápido de poner tus canciones en Soundcloud a girar por festivales y colaborar con nombres conocidos de la industria? 

Sí, mi primer álbum se produjo hace casi 5 años y todo ha sido realmente loco y rápido. Ese álbum me ha llevado a explorar muchos lugares y parece que he explorado tanto el mundo cuando, justo, llegan nuevas cosas realmente emocionantes como ir a Colombia, un lugar en el que nunca he estado y que seguro será muy divertido. 

¿Qué cambió desde tu primer álbum hasta Skin

Una vez salió al aire mi primer álbum me llamaron varias personas y empecé a hacer muchas más colaboraciones. Creo que el primer álbum tenía un sonido más rígido, era similar en toda la grabación y tenía unos tiempos particulares alrededor de él, lo cual cambia en el segundo álbum, que tiene más sonidos extraños; mantiene una energía realmente alta, con sonidos más intensos y también explora sonidos más cálidos. Está más desmenuzado. Sí, son tracks mucho más desmenuzados. Tiene mucho más de la música "ambient". 

¿Cómo haces para componer, tienes algún ritual particular de creación antes de encerrarte a producir música?

Nada en particular. Compongo mi música en mi laptop, uso sintetizadores y tecnología. Desde muy pequeño siempre estoy descargando nuevos plugins y nuevas cosas que la gente ha convertido en software de instrumentos y cosas como esas. Pero yo también toqué el saxofón por diez años, aprendía en una academia después de la escuela, así que creo que eso me ayudó a entender la música antes de hacerla en el computador. 

Ahora que las ventas de discos no son lo primero, el escenario preferido de muchos consumidores de música son los festivales, tú empezaste a crecer en medio de esa explosión…

Bueno, me gustan los festivales musicales,  creo que son buenos para la música porque te obligan a desplazarte, conocer gente rara, gente que nunca antes te imaginaste que ibas a escuchar, es realmente enriquecedor. Solo desearía tener más tiempo para ir a festivales musicales y para escuchar más música electrónica. Tal vez debería hacerlo más en mi tiempo libre. 

¿Y cuál ha sido tu favorito? 

Si tuviera que elegir alguno sería el Calvi On The Rocks en Corsica, Francia. El festival es al aire libre y son muchas fiestas en la playa. Es una fiesta muy larga. Es de los festivales que más recuerdo de los que he estado; además de tocar estaba con amigos, iba a fiestas en la playa y tomaba buenos cócteles, fue muy divertido.   

¿Prefieres tocar en festivales o hacer actos en vivo solo?  

Pienso que cuando toco en festivales lo hago tratando de imprimir la mayor energía, tocando las canciones con una energía más alta. Pero cuando estamos en un concierto tengo más tiempo para poner mi música, usualmente son hora y media o dos horas. Es diferente. En un concierto mío manejo las canciones de una manera más controlada, estoy tratando de construir todo un ambiente más salvaje y tengo más opciones, mientras que en los festivales hay que mantener la energía arriba que ya está en el escenario. 

Ahora que el EDM y la electrónica en general son como el nuevo pop, ¿cuál crees que es el futuro de la música?

No lo tengo tan claro, pero creo que definitivamente ira por los caminos de la música electrónica. Creo que la música electrónica se va a convertir en algo más instrumental, con más personas envueltas en la elaboración de la música. La electrónica está construyendo nuevos instrumentales y creo que en el futuro mucho más de eso se podrá hacer desde una computadora. Puedes pensar que mucha música se va a perder, pero yo creo que va a volver y a mantenerse de una mejor manera. Es como un ahorro. Pase lo que pase la música electrónica sigue siendo el futuro. 

En tu último álbum, Skin, tienes varias colaboraciones, incluso Beck, que ganó el Grammy aparece en tu álbum, ¿cómo llegas a ellas?

En realidad es algo muy aleatorio. A veces hago algo y alguien aparece y quiere juntarse, otras veces hago la música pensada para contactar otras bandas que he escuchado antes, o a veces solo quiero acelerar sus canciones o intervenirlas. Pongo alguna canción y siento que encaja bien con lo que yo hago y sale.

Fue lo que pasó con Beck, él se interesó en mi música, nos contactamos y simplemente pasó. Nos reunimos en Los Ángeles, él me dijo lo que quería yo le dije lo que pensaba y estuvimos un par de días en el estudio. Fue realmente cool. 

En otra colaboración de tu último álbum, con Tove Lo, hiciste un video bien experimental, ¿qué tanto te involucras en la parte visual de tu proyecto? 

Siempre le dedicamos mucho tiempo y energía a la parte visual y estética de cada proyecto. Creo que la música es lo más importante, pero también es muy importante lo que puedes conseguir con las imágenes, es conectar ambos espacios, uno sonoro y uno visual. Los visuales son importantes para saber cómo se siente y cómo se va a sentir la gente al escuchar algo. Es determinante para describir si Flume es esto o lo otro. 

Todos los visuales, los videoclips y las tapas de los álbumes y los singles han terminado de la forma en que yo quiero que se vean. En Say It por ejemplo estas en un límite, como flotando, y puede llegar a sentirse tensión, siento que la música ayuda a construir ese ambiente de lo que es Flume. 

Le dedicamos mucho tiempo a pensar en eso, incluso para el show que van a ver en vivo, que nunca he estado en Colombia, tenemos un montón de arte, de imágenes y visuales pop experimentales bastante extraños preparados; quiero hacer sentir a la gente un poco incómoda, creo que eso es divertido.

 

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