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Los trabajos que nadie quiere en el Estéreo Picnic

Algunos aprovecharon el papayazo de trabajar en el Festival para ver a las bandas, otros solo cumplieron con un trabajo que alguien tenía que hacer
Por
Redacción Shock

Trabajar en un festival, rodeado de buena música, y poder ir gratis, no siempre es tan bueno como lo pintan. El Estéreo Picnic mueve una cantidad de marcas y de empleos que alguien tiene que hacer para que todo sea posible. Para muchos estar ahí es estar muy cerca pero muy lejos de ver alguno de los shows.

Fotos: Fox

Hablamos con varias de las personas que les toca sufrir o aprovechar esos empleos atípicos en el festival 

Vanesa Morris

Trabaja en el puesto de Échele Cabeza.Su misión en el Estéreo Picnic es analizar los alucinógenos que consumen los asistentes para que no les dé un mal viaje. Gracias a que le tocó trabajar pudo ver a Die Antwoord (Así fue el primer día del Estéreo Picnic 2016); le tocó cambiar el turno con su compañero el Químico. De todos modos, este año, dice, no hubiera pagado por el cartel.

Ricardo Andrés

Trabaja en el puesto del hippie Market que queda a la entrada del festival, es casi que el más alejado a los escenarios. El local se llama Blunt Wrap y vendían accesorios para el consumo de cannabis. Se perdió a todas las bandas del sábado porque hubo mucha gente comprando. Le dolió no ver a Seeed y a Muford and Sons.

Jefferson León

 

A Jefferson León no le gusta el Estéreo Picnic. Solo le hubiera gustado ver a Snoop Dogg, y de haberlo hecho, le hubiera tocado de pasada. Su trabajo es como estar en el estadio de espaldas al partido. La mayoría del tiempo le toca estar a la entrada del parque 222, cuidando que nadie se cole por debajo de las lonas. El viernes se colaron ocho personas y les tocó corretearlas. Agarraron a seis. 

Gabriela

A Gabriela le salió caro el trabajo en logística. En las horas de lluvia, se mojó  y se enfermó de sus pulmones. A eso hay que sumarle que todo el sábado tuvo una de las labores menos divertidas del festival, pedir ayuda para los borrachos que salían del baño. Tampoco hubiera pagado un festival porque dice que es muy caro y porque, en general, no le gusta. Solo hubiera ido a ver a Bad Religion y los alcanzó a ver de lejitos.

Sara Uribe

A Sara le tocó jalar la gente que estaba en el escenario Tigo para ofrecer celulares en el puesto de Huawei. Se perdió a Mumford & Sonse pero dice que pidió permiso para ver a Alabama Shakes y le gustó. Ella aprovechó trabajo y dice que ya se está programando para Lollapalooza. 

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