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Lo bueno, lo malo, lo feo y las preguntas de Estéreo Picnic 2018

Conclusiones finales de un agridulce Estéreo Picnic.
Shock
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Por
Redacción Shock

 

Lo bueno 

El regreso de las grandes bandas

Tremendo, tremendísimo, que en tiempos donde los festivales se han configurado como un espacio regido por la optimización de costos logísticos y de producción, el Estéreo Picnic se haya medido a traer bandas grandes, robustas y que lo entregaron todo en tarima. En tiempos donde se venía repitiendo el mismo formato de dj-cantante o dos dj -casos recientes como Wiz Khalifa, Snoop Dogg, Flume, Kygo, Jack Ü-, fue un lujo haber tenido en la programación montajes gigantes como los de Gorillaz, LCD Soundsystem, Zoé, The National, Lana del Rey o The Killers. Pero no se quedó en algo de las internacionales; agrupaciones colombianas como Ondatropica, La Chiva Gantiva, La BOA, Charles King, Tribu Baharú o La Ramona, presentaron ensambles que desecharon pistas programadas e incluyeron vientos y percusiones en vivo. Así es que se fortalece público, escena y, en últimas, se honra el espíritu de la música en vivo. 

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El gran formato de Gorillaz

Gorillaz trajo el equipo más profesional y completo que haya podido ver el Festival Estéreo Picnic. A Damon Albarn lo acompañó un combo de músicos británicos y de origen africano que completaron un formato de concierto poco visto en un festival. El grupo incluía a sus colaboradores Peven Everett, Pauline Black, Little Simz y Bootie Brown, además de un coro integrado por seis mujeres negras y los vecinos de cartel De La Soul y Kali Uchis.

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Los juguetes de LCD Soundystem

El universo de la música electrónica ha reducido los costos de un evento al comprimir todo en los platos del dj. LCD Soundsystem trajo una banda con percusiones de todos los tamaños y colores y un centro de sintetizadores que parecía el puesto de mando de una nave espacial. Un show milimétricamente diseñado donde los nueve integrantes de la banda tuvieron su momento privilegiado. Las visuales, los planos de las cámaras dispuestas sobre el escenario y la misma organización de los instrumentos, pertenecían a una banda que propuso un viaje colectivo y ambicioso a través de la música.

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Lo malo

El sacrificio de las bandas nacionales

¿Hasta cuándo seguirán quedando las bandas nacionales atrapadas en horarios donde solo las va a ver la mamá y los mejores amigos? Con excepciones contadas como Bomba Estéreo antes de Gorillaz, Diamante Eléctrico antes de Royal Blood, o Julio Victoria en horario “prime”, las bandas nacionales estuvieron arrinconadas en momentos donde el público apenas estaba entrando y la música de estas agrupaciones era sonido de fondo. Los carteles de los tres días comenzaron con artistas nacionales que se convirtieron más que en protagonistas, en recepcionistas de turno para el público asistente.

Estar en el Estéreo Picnic se ha convertido en un sueño y logro para muchas bandas, y de cierta forma un sello validador para sus carreras. Muchos piensan y arman un show especial con músicos invitados, lanzamiento de canciones o visuales y vale la pena que ese esfuerzo llegue a mucha más gente de la que le están llegando. Estéreo Picnic debe entender que ya no solo es un evento que hace parte de la oferta cultural y de entretenimiento de la ciudad, sino que tiene un valor como plataforma y trampolín de la escena local. Está claro que muchas bandas aún están en etapa de maduración y que su presencia en este festival es su primer gran examen, pero otros nombres que ya acumulan en su hoja de vida giras internacionales, discos, mercados musicales y, sobre todo, una propuesta musical madura y con un sello único que no tiene eco en escenarios comerciales masivos. No hay que olvidar que muchos de los asistentes al Estéreo Picnic van a oír a los grandes headliners, pero en el camino se pueden encontrar con su nueva banda colombiana favorita.

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Las filas lejos de la tarima 

Si uno hiciera un mapa de calor del público festivalero encontraría muchas manchas rojas en áreas muy alejadas de los escenarios. Está bien que las actividades alrededor de las tarimas ayuden a fortalecer la experiencia y de paso paguen los gastos de un evento, pero resulta curioso que haya momentos que haya más gente haciendo fila para los juegos tipo parque de diversiones mientras los escenarios se ven casi vacíos.

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Lo feo 

La logística para la entrada

Está bien. No vamos a crucificar a los que pensaron cómo hacer para reducir el traumático trancón a la salida, pero este año la solución terminó siendo el gran punto negro del festival. Sí, en otros festivales también hay que caminar distancias prolongadas pero al menos no a través de barrizales espesos bordeados por zanjas profundas por las que un público cansado, borracho o volado tuvo que caminar 45 minutos a la salida de los tres días. ¿De verdad no hay otra forma de  solucionar esto?

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La pregunta

¿Hasta cuándo estará por fuera el reggaetón? Sin querer queriendo, el Festival Estéreo Picnic ha rozado todas las fronteras del reggaetón y aún así lo sigue manteniendo fuera del cartel. El público ya ha visto cómo los dj tipo Jack Ü o Dillon Francis han terminado poniendo hasta la Gasolina de Daddy Yankee en sus sets picniqueros. Primos segundos del reggaetón como el rap o el reggae, y terceros como la champeta, son invitados frecuentes del festival. También ha habido invitados de ritmos tropicales fiesteros como el bullerengue, la cumbia o el currulao han estado presentes. Seguramente, con la evolución natural de la música, en futuros shows habrá dancehall y hasta trap. ¿Seguirá manteniéndose el Estéreo Picnic reggaetón-free con todos estos precedentes? ¿Cuál es la frontera que no ha podido cruzar el reggaetón o artistas parados en la orilla del género como J Balvin? ¿Se trata de una especie de pureza de raza? Si llega el reggaetón, ¿A qué se le va abrir la puerta?