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The West Wing: la política como todos la soñamos (sí, sin corrupción)

Lástima que la política ideal solo exista en el universo de ficción.
The West Wing
The West Wing
Por
Gabriela Sáenz

La serie de 1999, escrita por Aaron Sorkin, nos muestra un mundo divino donde la política es un llamado superior de servicio, el presidente es un genio y todos sus asesores son superdotados. ¿Les suena muy ñoño? No se preocupen, también está llena de humor, sus diálogos son maravillosos, y hay una historia de amor para las almas más románticas. Aunque no está en el Netflix colombiano, si aprenden trucos piratas lo pueden encontrar en la versión gringa.

Por: Gabriela Sáenz Laverde // @gabidearest

Vivir en 2019 da miedo. La potencia mundial está bajo el dominio de un misógino racista e ignorante, rodeado de misóginos racistas e ignorantes, que manejan la política como quien maneja los negocios una tienda de pueblo. Vivimos, como cantaban Los Prisioneros, “con el miedo al dedo que alguna vez apretará el botón”, pero hay tantos botones y tantos dedos, y un líder tan pendiente de Twitter que no va a detener a ninguno. Estamos en la línea de tiempo más aterradora.  

Pero no siempre fue así. Hubo una época en la que los hombres y mujeres que ingresaban al servicio público respondían a un llamado superior, y eran las mentes más brillantes de sus comunidades. Todos, sin excepción, y sin importar sus convicciones partidistas, tenían en mente, ante todo, el bien de la sociedad.

Hablo, por supuesto, de la presidencia imaginaria de Josiah Bartlet (1999-2006), que el mundo conoció a través de la cadena The CW como The West Wing. Bartlet era un exgobernador de New Hampshire que antes de llegar a la presidencia ya había recibido un Premio Nobel de Economía, por ejemplo. Y sus asesores no estaban muy lejos. Entre ellos había becarios Rhodes, abogados de Harvard que decidieron abandonar sus muy lucrativas carreras para seguir a este soñador empedernido, y, cómo no, C.J. Cregg: la mejor jefe de comunicaciones de todos los tiempos.

COSAS QUE TIENEN QUE SABER ANTES DE VER THE WEST WING

  • El atractivo de The West Wing recae 80% en Aaron Sorkin, el guionista que le dio al mundo The Social Network, Miss Sloane y la grandiosa Steve Jobs de Danny Boyle, pero que en los noventa ya era famoso por haber escrito A Few Good Men y una sitcom que vieron cuatro gatos titulada Sportsnight, donde, entre otras cosas, se inventó el famoso “walk and talk” que inmortalizó después en sus aventuras por la Casa Blanca.
  • Los diálogos que escribe Sorkin son una cosa de locos, pero lo mejor son sus monólogos.  Si no me creen busquen el capítulo The Midterms, del año 2000, donde le da sopa y seco a una locutora de radio fundamentalista y homofóbica sobre lo que dice la Biblia y el famoso Levítico sobre la homosexualidad (y comer cerdo, vender a las mujeres, trabajar en el Sabbat, etc.).
  • Por otro lado está el elenco. Martin Sheen es el presidente Bartlet (si Obama les pareció un presidente chévere, esperen a conocer a Bartlet. ¡Juega básquet con su equipo de trabajo!); su segundo al mando, Leo McGarry, es John Spencer (Q.E.P.D.); y su tercero al mando (el segundo de Leo) es Bradley Whitford o Josh Lyman.
  • A Whitford lo conocíamos en los noventa por ser el malo de La venganza de los nerds, y pasó a convertirse en el nerd más adorable de todos. Para las chicas: si lo suyo son los manes inteligentes, vengan al mundo de Josh Lyman. Tenemos galletas. 
  • Otros de los personajes principales son Rob Lowe como Sam Seaborn, jefe de debate, Richard Schiff como Toby Ziegler, jefe de comunicaciones, y la ganadora del Oscar como mejor actriz de reparto, Alison Janney, como C.J. Cregg, la jefe de prensa.
  • Aquí quiero hacer una confesión: como politóloga, siempre quise ser como C.J. Ella no le teme a nadie, no le da miedo hablar duro si tiene que hacerlo, y casi siempre es la más inteligente del salón en el que está. ¡Imagínense! ¡Una mujer que habla duro, dice las cosas de frente y nadie la llama “difícil”! ¿Será un unicornio? No, es que es ficción. C.J. Cregg es el tipo de estrella de rock que la gente que no quiere ser estrella de rock quiere ser.
  • Pero también hay otros personajes que vale la pena mencionar, como la primera dama Abby Bartlet. Ella, por ejemplo, es cirujana. ¡Una primera dama cirujana, diez años antes de Michelle Obama! O Donnatella Moss, la secretaria de Josh que sueña con cosas mejores (y las logra). 

PREGUNTAS IMPORTANTES PARA VER THE WEST WING

¿Temporadas? 7

¿Capítulos? 156

¿Duración?  42 minutos aprox

¿Fechas?  1999 – 2006

¿Se puede ver en desorden? Sí. Aunque tiene una línea argumental y puede que se despiste en detalles, cada capítulo puede verse solito.

¿Tiene muchos nombres que hay que aprenderse?  No. Los congresistas, ministros y otros aparecen pocas veces y son francamente irrelevantes. Con que se sepa los nombres del equipo original está hecho.

¿Cuánto tiempo hay que destinarle para verla completa? 4 días, 19 horas y 30 minutos.

¿Es una buena serie para peliculear?: ¿Recuerda ese capítulo de Seinfeld en el que se le iba el mundo encima por ir a darse besos con una novia en una proyección de La Lista de Schindler? Es lo mismo. No lo hagan.

¿Hay que prestarle mucha atención o se puede ver mientras se plancha, cocina o trapea? Hay que prestarle atención, pero no demasiada: aunque tiene diálogos complejos no es ciencia de cohetes. Es decir, pueden verla mientras cocinan si tienen un buen mesón, pero no mientras plancha porque se les puede quemar la camisa.

¿Se puede ver con papás? Sí, siempre y cuando sus papás no sean trumpistas, republicanos, uribistas, etc.

ADVERTENCIAS ANTES DE VER THE WIRE

Sucedió hace 20 años pero podría haber sido hace 200: esta es una serie de 1999. Hay beepers. El celular más moderno es el Nokia 5125. Nadie sabe qué significa POTUS. El personaje más “chic” usa una cachucha de golfista con la visera hacia atrás, porque así vivíamos en los noventa. Es como una pintura hiperrealista sobre una época que parece al mismo tiempo actual y envuelta en ámbar en un pasado muy, muy lejano.

Sorkin escribió las primeras cuatro temporadas y todavía no ha visto el primer capítulo de la quinta. El cambio de libretistas se nota y puede que se aburran. Si les pasa esto, no teman. Esperen unos días, vuelvan a ver el primer capítulo, y reconozcan que quieren saber quién es el sucesor de Bartlet. Spoiler: el último capítulo de The West Wing se desarrolla en la posesión del siguiente presidente. Spoiler 2: la pareja que ustedes quieren ver durante toda la serie se junta en el último capítulo.

SI LES GUSTA THE WEST WING LES PUEDE GUSTAR:

The West Wing Weekly, un podcast producido/narrado/organizado por Joshua Malina, uno de los protagonistas de la serie. En él, Malina y el músico Hrishi Hirway comentan cada capítulo, usualmente con invitados que oscilan entre los actores de la serie y actores que dan forma a la política social actual de los Estados Unidos.

Hamilton: An American Musical. El musical famosísimo de Lin-Manuel Miranda es tan efectivo para enseñar historia como The West Wing para enseñarle de política. Se van a divertir, van a llorar, y van a aprender a apreciar el hip-hop. Miranda es fanático de la serie, ha participado en el podcast y se toma fotos cada vez que puede con los miembros del elenco. Es The West Wing en el siglo XVIII.

The Newsroom: Esta serie debería verse de la mano con The West Wing. Si The West Wing es el deber ser de la política según Aaron Sorkin, The Newsroom es el deber ser del periodismo. Y qué gran periodismo hicieron durante las tres temporadas que duró esta serie en HBO. Se enfrentaron a los anunciantes, a los grandes intereses empresariales, y hasta a internet. Además, si vieron The West Wing, encontrarán varios temas que se repiten en The Newsroom y sentirán que pertenecen a un grupo selecto al que Sorkin le hace chistes internos.

MOMENTOS MEMORABLES DE THE WEST WING 

  • El primer capítulo es divino por lo noventero. A los hombres les quedan grandes sus vestidos; internet solo existe desde los computadores; y la llegada triunfal del presidente a una reunión citando el Primer Mandamiento y poniendo en su lugar a un par de fundamentalistas cristianos es suficiente para quedar enganchado.
  • El capítulo 10 de la temporada 2. No les voy a contar por qué, pero para este punto Josh Lyman (Bradley Whitford) es el personaje más importante y querido del programa. Es Navidad, y las campanas le disparan un síndrome de estrés postraumático que lo lleva a una sesión con el psiquiatra tan dura que Whitford ganó ese año, y por ese capítulo, el Emmy a mejor actor de reparto.
  • El capítulo 10 de la temporada 1, en cambio, fue el ganador para Richard Schiff, que hacía de Toby Ziegler, jefe de comunicaciones de la Casa Blanca. Cuando Schiff estuvo invitado a comentarlo en The West Wing Weekly se emocionó tanto hablando de la trama que se le cortó la voz.
  • Los créditos de apertura. No es un momento, pero la melodía casi marcial mezclada con fotos “cándidas” de la vida de la Casa Blanca es suficiente para llenarlo a uno de una nostalgia ridícula por una vida que no vivió, en un país que no es el suyo, por un presidente que no ejerció jamás.
  • El capítulo 13 de la última temporada: Mientras revisan las votaciones de cada estado, la pareja a la que ustedes llevan haciéndole barra durante siete temporadas, por fin reconoce su amor. Es el romance más ñoñamente dulce de la historia.

¿CÓMO ENGANCHARSE CON THE WEST WING?

Vean el primer capítulo. No necesitan más.

VUELVAN A LA LISTA DE LAS  52 SERIES QUE TIENEN QUE VER ANTES DE MORIR.

O SIGAN CON THE WALKING DEAD O CON THE WIRE.

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